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La formación inicial y la formación continua de profesores de educación básica

Año X Nº 29 Septiembre de 1998

México

La formación inicial y la formación continua de profesores de educación básica

El caso de México (*)

Por: Ernesto A. Ponce Rodríguez (**)

 

            A partir de la consideración de que la escuela y la labor docente desempeñan un papel central en los procesos de reforma educativa, este documento desarrolla las líneas de política que han orientado esa reforma y las acciones consecuentes dirigidas a mejorar la calidad en la formación inicial y continua de los profesores de educación básica. En ambos casos, se señalan los logros obtenidos, cuanto las dificultades a superar.

Presentación

            El propósito de esta ponencia es presentar una síntesis de las innovaciones que actualmente se realizan en México en materia de formación inicial y formación continua de profesores de educación básica1.

            Una vez que se han logrado importantes índices de atención educativa a la población infantil en edad escolar, en México al igual que en otros países, la escuela y el maestro han vuelto a ocupar un lugar central en los procesos de reforma educativa. Se han hecho a un lado las declaraciones, para emprender acciones efectivas que permitan elevar la calidad educativa, con nuevos planes y programas orientados a los niños y adolescentes que cursan alguno de los niveles básicos, así como diversas actividades para fortalecer la formación y superación profesional de los encargados de la enseñanza.

            La demanda de una educación de calidad por parte de una sociedad en continua transformación, ha obligado a nuestro sistema a ofrecer nuevos contenidos, que permitan al educando desarrollar sus conocimientos, habilidades y actitudes para participar activamente en la vida económica, en el uso y el respeto de los recursos naturales, en la vida política caracterizada, cada vez más, por una mayor pluralidad, y en el aprecio y la práctica de valores en la vida personal y la convivencia social.

            Aunado a lo anterior, se ha reconocido la necesidad de incorporar cambios en la formación de los maestros, tanto la que reciben de manera inicial en las escuelas normales, como la que logran a través de opciones de estudio, curricular o no, durante el ejercicio de su profesión. En la definición de la política orientada a la atención del profesorado, se han incorporado las valiosas experiencias desarrolladas en nuestro país y en el extranjero, el avance científico y tecnológico y las nuevas exigencias en el terreno de la formación de los recursos humanos, bajo la consideración de que la escuela y la acción del docente desempeñan un papel activo en las transformaciones que experimenta la sociedad.

            Para tener una visión panorámica de los principales cambios experimentados durante los años recientes en el sistema mexicano, la presente comunicación se organiza en tres partes. En la primera, se hace mención a las líneas de política que han orientado la reforma educativa en México, sobre todo a partir de 1992, con la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. En segundo lugar, se presentan los elementos fundamentales que definen y conforman las acciones dirigidas a la formación continua de los profesores de educación básica en servicio. Como tercer apartado, se exponen los elementos centrales que guían la formación inicial de los profesores en las escuelas normales.

            El intercambio de experiencias obtenidas en otros países de la región, aportará elementos valiosos para ponderar los alcances de las propuestas mexicanas, así como para prever y atender problemas y dificultades con base en las alternativas aplicadas en otros contextos. Con seguridad, este Seminario ofrece la posibilidad de enriquecer los proyectos en marcha en cada país y permitirá lograr una mejor preparación de los docentes como factor que posibilite una educación para todos de mayor calidad.

La política educativa en la educación básica y en la formación de profesores

            México reconoce el importante papel que desempeña la educación básica como factor que promueve la equidad, el mayor bienestar social y la formación de seres humanos responsables en todos los ámbitos de la vida social. Es un país con una riqueza pluricultural, étnica y lingüística, y con una población dispersa con altos niveles de marginación, que representa uno de los retos más importantes en la oferta de los servicios educativos2.

            En los últimos años, se han realizado importantes esfuerzos con el propósito de brindar una educación de calidad a mayor número de niños y adolescentes en edad escolar, asegurar su permanencia en el sistema educativo y ofrecerles oportunidades para continuar hacia niveles superiores de preparación. Estos esfuerzos se enmarcan en las líneas de política educativa de los últimos años, establecidas en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (1992), las reformas al Artículo Tercero Constitucional (1993), la Ley General de Educación (1993) y el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000. Se destacan, por constituir el detonador de estas políticas, las orientaciones del Acuerdo Nacional para la Modernización (ANMEB).

            Con el propósito de impulsar y fortalecer la educación básica, el 18 de mayo de 1992 la Secretaría de Educación Pública (SEP), todos los estados de la federación y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), firmaron el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB). El mismo, tomó en consideración los resultados de un amplio proceso de consulta en el que participaron maestros, padres de familia, expertos en educación y diversos sectores de la educación para la formulación del Programa para la Modernización Educativa y el Programa Nacional de Desarrollo 1989-1994. En su proceso de construcción se realizaron negociaciones e intercambios de opiniones entre los actores firmantes, para llegar a un documento de consenso.

El ANMEB se sustenta en tres ejes fundamentales que se refieren a la:

* reorganización del sistema educativo y una nueva participación social en la educación;

* reformulación de los contenidos y materiales educativos;

* revaloración social de la función magisterial.

Reorganización del Sistema Educativo Nacional

            El federalismo fue una aspiración de México desde sus primeras épocas de la vida independiente, con el objetivo de lograr la unidad nacional respetando la rica diversidad de las culturas y regiones que conforman nuestro país. Las luchas constantes entre federalistas y centralistas impidieron su concreción.

            La Constitución de 1917, que incorpora las conquistas sociales logradas por la Revolución iniciada en 1910, reafirmó el carácter federal de la República y otorgó a los ayuntamientos la responsabilidad de la prestación del servicio de educación pública. Se buscaba que el componente medular de la organización política fuera el instrumento fundamental para formar a los ciudadanos. Fueron los factores de carácter principalmente económico -carencia de recursos humanos suficientes y bien preparados y la penuria financiera como resultados de la cruenta lucha civil-, los que obstaculizaron la realización del proyecto, por lo que en 1921, con la creación de la Secretaría de Educación Pública, se decidió centralizar la educación como única vía para atender las grandes carencias educativas de ese momento3.

            A partir de entonces, y durante setenta años, el gobierno federal aportó la mayoría de los recursos para ampliar la cobertura educativa, sobre todo en las zonas rurales y aquéllas con mayores índices de marginación. Sin embargo, la enorme distancia entre la autoridad educativa y las escuelas, los maestros y los padres de familia, deterioró la gestión escolar y provocó una responsabilidad educativa insuficientemente compartida por los diferentes órganos de gobierno. Para superar estos problemas, se decidió reorganizar el sistema educativo con un sentido federalista, que involucrara a los actores cotidianos del proceso educativo, distribuyendo mejor las responsabilidades y acercara la toma de decisiones a la escuela.

            El proceso de federalización se inició en 1970, mediante diferentes acciones, una de las cuales fue la desconcentración administrativa. Se establecieron nueve unidades regionales en el país, que servían de enlace entre las entidades y las oficinas centrales, para atender las demandas y prestaciones del magisterio. En 1978, se instalaron delegaciones generales de la SEP en todos los estados, con las tareas de coordinar, operar, administrar y planear los servicios educativos federales de preescolar, primaria, secundaria y normal, y simplificar los trámites administrativos. Con estas medidas, se inició ese proceso de desconcentración y se aligeró, de alguna manera, la operación del sistema. Con la Revolución Educativa de 1982, se intentó racionalizar y hacer eficaz el uso de los recursos asignados, promover la participación de la comunidad, y fortalecer la capacidad de los estados en la operación de la educación. Los avances logrados con la implantación de las medidas anteriores, generaron condiciones favorables para impulsar la federalización educativa.

            Mediante el ANMEB, en 1992, se puso en marcha, no una descentralización, sino la federalización educativa, como medio para fortalecer, tanto las facultades conferidas a la autoridad federal para garantizar una educación nacional, como la participación de los gobiernos estatales en el planeamiento y operación de los servicios. El mayor beneficio de la federalización educativa, es que los estados de la Federación recuperan el papel que durante setenta años les había arrebatado un sistema de centralización progresiva.

            La transferencia de recursos humanos y financieros, constituyó un esfuerzo sin precedentes en la historia del sector público nacional. A manera de ejemplo, se pueden citar los siguientes datos: se entregaron a los estados 513.974 plazas docentes, 116.054 puestos administrativos y 3.954.000 horas-salario, que representan alrededor de 700 mil trabajadores; se desincorporaron alrededor de 100 mil inmuebles y 22 millones de bienes muebles; en 1993, los recursos financieros transferidos a los estados ascendían a 24 mil millones de pesos.

            En los planteles escolares transferidos, existían en ese momento 1,8 millones de alumnos en preescolar, 9,2 millones en primaria, 2,4 millones en secundaria y 25 mil en las escuelas normales.

            En paralelo con la transferencia, la SEP se reorganizó internamente para atender de manera prioritaria funciones normativas y garantizar el estricto cumplimiento los fines educativos a nivel nacional. Esta nueva organización permitió separar las funciones de carácter técnico normativo -función del gobierno federal- de las tareas operativas -función de los gobiernos estatales-.

            Además, el gobierno federal mantuvo su compromiso de impulsar un desarrollo equitativo en materia educativa entre grupos, regiones y estados. El ANMEB lo obliga a desarrollar programas compensatorios para dar atención especial a las regiones y grupos más necesitados, como una medida que promueva un desarrollo regional equilibrado, la redistribución más justa del ingreso y la unidad del sistema educativo nacional.

            Uno de los primeros resultados de la federalización de la educación, fue abrir nuevos cauces para la participación social en la definición del proyecto educativo. Los maestros, los alumnos, los padres de familia, los directivos escolares y las autoridades de las distintas esferas del gobierno, tienen ahora mayores oportunidades para participar en las labores cotidianas de la educación y en la reorganización del sistema escolar. Este sistema parte de la escuela, espacio en el que interactúan, de manera cotidiana, el maestro, el alumno y los padres de familia, y se abren posibilidades para la participación de la comunidad municipal, luego de la entidad federativa y, por último, del conjunto de la Federación.

            Ello, implica el cumplimiento de una serie de responsabilidades y la creación de figuras colegiadas como los consejos escolares, municipales y estatales de participación social.

Entre los objetivos de estos consejos están los de:

* fortalecer y apoyar la comunicación entre la comunidad escolar y las instancias de gobierno, en beneficio del educando y en apoyo del maestro y de la escuela;

* estimular y promover diversas actividades extraescolares que complementen la tarea educativa del maestro;

* impulsar y asegurar la participación de la sociedad en el mejoramiento físico y material de la escuela;

* revalorar socialmente la función educativa, mediante estímulos y reconocimientos de carácter social, a los sujetos que se destacan en su labor educativa;

* evaluar el programa de participación social e informar de sus resultados a las autoridades y a la comunidad escolar.

Reformulación de contenidos y materiales educativos

            Desde 1973, los planes y programas de estudio de los tres niveles de educación básica, así como los libros de texto gratuitos, sólo habían tenido cambios parciales. Para 1992 mostraban deficiencias señaladas por los maestros, padres de familia, la comunidad científica y la propia SEP. A partir del ANMEB, se decidió llevar a cabo la reforma integral de los contenidos y materiales educativos y la renovación total de los programas de estudio y libros de texto, con el propósito de elevar la calidad de la educación básica.

            La reforma en los contenidos se orientó a atender a las necesidades básicas de aprendizaje4, a la sustitución de las áreas por asignaturas y a restablecer la importancia que amerita el estudio de la historia de México.

            Se sustituyó la enseñanza de las disciplinas organizadas en áreas, que estaba apoyada en una inadecuada y artificial integración, por la enseñanza por asignaturas, mediante un sistema más práctico, útil y accesible a los alumnos.

            La enseñanza de la historia se reincorporó como una asignatura específica en las escuelas primarias y secundarias, reconociendo su valor como disciplina integradora que contribuye a la función socializadora de la escuela. Durante veinte años, debido a la incorporación de la historia en el área de las ciencias sociales, no existió en México el estudio de la historia del país para fortalecer la identidad nacional. Ahora existen programas y materiales específicos para devolver el sentido al estudio de la historia patria.

            En cuanto a la enseñanza del español, se asigna la prioridad más alta al dominio de la lectura, de la escritura y de la expresión oral; se elimina el enfoque estructuralista, poniendo énfasis en que los niños aprendan la lengua practicándola en sus manifestaciones oral y escrita, la sepan utilizar con propiedad para lograr claridad en la comunicación y sepan buscar información, valorarla y emplearla dentro y fuera de la escuela como instrumento de aprendizaje autónomo.

            La enseñanza de la matemática, ocupa un segundo lugar de importancia en el tiempo de trabajo escolar. Se busca que las formas de pensamiento y de representación, propias de esta disciplina, sean aplicadas a situaciones de la vida cotidiana, siempre que sean pertinentes en el aprendizaje. Se pone énfasis en la formación de habilidades para plantear y resolver problemas, así como en el ejercicio del razonamiento matemático a partir de situaciones prácticas.

            En la enseñanza de las ciencias naturales, se da atención especial a los temas relacionados con la preservación de la salud y con la protección del ambiente y de los recursos naturales.

            Al recuperar el estudio sistemático de la historia, y también de la geografía y la educación cívica como asignaturas específicas y no condensadas en un área global de ciencias sociales, se busca inculcar en los niños el orgullo por nuestra identidad nacional y promover en ellos el reconocimiento de la importancia del respeto a los derechos humanos, el valor de la pluralidad étnica y política, la participación ciudadana y la democracia.

            La educación artística, como parte de la formación integral de los alumnos, procura en los niños el aprecio por las principales manifestaciones del espíritu humano, y el gusto y la afición por dar cauce creativo a su sensibilidad. Se fortalece, además, la educación física, como un medio que favorece el crecimiento sano del organismo, fortalece la confianza y la seguridad en sí mismo, y fomenta la integración comunitaria.

            Una característica esencial de los nuevos planes y programas de estudio, es su carácter flexible para aprovechar los elementos que ofrece la realidad local y regional como elemento educativo.

            En síntesis, el nuevo modelo educativo para la enseñanza básica, puesto en marcha en 1993, busca formar individuos autónomos, reflexivos, críticos, creativos y solidarios, que puedan participar de manera comprometida y responsable como sujetos activos de una sociedad en permanente cambio.

            Aparejado con la aplicación de los nuevos planes y programas de estudio, se estableció un nuevo calendario escolar de 200 días de trabajo docente efectivo. Esta disposición no significa sólo más días de clases, sino también mayores apoyos a los maestros y mejor atención a los educandos. Se busca, además, lograr un mayor aprovechamiento del tiempo disponible para la docencia, mediante la descarga administrativa a maestros y directores, de manera tal que puedan concentrar su mayor atención en los aspectos de carácter pedagógico.

            También se renovaron los libros de texto gratuitos y la producción de otros materiales educativos5. Para el presente ciclo escolar 1997-1998, se editaron 143.041.550 materiales educativos que fueron entregados en forma gratuita a alumnos y maestros.

Revaloración de la función magisterial

            Con el convencimiento de que el maestro es factor clave para la transformación educativa, el ANMEB estableció, como elemento fundamental, reforzar el reconocimiento de la función magisterial, mediante cinco acciones principales: la formación inicial del maestro, su actualización permanente, el empeño por mantener el salario profesional magisterial, la profesionalización ascendente mediante la carrera magisterial, y el aprecio social por la labor que desempeña. A continuación se comentan las tres últimas líneas de acción; más adelante se explicitan, en detalle, las dos líneas restantes.

            Durante los años previos al ANMEB, el salario magisterial había perdido gran parte de su capacidad adquisitiva. Se colocaba por debajo del salario medio de otras actividades, para las cuales se requiere menos capacidad y preparación académica, así como menos responsabilidad social. A partir del Acuerdo, el gobierno federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, acordaron establecer un salario que permitiera al maestro garantizar una vida digna y decorosa para él y su familia6.

            Asimismo, se acordó la creación de la carrera magisterial, que consiste en un sistema de promoción con dos propósitos: estimular la calidad de la educación y establecer un medio claro y justo de mejoramiento profesional, material y de la condición social del maestro. El anterior escalafón de ascenso y acceso a mejores salarios, tenía un carácter vertical y no favorecía el esfuerzo individual; sólo se avanzaba en él por deceso, jubilación o retiro del poseedor de la plaza inmediata superior, y no favorecía, necesariamente, al maestro que estaba frente a grupo. Con el nuevo esquema de la carrera magisterial, se permite la promoción horizontal del personal docente y se puede acceder a niveles salariales superiores, desarrollando la misma función, con base en la preparación, la calidad en el desempeño profesional y la antigüedad en el servicio. Dentro del esquema de la carrera magisterial se atiende además al personal directivo y de supervisión, así como a quienes realizan actividades técnico-pedagógicas.

            Con el ANMEB, el gobierno federal y los gobiernos estatales se comprometieron a adoptar diversos mecanismos para impulsar el reconocimiento al maestro y valorar la vocación docente, así como a promover, de parte de la sociedad, el respeto y gratitud al maestro mexicano.

Algunos elementos de valoración del acuerdo

            La transferencia de las funciones operativas del sistema escolar a los estados ha tenido un impacto positivo, al generar un sentimiento de confianza en los actores educativos, pero, por otro lado, ha planteado nuevos problemas de gestión de diversa índole.

            El proceso de federalización, ha tenido un avance diferenciado de acuerdo con las condiciones locales y regionales que presenta cada entidad. Por la complejidad que representa una reforma de tal magnitud, se requiere de un largo período para su cumplimiento total, por lo que aún existen procesos inconclusos y otros se encuentran rezagados. Como principales avances se pueden señalar la corresponsabilidad entre la federación y los estados; el acercamiento de la autoridad, ahí donde se desarrollan los procesos y se presentan los problemas; el cambio de planes y programas de estudio, perfectibles, pero mucho mejores de los que se tenían; la mejoría de los materiales de apoyo y el desarrollo de mecanismos de apoyo a la formación inicial y actualización de los maestros.

            Persisten problemas y dificultades, no necesariamente derivadas del Acuerdo, sino de causas históricas y estructurales que se irán superando en la medida en que las orientaciones del mismo vayan formando parte natural de las prácticas educativas y se establezca el equilibrio de corresponsabilidad entre la función federal, la de los estados y los municipios y la participación social.

            Los documentos normativos y de política educativa posteriores al Acuerdo -la reforma al Artículo Tercero Constitucional y la Ley General de Educación- han mantenido los compromisos establecidos en 1992 y han orientado su cumplimiento y operación. En particular, el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, como parte de las estrategias y acciones para elevar la calidad de la educación básica, establece un conjunto de tareas con el propósito de fortalecer la formación inicial, la actualización y superación de los maestros y directivos escolares. A continuación se exponen en forma sucinta las innovaciones que se han realizado en México en estos aspectos, que se concentran en dos acciones fundamentales: el Programa Nacional para la Actualización Permanente de los Maestros de Educación Básica en Servicio (Pronap) y el Programa para la Transformación y el Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales (Protfaen).

La formación continua de los maestros

Programa Nacional para la Actualización Permanente de los Maestros de Educación Básica en Servicio

Antecedentes

            Como se ha señalado, con la reforma educativa de 1992, la educación básica experimentó cambios fundamentales. Durante veinte años, los profesores y estudiantes habían trabajado con planes, programas de estudio y materiales educativos diseñados para atender a los requerimientos y avances de las corrientes pedagógicas y de la ciencia de esa época.

            Los profesores egresados de las escuelas normales obtenían una preparación vinculada al conocimiento de las disciplinas científicas, pero alejada de los conocimientos y habilidades necesarias para afrontar las tareas de la enseñanza con suficiencia y calidad. Las acciones de actualización emprendidas durante ese tiempo estaban poco estructuradas y, en su mayoría, se orientaron a aspectos alejados del quehacer docente y del fortalecimiento de las competencias que requiere el profesor en sus tareas cotidianas. El excesivo burocratismo y centralización, obligaba a la Secretaría de Educación Pública a realizar acciones de capacitación "en cascada", con los problemas consecuentes de distorsión y pérdida de calidad del contenido cuando llegaba a su destinatario final: el maestro.

            Con el convencimiento de que esta situación no podía continuar, se decide impulsar cambios para ofrecer una actualización de calidad a los maestros en servicio que pusiera en el centro de atención los retos que enfrenta el profesor en su trabajo cotidiano. Así, se estableció un modelo orientado por los principios y características de la educación establecidos en nuestra Constitución:

* atender al nuevo carácter organizativo del sistema implantado con el federalismo educativo, para responder a las condiciones específicas de la entidad o región en la que laboran los maestros.

* incorporar los aportes que la investigación educativa y la experiencia de nuestro país y otros países, han desarrollado sobre la materia.

* reconocer la importancia social que tiene la enseñanza.

* centrar sus objetivos en la promoción de las competencias, para mejorar la actividad de los maestros y en el desarrollo de colectivos docentes en las escuelas y zonas escolares, con el objeto de aprender juntos y responsabilizarse por los resultados de su tarea.

            Teniendo como marco este modelo, el establecimiento del ProNaP se llevó a cabo después de dos etapas antecedentes.

            Al tiempo que se realizaban las modificaciones a los programas y materiales de estudio para la educación básica, fue necesario, en 1992, iniciar la actualización docente para acercar al maestro a los nuevos enfoques educativos. Con este fin, se diseñó y llevó a cabo el Programa Emergente de Actualización del Maestro (Peam), que consistía en un periodo intensivo de actualización con materiales de apoyo a la docencia, en el que se abordaban contenidos considerados de atención prioritaria, por ser de difícil comprensión para los niños y profesores, de acuerdo con los resultados del trabajo directo de los maestros, así como de trabajos de investigación sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje en áreas específicas de los contenidos escolares.

            Por otro lado, a partir de los nuevos planes y programas de estudio para la educación básica, se inicia, con la modalidad de concurso abierto, la renovación de los libros de texto gratuitos. Una vez que se cuenta con los nuevos libros de texto, se inicia la estrategia para aproximar a los profesores al conocimiento de los nuevos programas, así como el enfoque adoptado para la enseñanza de las diversas asignaturas. Se ofrecieron cursos con apoyo de materiales impresos y transmisiones televisivas. Estas acciones se enmarcaron en el denominado Programa de Actualización de Maestros (Pam).

            Las experiencias con el Peam y el Pam, expresaron con mayor fuerza la necesidad de construir un programa permanente de actualización, que superara la atención coyuntural a necesidades emergentes y pudiera convertirse en una opción real de desarrollo profesional y de mejoramiento de la enseñanza. En respuesta, la Secretaría de Educación Pública decidió, en 1995, establecer el Programa Nacional para la Actualización Permanente de los Maestros de Educación Básica en Servicio (ProNaP).

Los propósitos del ProNaP

            El Programa pretende dar una respuesta a los requerimientos de formación continua de los maestros de educación básica en servicio, a la necesidad de poner en práctica, en el salón de clases, las modificaciones curriculares llevadas a cabo a partir de 1993, y a impulsar el enfoque educativo que caracteriza al conjunto de la reforma de educación básica. La actualización se reconoce como un proceso de formación continua que se realiza mientras los profesores están en servicio, mediante diferentes acciones en las que se combina el estudio con el análisis de la práctica docente.

            En una primera etapa, el ProNaP se ha propuesto desarrollar en los profesores un conjunto de competencias profesionales básicas como son: el dominio de los contenidos de las asignaturas que imparten; fortalecer el conocimiento de los enfoques pedagógicos de los planes de estudio y de los recursos educativos; y desarrollar las capacidades necesarias para que puedan traducir los conocimientos anteriores en el diseño de actividades de enseñanza.

Rasgos característicos de la actualización del ProNaP

            Para el desarrollo de la actualización, el ProNaP establece los siguientes principios básicos, que caracterizan las diferentes acciones que emprende:

* Estudiar los contenidos de las asignaturas en forma integrada con los enfoques pedagógicos para su enseñanza. Ello supone un buen conocimiento del educando, las etapas de su desarrollo y las condiciones del contexto familiar y social en los que vive.

* Promover y consolidar habilidades intelectuales básicas, como el hábito de la lectura, la comprensión del material escrito, la capacidad comunicativa oral y escrita, la capacidad para la resolución de problemas de diverso tipo y para localizar, seleccionar y emplear información de fuentes variadas.

* Resolver el rezago que presentan los maestros en cuanto a una formación más vinculada a las necesidades del aula y de la escuela, y generar en ellos una cultura más dinámica y abierta a las innovaciones educativas.

* Conjugar las iniciativas nacionales y estatales con las condiciones de cada entidad federativa y con la variedad de modalidades normativas que pueden desplegarse para atender a los profesores. Esta flexibilidad es necesaria para atender a una población magisterial que presenta una enorme heterogeneidad derivada de sus antecedentes formativos, condiciones del contexto en el que trabajan, experiencia profesional y género, entre otros factores. Además, esta flexibilidad abre posibilidades para atender necesidades educativas específicas por región o estado, inquietudes profesionales de grupos de profesores o problemas concretos, en particular de aquellos que realizan sus actividades en zonas y condiciones difíciles, con gran riesgo educativo7.

Componentes ProNaP

            El ProNaP está constituido por tres componentes fundamentales: Centros de Maestros, Programas de estudio y la Biblioteca para la Actualización del Maestro.

I. Centros de Maestros

            Los Centros de Maestros son espacios destinados, exclusivamente, al apoyo académico de los maestros de educación básica en servicio. Cuentan con una biblioteca, que contiene aproximadamente 5 mil volúmenes, videoteca y audioteca básicas, computadoras con multimedia, aparatos de TV conectados a la red educativa satelital EDUSAT, videorreproductoras, grabadoras de audio y espacios para el trabajo de grupos de maestros.

            Cada Centro cuenta con un equipo básico de personal para atención de usuarios; son profesores comisionados para desempeñar diferentes tareas de actualización. Existe, además, un cuerpo de asesores que, sin abandonar su trabajo en las aulas de educación básica, atienden y orientan a los grupos de maestros que solicitan apoyo.

            La existencia de los Centros de Maestros, representa uno de los requisitos para lograr la flexibilidad en materia de actualización. Constituyen una base de operaciones que permiten acercar, a la escuela y a los profesores, diversas opciones para elevar la calidad educativa. En ellos, los maestros pueden consultar la biblioteca para preparar la clase, estudiar algún curso de actualización o leer por gusto e interés personal. Pueden elaborar material didáctico en computadora, solicitar videos para llevar al aula, también apoyo de un asesor o asistir a cursos y talleres. Los Centros fueron inaugurados a mediados de 1996. A la fecha, funcionan alrededor de 300 y se espera contar con 500 antes de que concluya el próximo año.

II. Programas de estudio

            Representan el núcleo de la actualización y se aplican en modalidades formativas coherentes con los propósitos del ProNaP, pertinentes a las necesidades de los maestros y orientados por los enfoques educativos de los planes y programas de estudio de educación básica.

Los programas se clasifican en tres grupos, según su propósito:

* Cursos nacionales de actualización, para formar un núcleo de maestros con alto nivel de especialización en la enseñanza de las asignaturas, niveles y grados de la educación básica. Consisten en una serie de cursos a los que el maestro se inscribe voluntariamente y estudia de manera individual, en grupo o con el apoyo de un asesor. Cuentan con un paquete didáctico que la SEP proporciona gratuitamente. Para certificar el estudio, el maestro presenta un examen nacional, cuya acreditación da lugar a una constancia con valor curricular y es aceptada para la Carrera Magisterial8.

* Talleres generales de actualización, cuyo propósito es mejorar progresivamente las competencias didácticas del conjunto de profesores de educación básica. Se realizan al inicio del ciclo escolar, con carácter obligatorio para todos los maestros, en grupos organizados según el nivel y grado en el que trabajan. Tienen como propósito que el maestro profundice en el conocimiento de los materiales educativos y los utilicen para generar estrategias didácticas y planes de clase. La evaluación la realizan los propios participantes y no existe una acreditación formal.

* Cursos sobre gestión escolar, tendientes a mejorar las competencias de los directivos escolares. La oferta nacional de estas acciones se pondrá en marcha en el presente año. Sin embargo, en varias entidades, se están desarrollando algunos cursos específicos para atender estos aspectos. Además, muchos de los directores escolares participan en los cursos nacionales de actualización o en los talleres generales y reciben atención al igual que el resto de los maestros.

            Los cursos nacionales de actualización, permitirán proveer al propio sistema de recursos humanos renovados y con un alto nivel de dominio en la enseñanza de una asignatura. Los maestros que vayan y tengan un papel destacado en los cursos, podrán ser incorporados al desarrollo de tareas de asesoría y de conducción en diversas formas de apoyo técnico-pedagógico, con el propósito de dinamizar la vida académica de las escuelas y de las zonas escolares.

III. La biblioteca para la actualización del maestro

            Está formada por una colección de libros y cuadernos de gran calidad editorial, que abordan cuestiones educativas o de interés para los maestros. La SEP los entrega en forma gratuita a profesores de educación básica, de las escuelas normales y de los grupos técnicos, con la única condición de que lo soliciten.

            La Biblioteca permite a los maestros contar con una bibliografía personal actualizada y vinculada con su profesión. La lectura de los títulos que conforman la colección es, por sí misma, una importante actividad de actualización. Para finales de 1997, se habían editado doce títulos con una tirada total de 1.157.000 ejemplares. Otros títulos se encuentran en proceso de edición. Los maestros han recibido con beneplácito estos materiales, que les acercan elementos de cultura general y de cultura pedagógica con propuestas innovadoras sobre los contenidos, su enseñanza y sobre la gestión escolar. Aún falta evaluar el impacto que este esfuerzo produce en el desempeño docente en el aula escolar.

Los retos del ProNaP

            El Programa es aún joven, y no ha desplegado todo su potencial en beneficio de los maestros. Para avanzar en su consolidación es necesario asumir algunos retos y prever las soluciones adecuadas. Entre ellos, los más importantes son los siguientes.

I. Acercar la actualización a la escuela

            La formación de maestros en servicio es más beneficiosa cuando se encuentra vinculada con sus problemas cotidianos, para que reflexionen sobre los requerimientos de su trabajo y generen soluciones que puedan llevar a la práctica de manera inmediata.

            En México, existen escasas experiencias al respecto. Sin embargo, a partir de la consolidación de los diversos componentes del ProNaP, se busca acercar paulatinamente el trabajo de actualización a la vida cotidiana de la escuela. Los Centros tienen como propósito convertirse en núcleos dinamizadores de la vida académica de las zonas escolares y de sus escuelas, a fin de que en ellas se promueva la realización de diversas actividades de formación para los maestros en servicio.

II. Organizar los sistemas estatales para la formación de maestros

            Como resultado de la federalización educativa, los gobiernos estatales tienen la responsabilidad de organizar y atender la actualización de los profesores de educación básica, atendiendo a sus características y necesidades específicas. Se requiere de una acción planificada, que articule los esfuerzos a nivel nacional y estatal, y que vincule los diversos servicios dirigidos a la formación inicial y permanente de los maestros.

III. Desarrollo de los equipos técnicos estatales para diagnosticar, diseñar y desarrollar propuestas de actualización

            Uno de los efectos negativos de la excesiva centralización de las decisiones educativas, fue impedir el desarrollo suficiente de los cuadros técnicos capacitados para dirigir la educación. El reto consiste en que cada entidad cuente con equipos técnicos competentes para diagnosticar las necesidades educativas de los grupos magisteriales que en ella laboran, para diseñar los programas pertinentes y elegir las modalidades adecuadas, desarrollar, dar seguimiento y evaluar las propuestas, y asesorar a los maestros en sus requerimientos académicos particulares. El desarrollo de estos equipos, permitirá ofrecer una actualización oportuna y suficiente al maestro, con un alto significado para la escuela.

IV. Atender a los maestros que laboran en condiciones de alto riesgo

            Los grupos de maestros que trabajan en las zonas rurales de población dispersa, indígenas o urbanas marginales, requieren de una atención especial, ya que, por las características del medio, son los que carecen de las condiciones mínimas para emprender acciones de actualización. Esa tarea es impostergable, y deberá superar las modalidades tradicionales, para centrarse, sobre todo, en la asesoría directa y cercana con el maestro y su trabajo.

V. Uso intensivo de la televisión como medio para apoyar la actualización

            En un sistema educativo como el nuestro, con cerca de un millón de maestros de educación básica, se vuelve imprescindible el uso de nuevas tecnologías para llevar adelante las acciones de actualización. Sin embargo, aun cuando en nuestro país el medio existe a través del sistema Edusat, se requiere aprender a usarlo y darle el sentido preciso que requiere la tarea formativa.

            A tres años de existencia del ProNaP, se han hecho grandes esfuerzos, pero también se mantienen grandes retos que serán afrontados con sensibilidad e imaginación, incorporando lo mejor de las experiencias nacionales e internacionales y de los resultados de la investigación educativa realizada al respecto.

 

La formación inicial de profesores de educación básica

Programa para la transformación y el fortamecimiento académicos de las Eecuelas Normales

            Dentro de los compromisos de la reforma educativa, el cambio de la educación normal ocupa un lugar central. Para llevar a cabo esta reforma, la Secretaría de Educación Pública, en coordinación con las autoridades educativas estatales, inició, en 1996, el programa para fortalecer y transformar a las instituciones que imparten la enseñanza normal.

Antecedentes

            La formación de profesores de educación básica, ha sido una tarea esencial del sistema educativo mexicano. Desde el último tercio del siglo pasado, las escuelas normales han desempeñado la función de ofrecer la formación inicial de los profesores. De entonces a la fecha, han sido instituciones cuya evolución está estrechamente vinculada a las líneas de política educativa, y han sido un factor fundamental para la expansión del sistema de educación pública y de los principios que la orientan:

* confianza en la razón humana, al apoyarse en los resultados del progreso científico;

* laica, al mantenerse por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;

* democrática, al promover un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

* nacionalista, en cuanto que promueve la defensa de nuestra independencia política y económica y el aprecio y continuidad de nuestra cultura;

* promoción de valores de convivencia social y de entendimiento entre las naciones.

            Con el propósito de formar profesores, para ofrecer una educación orientada por los principios antes descritos a una población demandante cada vez más creciente, desde finales del siglo pasado se han ido estableciendo diversas escuelas normales en todo el país, algunas de ellas con un claro propósito de atender a poblaciones con necesidades específicas, como las escuelas normales rurales y las escuelas normales experimentales.

            Ligado a la expansión de los servicios de educación básica, el mayor crecimiento en el número de las escuelas normales se produjo durante la década de los setenta. En menos de diez años, la matrícula de esas escuelas pasó de 111.000 alumnos en el ciclo escolar 1973-1974, a 333.000 en 1981-1982. Por la urgencia de ampliar la cobertura, este crecimiento fue desordenado, con una oferta de servicios con poco rigor académico y en condiciones materiales frecuentemente precarias. Además, con el propósito de incorporar en los planes de estudio la formación general propia del nivel medio superior (bachillerato), se debilitó la formación específica para el ejercicio de la docencia.

            Con el fin de atender a una vieja demanda del magisterio, en 1984 los estudios realizados en las escuelas normales se elevaron al nivel de licenciatura. A partir de esa fecha, fueron consideradas, formalmente, instituciones de educación superior. La medida provocó cambios muy importantes: la dimensión del sistema se redujo; su organización y funcionamiento se alteraron con la asignación de nuevas responsabilidades y, sobre todo, se planteó un cambio radical en la concepción y los contenidos para la formación de profesores.

            Este proceso trajo como consecuencia la disminución, en unos cuantos años, del número de egresados y, en algunos estados, fue necesario habilitar a bachilleres como profesores de educación primaria, sobre todo para atender las zonas rurales de más alta marginación. A partir del ciclo escolar 1990-1991, la población estudiantil comenzó nuevamente a crecer.

            En el plan de estudios de 1984, se dio un peso importante a los contenidos teóricos y a la formación para la investigación educativa. Sin embargo, la preparación que se ofrecía a los futuros maestros no atendió adecuadamente la relación entre la teoría aprendida con el ejercicio de la profesión. Además, la excesiva carga de contenidos, distrajo el cumplimiento efectivo de la función central y distintiva de las escuelas normales: formar para la enseñanza y para el trabajo en la escuela. Puede afirmarse, en síntesis, que el plan de estudios contribuyó, sólo en parte, a la formación de un maestro que tuviera el dominio de las destrezas culturales básicas, la capacidad de aprendizaje autónomo, la formación científica para manejar con seguridad los contenidos de la enseñanza y la capacidad de comprensión de los procesos sociales y culturales que se desarrollan en la escuela y en las relaciones entre ésta y la comunidad.

            A lo anterior, se agregaron otras dificultades que se presentaron en la vida académica de las escuelas normales, resultado, también, de la implantación del plan de estudios: a) no se realizaron suficientes acciones de capacitación y actualización para apoyar y complementar la formación de los profesores normalistas; b) en los planteles se carecía de acervos bibliográficos actualizados y de materiales básicos para apoyar los programas de estudio; c) no contaban con los recursos técnicos, materiales y financieros suficientes; d) la asignación de las nuevas funciones de investigación y difusión cultural no se apoyaron con los recursos ni con la formación necesaria para su realización efectiva; e) las formas de organización y gestión institucional no se modificaron conforme las exigencias del trabajo de una institución de educación superior.

            Estos problemas fueron expuestos por los propios docentes, estudiantes y egresados de las escuelas normales, casi desde el inicio de la aplicación del plan de 1984. Sin embargo, ha sido recién ahora, en el contexto de la reforma de la educación básica, cuando se tomó la decisión de llevar a cabo una transformación de la educación normal.

Establecimiento del Programa para la Transformación y el Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales

            El deterioro en las funciones de estas escuelas, y en particular de la formación inicial de los profesores de educación básica, constituyó un aspecto preocupante, que llevó a expresar, en el Acuerdo para la Modernización Educativa de la Educación Básica (1992) y en el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, la urgente necesidad de iniciar acciones para mejorar y consolidar sustancialmente el funcionamiento de las escuelas normales. Este compromiso se expresa en el último documento citado, de la siguiente manera:

            La transformación y el fortalecimiento académico de las escuelas normales tiene un carácter prioritario y se atenderá a corto plazo. Los futuros maestros de educación preescolar, primaria y secundaria se formarán en estos planteles, por lo que el cumplimiento de esa función primordial exige un esfuerzo múltiple, que recupere la mejor tradición del normalismo mexicano y establezca una clara congruencia entre la formación inicial y las exigencias del desempeño profesional. Deberá, además, promover ambientes académicos rigurosos y estimulantes, capaces de atraer hacia la profesión de maestro a un número mayor de estudiantes con genuina vocación y sentido de servicio9.

            Para atender este compromiso, a finales de 1996 se estableció el Programa para la Transformación y el Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales (Protfaen), con una perspectiva integral que considera todos los aspectos centrales de la actividad de las instituciones normalistas. En su definición participaron las comunidades normalistas, autoridades educativas federales y estatales, así como investigadores y maestros que se han distinguido en la docencia y en la formación de maestros.

            El Protfaen, parte de una definición de política educativa: en México, las escuelas normales seguirán formando a los maestros de educación básica, respondiendo a las demandas cada vez mayores y más complejas que derivan de la necesidad de brindar una educación suficiente para todos y de alta calidad formativa. Esta posición está fundada, no sólo en la valoración de lo que la tradición normalista ha significado para el país, sino, también, en el convencimiento de que ningún otro tipo de institución podría realizar con mayor eficacia la tarea de formar a los nuevos maestros.

            Al reconocer las limitaciones y carencias que afectan a las escuelas normales, el Programa toma en cuenta los componentes esenciales que determinan el funcionamiento real de una institución educativa de nivel superior, con la característica particular de ofrecer servicios de formación inicial de profesores de educación básica. Por ello, y con el propósito de superar las insuficiencias de experiencias anteriores, el Protfaen atiende cuatro líneas de acción fundamentales.

Líneas del Protfaen

I. Transformación curricular

            Comprende, en primer término, la elaboración de nuevos planes y programas de estudio para las diversas modalidades de formación de maestros de educación básica en el nivel de licenciatura10. Igualmente, incluye la definición de criterios y orientaciones sobre las actividades de enseñanza y de aprendizaje, con el fin de que se establezcan condiciones institucionales adecuadas para el cumplimiento de los objetivos del curriculum.

            Una segunda tarea, es la producción y distribución de materiales de enseñanza y estudio que correspondan al desarrollo de los nuevos programas. Esta actividad es necesaria si se consideran las limitaciones del material bibliográfico disponible en las distintas regiones de México, el cual presenta problemas por ausencias temáticas, diversidad escasa, falta de actualidad o costo excesivo.

            Por otro lado, considerando a los estudiantes que ya habían iniciado sus estudios antes de empezar la aplicación de la reforma, la SEP ha puesto a disposición de las escuelas normales un conjunto de cursos especiales, cuya finalidad es acercar la formación de dichos estudiantes al perfil propuesto en los nuevos planes de estudio. Las propias escuelas determinan los cursos que imparten y el momento que conviene hacerlo, sin afectar la situación escolar de los estudiantes. La dotación gratuita de los materiales básicos para los cursos mencionados es asumida por la SEP.

II. Actualización y perfeccionamiento profesional del personal docente de las Escuelas Normales

            Las actividades que se consideran dentro de esta línea, consisten, en primer lugar, en un programa de actualización que se inicia antes de la aplicación de los nuevos programas de estudio y cuyo propósito es que los profesores de las escuelas normales se informen, de manera suficiente y oportuna, sobre los fundamentos, principales orientaciones, contenidos y enfoques de los programas que impartirán, de tal forma que adquieran los elementos para aplicarlos de manera eficaz.

            De manera paralela y en forma permanente, se apoya el perfeccionamiento profesional de los formadores de maestros, entendido en el sentido más amplio, ligado a la necesidad que plantean los docentes de las escuelas normales y a los requerimientos académicos que exige su desempeño.

            Se apoya la formación y la superación académica, para que los maestros normalistas asistan a cursos, estudien especializaciones y posgrados que refuercen sus competencias profesionales y los capaciten como buenos usuarios de la información y sobre los avances en la producción científica acerca de temas educativos.

            En particular, se ha iniciado la publicación y distribución de materiales de actualidad, como informes de investigación y propuestas didácticas novedosas, entre otros, que promuevan en los formadores de maestros y en los alumnos el análisis individual y colegiado, fortalezcan la comprensión de su tarea, mejoren sus prácticas y abran nuevos campos a la reflexión educativa.

            Para apoyar la realización de las acciones descritas, se utilizan los medios electrónicos de comunicación a distancia y empiezan a instalarse las redes de información.

III. Elaboración de normas y orientaciones para la gestión institucional y la regulación del trabajo académico

            Mediante esta línea, se promueven mecanismos más ágiles y eficaces para la gestión en las escuelas, que garanticen formas diversas de participación y la posibilidad de que la propia escuela se evalúe y establezca sus planes de desarrollo institucional.

            En acuerdo con las autoridades de los estados y de las escuelas, se ha iniciado la elaboración y aplicación de normas de gestión institucional para dar transparencia a los procesos y al uso de los recursos, definir con claridad las funciones y responsabilidades distintas que cada quien tiene dentro de la escuela normal, así como establecer formas de organización que permitan una participación más regular y sistemática de las comunidades académicas en la conducción de las escuelas.

            Una tarea importante será convenir los lineamientos básicos sobre el desempeño de los distintos tipos de trabajo académico de los maestros, de manera que asegure a los alumnos una atención de alta calidad, un buen nivel y pertinencia en los productos de investigación y difusión, así como normas y mecanismos justos y transparentes que valoren con objetividad el mérito de la trayectoria académica de los docentes.

IV. Mejoramiento de la planta física y del equipamiento de las Escuelas Normales

            El gobierno federal y los gobiernos de los estados, asumen esta línea como condición para favorecer el trabajo académico de las escuelas normales públicas.

            Las acciones principales, consisten en canalizar recursos económicos para atender las necesidades de reparación, mantenimiento y, en su caso, ampliación de los planteles normalistas; dotar a las bibliotecas de las escuelas normales de acervos bibliográficos actualizados y especializados sobre temas educativos; instalar el equipo para la recepción y grabación de la señal de satélite EDUSAT; dotar de mobiliario y equipo básico para las salas de consulta; apoyar a las escuelas con instalaciones y equipos de cómputo, conforme a las exigencias derivadas de la aplicación del nuevo plan de estudios.

            Estas actividades se iniciaron desde 1996, y continuarán hasta que, sin excepción, la planta física y el equipamiento de los planteles alcancen niveles dignos y adecuados para realizar las funciones académicas sustanciales.

            Las cuatro líneas de trabajo se aplican de manera articulada para que sus efectos se multipliquen y las acciones que las conforman se refuercen mutuamente, de manera que se genere y sostenga un proceso realmente transformador.

Características generales de los nuevos Programas para la Formación Inicial de Profesores de Educación Básica

            Los cambios en la orientación para formular los programas destinados a la formación inicial, centran la atención en la escuela y el maestro; vuelven la mirada al proceso educativo que ocurre en la escuela y a los problemas que enfrentan los maestros para realizar su trabajo con el fin de mejorar la calidad y la equidad de la educación.

            En lugar de partir de formulaciones genéricas sobre la escuela y el maestro, frecuentemente diluidas en el discurso político con definiciones sobre el apostolado y la misión de la escuela, se busca dar respuesta a problemas como:

¿qué conocimientos, habilidades, destrezas, valores y actitudes debe reunir un profesor o profesora de educación básica, de tal forma que responda a las necesidades sociales y a los requerimientos de la educación básica?; ¿cómo se consiguen esos rasgos deseables en los profesores, es decir, cuáles son los criterios, orientaciones y enfoques que deben enmarcar los programas?; ¿qué disposiciones de carácter institucional se requieren para establecer un ambiente escolar propicio y estimulante que sea soporte, y no obstáculo, de los procesos formativos?

            Para responder a estos problemas, en la elaboración de los nuevos planes de estudio se ha seguido el método que se describe a continuación.

            En un primer momento, se definieron, con la mayor precisión posible, los rasgos del maestro de educación básica que México requerirá en el futuro inmediato. Estos rasgos aluden, no sólo a las necesidades de conocimiento y competencia profesional que plantea la aplicación de los planes de estudio de la educación básica, sino también a las actitudes y valores que caracterizan al buen educador en el ámbito más amplio de sus relaciones con los niños, con las familias y con el entorno social de la escuela. Asimismo, se atiende al desarrollo y consolidación de las capacidades que permiten el aprendizaje permanente, tanto a partir de la experiencia como del estudio sistemático, y que deben estar presentes en todo profesional de educación superior, pero de manera especial en un profesor o profesora. Los rasgos deseables se agrupan en cinco grandes categorías:

* Habilidades intelectuales específicas, referidas a los hábitos de lectura, expresión oral y escrita, búsqueda de información y la capacidad de enfrentar y resolver problemas, así como para argumentar.

* Conocimiento y dominio suficiente de los contenidos de enseñanza, sus propósitos y enfoques, con el fin de que los maneje con fluidez y seguridad ante sus alumnos. Este conocimiento, debe ser más profundo que el que se requiere para el trabajo con los alumnos de educación básica.

* Competencias didácticas, orientadas a saber diseñar, organizar y poner en práctica estrategias y actividades adecuadas a los grados y formas de desarrollo de los alumnos, así como a las características sociales y culturales de éstos y de su entorno familiar. Este rasgo hace referencia, también, al reconocimiento de las diferencias individuales de los educandos, que influyen en los procesos de aprendizaje, y a las necesidades especiales de educación que pueden presentar algunos de sus alumnos. Ello, exige del docente la aplicación de estrategias adecuadas para favorecer el aprendizaje, sobre todo de aquellos alumnos con mayor riesgo de fracaso escolar.

* Identidad profesional y ética, para que asuma su profesión como una carrera de vida, reconozca el significado que tiene su trabajo para los alumnos, las familias de éstos, sus colegas y la sociedad, y asuma, como principios de su acción y de sus relaciones con ellos, valores como el respeto y aprecio a la dignidad humana, libertad, justicia, igualdad, democracia, solidaridad, tolerancia, honestidad y apego a la verdad.

* Capacidad de percepción y respuesta a las condiciones sociales del entorno de la escuela, que le permita apreciar y respetar la diversidad regional, social, cultural y étnica del país, valorar la función educativa de la familia, promover la solidaridad y el apoyo de la comunidad hacia la escuela, contribuir a la solución de los problemas educativos que presente la comunidad social en donde labora, así como asumir y promover el uso racional de los recursos naturales y enseñar a sus alumnos a actuar, con el fin de proteger el ambiente.

            En segundo lugar, se establecieron algunas características de la organización del curriculum y del trabajo académico, de cuya existencia depende que los rasgos del perfil profesional puedan realmente ser logrados por los alumnos. Para que sean congruentes con los propósitos que guían a la educación del normalista, esas características se refieren, tanto al tipo de contenidos y actividades incluidas en los programas de formación, como a la naturaleza de las diversas formas de enseñanza y aprendizaje.

            Entre los doce criterios que definen los planes de estudio, conviene destacar algunos de ellos por la relevancia que tienen en la orientación de los programas, contenidos y actividades:

* Los estudios que se realizan en las escuelas normales constituyen una fase inicial de la formación de los profesores. Esta definición evita la saturación del plan de estudios, reconociendo que esa formación no puede satisfacer todas las necesidades presentes y futuras que enfrentará en su desempeño, muchas de las cuales son imprevisibles; se desprenden de la propia situación educativa del trabajo en el aula y de las características de las regiones donde se ubica la escuela. Lo que se pretende, es ofrecerle los elementos básicos e imprescindibles que le permitan desempeñar su función con la calidad necesaria, y consolidar en él las habilidades y actitudes que le permitan seguir aprendiendo con autonomía, tanto de su propia experiencia, como a través del diálogo y el intercambio con sus colegas y del estudio sistemático, en un proceso de formación continua.

* En la propuesta curricular, se otorga especial importancia a la observación y a la práctica educativa en las escuelas. En este sentido, la formación de los profesores, no sólo se lleva a cabo en el ámbito de la escuela normal; también ocurre en el terreno de la escuela de nivel básico. Mediante la observación y la práctica, los estudiantes adquieren herramientas para el ejercicio profesional, para tomar decisiones frente a situaciones imprevistas, para resolver conflictos cotidianos y conducir, adecuadamente, al grupo escolar. Se pretende que el estudiante adquiera, paulatinamente, la destreza y la confianza que sólo la práctica puede proporcionar, y atenuar la sensación de desconcierto e impotencia que suele afectar a los nuevos maestros cuando se incorporan al servicio. Para el cumplimiento efectivo de este criterio se requiere de un esfuerzo conjunto entre los profesores de las escuelas normales y los de las escuelas de educación básica. Estos últimos, como expertos, asesoran a los estudiantes y los guían en la toma de decisiones, transmitiéndoles sus saberes y experiencia en el trabajo.

* A diferencia de los planes anteriores, que incluían asignaturas referidas a las llamadas "ciencias de la educación", en la propuesta para la formación inicial de profesores, los elementos teóricos se incorporan a partir de los problemas que plantea el reto de la enseñanza. Lo anterior, parte del reconocimiento de que el estudiante sólo puede comprender realmente el sentido de una elaboración teórica si la utiliza para analizar la realidad, si puede contrastar y valorar enfoques teóricos opuestos o divergentes y si el aprendizaje estimula su capacidad para actuar, creativamente, como educador.

* La formación inicial que reciben los estudiantes, les permite reconocer y atender las diferencias individuales de sus alumnos y actuar en favor de la equidad de los resultados educativos. Para ello, se requiere desarrollar en el futuro maestro una sensibilidad especial para conocer las necesidades que presenta cada alumno y estimular su aprendizaje, en especial de aquellos que, por razones diversas, se encuentran en condiciones más vulnerables y de mayor riesgo frente al fracaso escolar. Como parte de su identidad profesional, el estudiante reconoce que su desempeño en el grupo escolar juega un papel central en el logro de la equidad educativa.

* Una exigencia para lograr una formación en los términos planteados en el perfil de egreso, consiste en que las experiencias de aprendizaje que logre el estudiante en las distintas asignaturas y actividades, se integren entre sí, construyendo una estructura cultural y de saberes profesionales internamente coherente. Para responder a esta exigencia, es necesario mejorar los mecanismos de intercambio de información y coordinación entre los maestros. Por tal motivo, para la aplicación del curriculum, se requiere revitalizar el trabajo colegiado de los profesores, mediante el cual identifiquen las relaciones entre los contenidos y el avance académico de los estudiantes, así como convertir las reuniones de academia en espacios que apoyen su desarrollo profesional.

            Con base en los elementos anteriores, perfil del maestro y criterios que definen los planes de estudio, se llegó a la selección precisa de contenidos y actividades de la enseñanza, al establecimiento de sus interrelaciones y secuencias y, por fin, a la elaboración de los programas de estudio correspondientes. En 1997, se puso en operación el Plan de Estudios de la Licenciatura en Educación Primaria. Actualmente, 15.000 alumnos cursan el segundo semestre de la carrera. A partir de septiembre de este año, se iniciará el nuevo plan de estudios para la formación inicial de profesores de Educación Preescolar.

A manera de resumen

            Las innovaciones que se realizan en México sobre la formación inicial y la formación continua de los profesores de educación básica, forman parte de un amplio programa para promover el desarrollo educativo, en el que concurren acciones de tipo estrictamente académico y aquellas que modifican la organización de los servicios.

            El nuevo federalismo educativo, que ha definido la corresponsabilidad de los diferentes órdenes de gobierno en la regulación y administración escolar, y ha favorecido el desarrollo de una nueva forma de participación social en la educación, se inició con las modificaciones a los planes y programas de estudio para la educación básica y la elaboración de nuevos libros de texto gratuitos y materiales de apoyo para la docencia; se continuó con un amplio programa para atender la formación continua de los docentes en servicio y se encuentra en operación la reforma de los planes y programas de formación inicial de los profesores de educación primaria, educación preescolar y educación secundaria.

            Como en toda reforma educativa, aún no es posible realizar una evaluación completa de las acciones emprendidas. Sin embargo, es posible detectar, en estos momentos, avances importantes en los alumnos de las escuelas primarias y secundarias, en cuanto al uso del lenguaje como herramienta comunicativa, mejor comprensión de los contenidos matemáticos y mayores habilidades para plantear y resolver problemas. Mediante las acciones de actualización, los profesores en servicio han modificado sus esquemas y prácticas docentes, y en las escuelas normales se vive un ambiente más académico, con grandes expectativas de ofrecer una formación más acorde con las necesidades del trabajo en la escuela.

FUENTES DE REFERENCIA:

SEP, (1992), Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica.

SEP, (1993), Artículo 3º. Constitucional. Ley General de Educación.

SEP, (1995), Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000.

SEP, (1996), Informe de Labores 1995-1996.

SEP, (1996), Programa Nacional para la Actualización Permanente.

SEP, (1997), Informe de Labores 1996-1997.

SEP, (1997), Perfil de la Educación en México, 1997.

SEP, (1997), Licenciatura en Educación Primaria. Plan de Estudios.

Martínez Olivé, Alba.

"Construir el Programa Nacional para la Actualización Permanente: del Centro de Maestros a la escuela para mejorar el trabajo de los profesores", en Encuentro Internacional sobre formación de profesores de educación básica: para una educación de calidad y equidad. México, OEI-SEP, (en prensa).

Moctezuma Barragán, Esteban (1993).

La educación pública frente a las nuevas realidades, México, Fondo de Cultura Económica.

Ramírez Raymundo, Rodolfo.

"Los nuevos ejes curriculares de la formación inicial", en Encuentro Internacional sobre formación de profesores de educación básica: para una educación de calidad y equidad. México, OEI-SEP, (en prensa).

(*) Documento presentado en el II Seminario Internacional de Innovaciones Educativas, organizado por la Revista Latinoamericana de Innovaciones Educativas (Proyecto MCE Argentina/OEA); 24/26 de junio de 1998; Buenos Aires; República Argentina.

(**) Director de Desarrollo Curricular de la Subsecretaría de Educación Básica y Normal; Secretaría de Educación Pública; México.

1 En México, la educación básica comprende: al menos un año de educación preescolar, seis de educación primaria y tres de educación secundaria.

2 En 1995 había en el país 6.715. 591 indígenas -aproximadamente 7,4% de la población total que, según el Conteo realizado durante ese año, era poco más de 91 millones- que utilizan más de 80 lenguas y variantes dialectales, concentrados en 62 grupos étnicos. Noventa y seis por ciento de las localidades del país albergan a menos de 1.000 habitantes. Siete de cada diez poblados de entre 100 y 999 habitantes presentan grados de marginación alta o muy alta.

3 En 1920, dos tercios de la población del país era analfabeta y el promedio de escolaridad era de un año. Entre las primeras tareas que realizó la flamante Secretaría, se destaca la creación de escuelas rurales en todo el territorio y el dotar de escuelas propias a las comunidades indígenas, con el propósito de abatir el fuerte rezago educativo. En 1997, el índice de analfabetismo llega al 10,1% y el promedio de escolaridad es de siete años.

4 Por "básico", no se alude a un conjunto de conocimientos mínimos o fragmentarios, sino, justamente, a aquello que permite adquirir, organizar y aplicar saberes de distinto orden y complejidad creciente.

5 La última modificación a los libros de texto gratuitos se había efectuado en los primeros años de la década de los setenta.

6 A partir del mes de mayo del presente año, el salario profesional del magisterio equivale a 3,9 salarios mínimos, que representan, en promedio, 3.538 pesos mensuales (416 Dlls. U.S.), sin considerar otras prestaciones y los ingresos por la carrera magisterial.

7 Cfr. SEP (1997), Fortalecimiento del papel del maestro, [Cuadernos de la Biblioteca para la Actualización del Maestro]. México. Esta publicación contiene las Recomendaciones de la 45ª Conferencia Internacional de Educación de la Unesco y los comentarios de Juan Carlos Tedesco a la 45ª Conferencia Internacional de Educación. Las características del ProNaP coinciden con lo expresado en dichos documentos.

8 En estos cursos se habían inscrito, hasta 1997, 208.104 profesores, 142.652 de educación primaria y 65.452 de educación secundaria. Del total de profesores 59.348 (28,5%), presentaron examen en la primera etapa de acreditación, a finales de 1997.

9 México; Poder Ejecutivo Federal (1995); Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000; SEP, p.59.

10 "Las reformas a los planes de estudio para formar a los maestros de preescolar, primaria y secundaria tendrán, con las particularidades de cada caso, las siguientes orientaciones comunes: fortalecerán las capacidades del maestro para aprender con independencia y, por tanto, para estimular los procesos de aprendizaje de sus alumnos; asegurarán el dominio disciplinario y didáctico de su campo de enseñanza; lo familiarizarán con las pautas características de las etapas de desarrollo por las que transitan sus alumnos; lo harán sensible a las particularidades sociales y culturales de su futuro entorno de trabajo, como base de una relación respe-tuosa y constructiva con los padres de familia y la comunidad. Un rasgo esencial de los nuevos planes será la inclusión de prácticas profesionales realizadas en condiciones reales del trabajo y con apoyo de asesoría experta. Estas prácticas tendrán el apoyo de becas de servicio social y no ocasionarán la sustitución del maestro en servicio". Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, pp. 59-60.

 

 
 

 

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