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DIA
DEL INMIGRANTE: 1824-1997
Hoy
los inmigrantes llegan con sus sueños a un país distinto Según
los especialistas, las expectativas de los extranjeros son el trabajo y un
futuro para sus hijos · Pero el país no les ofrece las mismas opciones que en
el siglo pasado · También cambió el perfil de los inmigrantes PAULA
ANDALO Los
extranjeros y la inmensidad pampeana Viejo
hotel, nuevo museo.
Los sueños son los mismos con
173 años de diferencia: los inmigrantes de hoy buscan una tierra algo mejor que
la de sus padres, pan en la mesa, dinero en el bolsillo y un futuro para sus
hijos.
"El extranjero tiene estos
sueños porque la ilusión de que en otro lugar se puede es muy fuerte. Con ese
espíritu llegaron durante el siglo pasado los inmigrantes españoles e
italianos a la Argentina, los de Europa del Este al sur de Brasil",
reflexiona María Sáenz Quesada, historiadora y titular del área de Cultura
del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, según la
historiadora, aquella Argentina poco poblada -menos de un millón de personas en
época de Sarmiento- reunía algunas condiciones que hoy ya no tiene: era una
tierra económicamente fértil, ideal para el trabajo de los colonos, de los
inmigrantes que venían y se iban al ritmo de las cosechas. Era pujante.
"Esos inmigrantes que
pensaban en ir y venir se fueron quedando, mandaron a buscar a sus familias.
Hoy, la preponderancia de extranjeros es de países limítrofes y asiáticos.
Estos últimos, en muchos casos, buscan en la Argentina una educación sólida
para después seguir viaje a los Estados Unidos", agrega el ensayo La
migración en el Río de la Plata.
Si bien el perfil del país
cambió, los números hablan. Según datos de Migraciones, uno de cada diez
habitantes de la Capital es extranjero. Son personas que llegaron en los últimos
30 años principalmente desde Paraguay, Bolivia y Asia, y se instalaron como
comunidades fuertes en distintos barrios porteños.
Según los expertos, sobre
estas comunidades todavía hay discriminación. "Especialmente sobre los
orientales, que traen culturas bien diferentes".
Para estos grupos, para los que
quedarse o irse todavía es un dilema, la Argentina es atractiva por la
estabilidad, que permite a las familias fundar pequeños comercios. "Y
también atrae a aventureros europeos, que ven a Buenos Aires como una urbe
similar a las del Viejo Continente, pero menos estructurada o que se enamoran de
la Patagonia enorme", define Sáenz Quesada.
Los románticos de la generación
de 1837, con Bernardino Rivadavia a la cabeza, imaginaron ya un país poblado de
inmigrantes. Idea sobre la que trabajó Sarmiento. Después de la Segunda Guerra
Mundial, se cerró un ciclo de familias enteras que huían del hambre europea.
"Pero en los 70, los argentinos descubrimos la nueva realidad de un país
que expulsaba a su gente por razones políticas", explica Sáenz Quesada.
Idas y vueltas. ¿Cuál es el
mapa del tercer milenio? "Cada vez hay más casamientos mixtos, la gente se
mezcla", imagina Sáenz Quesada, fantaseando con un crisol donde los
colores y las lenguas no tengan la menor importancia. Jueves 04 de setiembre de 1997 Clarín Digital
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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
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