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EL NEOCONSERVADURISMO EN LA LEY FEDERAL DE EDUCACIÓN Nº 24.195

              

Mariano D. Massano  y  Patricio Smitsaart.

 

Buenos Aires, 24 de julio de 1999.

 

INTRODUCCIÓN

 

En el presente informe queremos indagar sobre la influencia de las  corrientes neoconservadoras en la formulación de la Ley Federal de Educación Nº 24.195. Partimos de la hipótesis de que existe una gran vinculación entre las leyes educativas sancionadas en América Latina y la concepción del  “Estado neoliberal” como ideología hegemónica impuesta a los países de la región a través  de las recomendaciones de los Organismos Internacionales.

Nuestra pretensión en el presente trabajo sería la de articular la presencia de principios propuestos por el neoconservadurismo en la formulación de la Ley  (1ª parte) con la etapa de adopción de la Ley (2ª parte) desde un pensamiento reflexivo y autónomo.

Para una mejor organización del mismo, comenzaremos explicitando  qué entendemos por las corrientes neoconservadoras o neoliberales en educación (también conocidas con el nombre de “educación redentora”), mostrando su influencia en el aparato educativo, dejando: al Estado debilitado de poder y a las culturas regionales avasalladas por la globalización, teniendo fuertes consecuencias para la organización social de nuestro país.

En un segundo apartado  abordaremos críticamente la Ley (etapa de adopción), vinculándola con algunos documentos internacionales que incidieron en la formulación de la misma.

A modo de conclusión, al finalizar nuestro trabajo, esbozamos algunas propuestas alternativas para el mejoramiento  de las problemáticas señaladas en la Ley Federal de Educación.

NEOCONSERVADURISMO Y EDUCACIÓN: MARCO CONTEXTUAL EN LA FORMULACIÓN DE LA LEY 24.195.

Asistimos hoy al florecimiento de un nuevo conservadurismo: el “Neoconservadurismo”. En la década del ’70 se produce una fuerte crisis suscitada por la suba del petróleo y la recesión  de 1981-82 en EE.UU., generaron un torbellino económico en América Latina que se manifestó en la problemática de la deuda externa y en la crisis fiscal del estado. Todo ello generó, durante los setentas y los ochentas un nuevo proceso de reorganización de la división internacional del trabajo y del capital. La crisis vivida por estos años trajo aparejados: caída de las tasas de ganancia, incremento de las tasas de interés y de inflación, disminución de la tasa de crecimiento real del producto y un considerable aumento del desempleo . Junto con esto, los incrementos notables de los gastos del Estado de Bienestar Social, junto con la insatisfacción de sectores conservadores con la cultura liberal o progresista que inundaba los medios de comunicación, las universidades y la esfera de la cultura, dio cabida a la gestación de una nueva alianza  neoconservadora, rompiendo las alianzas que tan buenos resultados habían producido bajo la égida keynesiana. Esta crisis del Estado benefactor hizo decaer la inversión estatal en educación pública. Entonces, toma vigencia la ideología neoconservadora principalmente en Estados Unidos y Gran Bretaña con las políticas de Ronald Reagan y Margaret Tacher. Surgen como reacción a lo que se consideró como extralimitaciones del “Estado de Bienestar Social”, intentando resolver esta crisis económica, política, ideológica y militar de los países capitalistas más avanzados.

La hegemonía norteamericana ha declinado, incluso luego de haber llevado a la Unión Soviética a la  bancarrota financiera con la carrera armamentista . Japón y Alemania emergen como poderosos competidores económicos. La integración de las economías internacionales (Comunidad  Económica Europea, NAFTA, Mercosur) alcanza niveles sorprendentes. La adopción de estrategias globales de producción (globalización de la economía) por las compañías multinacionales crean un mundo económica y políticamente interdependiente, con fuertes presiones para recotar el valor de la fuerza de trabajo, reemplazando las fórmulas económicas keynesianas, con lo cual las alianzas entre capital y trabajo se vuelven más difíciles en el contexto de reorganización industrial. En América Latina, la deuda externa las limitaciones de acumulación doméstica de capital y la crisis fiscal del estado, hiperinflación (como los casos de Argentina y Brasil), así como el éxito del modelo chileno de desarrollo neoliberal, llevaron a las nuevas democracias a adoptar los dictados de política económica del Fondo Monetario Internacional con sus condicionamientos. Fenómenos también importantes son  la declinación del sector estatal en la inversión bruta fija en América Latina; en la reorientación de la política económica de una producción para el mercado interno hacia una producción para el mercado internacional; el crecimiento de una clase media más sofisticada, vinculada al sistema internacional y altamente diferenciada y estratificada; la disminución del campesinado y la clase obrera y crecientes sectores marginales urbanos y del trabajo informal

El reinicio de esta ideología en educación coincide con el informe realizado en Estados Unidos por la  administración del  presidente Reagan. Dicho informe llevaba el título de “A Nation at Risk” (traducido como “Nación en riesgo”) y fue elaborado en 1981 y dado a conocer en 1983. En este documento “se diagnostica una crisis política en el hemisferio occidental y en los EEUU, que se expresa en la pérdida de legitimidad de los regímenes democráticos y las clases dominantes.”

Para los autores, esta crisis tiene sus raíces en los valores morales y culturales que están en decadencia por la presencia de una nueva cultura originada por el partido republicano o laborista. Además, se resalta la caída en los niveles de calidad y excelencia de la educación norteamericana en un intento por criticar las pedagogías liberales de corte “progresista” y se pone el  énfasis en vincular la educación con un riesgo nacional: la pérdida de superioridad, competitividad y la preeminencia internacional de EEUU en el desarrollo tecnológico y productivo frente a  otras naciones (Japón, Alemania, Corea y  otros países europeos).

La concepción político-ideológica que está sustentando esta visión es un ataque al Estado de Bienestar por el gasto que le generan a los contribuyentes las políticas de asistencia e intervención pública. La libertad del mercado puede solucionar por sí misma los problemas sociales, es más “al no haber libertad económica, no hay ninguna libertad y queda el camino abierto hacia la esclavitud. Este tipo de Estado, con el pretexto de realizar la justicia social, destruye la libertad individual y reduce al individuo a la condición de un infante tutelado.”

“Para restaurar el desarrollo económico, los préstamos-puente del FMI y los préstamos de ajuste estructural del Banco Mundial fueron implementados ampliamente en América Latina. El ajuste estructural impuso un número de condiciones: reducción del gasto gubernamental, devaluaciones para promover la exportaciones, reducciones en las tarifas a las importaciones, y el incremento del ahorro público y privado. Otros aspectos vinculados a las políticas de ajuste estructural incluyen la reducción del déficit fiscal a la vez que se reduce el gasto público y políticas monetarias estrictas para disminuir la inflación. Una de las consecuencias de este modelo es la reducción absoluta del sector estatal, la liberación de precios y salarios, y la reorientación de la producción industrial y la agricultura hacia las exportaciones.”

Estas cifras no pueden menos que cuestionarnos sobre el alto grado de “segmentación” que se da en el interior  de nuestro sistema educativo. Mientras que éste busca defender su carácter de apertura, unidad y universalidad bajo el lema de la “igualdad de oportunidades” podemos constatar que en nuestro actual sistema existen tantos segmentos educativos como segmentos sociales hay. La “segmentación” responde al fenómeno de los “circuitos diferenciales”, presentes de un modo latente,  en nuestro sistema educativo. Podríamos afirmar, con Baudelot-Establet que existen hoy dos redes educativas dentro de nuestro sistema escolar: - una formación avanzada, para el ejercicio del poder ( propia “de la  burguesía” ) y - una formación básica, que educa en la sumisión, para quienes ejecutan órdenes o realizan tareas burocráticas ( “ proletarios” - obreros). La escuela se convierte en “reproductora de roles” según estructura jerárquica de la sociedad, siendo así uno de los más eficaces “aparatos ideológicos del Estado” (Althuser) al servicio de los intereses de la clase dominante

Dicha situación sería hija de distintas corrientes sociológicas presentes en nuestro sistema educativo desde hace varias décadas. Una de ellas es la corriente Funcionalista de E. Durkheim que influyó en la pedagogía durante  el siglo XIX y hasta mediados del XX. Corresponde al tiempo de los “Estados Oligárquicos” de corte capitalista y liberal que influyen de un modo determinante en la educación de su momento a través de las legislaciones liberales (Ley 1420 de “enseñanaza gratuita, laica y obligatoria...”). La Pedagogía Conservadora confiere a la Escuela un rol modelador buscando preservar la cultura y la cohesión social. Corresponde al ideal civilizatorio y socializador atribuido por Sarmiento y la generación del ´80 a la educación escolar. La influencia durkheimniana trasladada al terreno educativo lleva a entender la educación como “una actividad de los adultos ejercida sobre los jóvenes y niños para su pasaje de seres asociales a seres sociales” (según Durkheim, al nacer somos seres a-sociales y por la acción de la Escuela y la Familia nos transformamos en seres sociales, asumiendo un determinado “rol”). Esta corriente sociológica y pedagógica conduce a la Escuela a: potenciar la “estratificación social” y a mantener las desigualdades sociales; y a ocultar la inoperancia del sistema y su matiz ideológico. Dichas corrientes entienden a la educación como una variable independiente del contexto; caen en un determinismo social, pues cada uno cumple su rol predeterminado según la clase a la que pertenece y esto no es cuestionado. El docente asume el estado de ser el depositario del saber que a su vez, transmite a sus alumnos (tablas rasas). El docente educa en la disciplina y lealtad y, consciente o inconscientemente, busca hacer de sus alumnos personas sumisas al sistema de modo que estos acaten la autoridad y el orden dado sin cuestionarlo. El fracaso escolar es por culpa del alumno quien no se ha “esforzado lo suficiente”. El aparente fracaso --la deserción, etc.-- es el triunfo del sistema que a partir de sus propuestas sigue marginando.

Asistimos hoy al afianzamiento de un nuevo funcionalismo (Neofuncionalismo) de la mano de corrientes ideológicas neoconservadoras. La presión combinada de los préstamos del FMI y del Banco Mundial, y las dificultades de financiamiento creadas por la crisis de la deuda, generan nuevos fenómenos en la política educativa de la región. Hay nuevos esfuerzos orientados a transferir el costo de los servicios a los usuarios; incrementar la participación del sector privado en educación (privatización); reorientar las inversiones educativas hacia las áreas que los estudios del Banco Mundial han considerado ofrecen las mejores tasas de retorno, es decir la educación primaria y educación básica; reducir el costo de la educación, afectando el nivel de salarios y, por lo tanto el entrenamiento del magisterio (considerado sobre-educado con un entrenamiento universitario que generaría expectativas salariales superiores a las que los países pueden financiar); y promover la descentralización de los servicios educativos como una medida de redefinir las relaciones de poder y educativas entre los gobiernos nacionales (federales), provinciales y municipales.

En resumen, todos estos factores influyeron e influyen en nuestro sistema educativo de un modo notorio. El “neoconservadurismo” (la Nueva Derecha) vigente en nuestro actual gobierno sostiene que el sector público es perjudicial por su burocratización e ineficacia lo cual ha llevado en los últimos años a continuos achicamientos del sistema público por medio de innumerables privatizaciones (Estado Privatizador). En consecuencia, se impulsa el sector privado adjudicándole a éste, por el sólo hecho de ser tal, características de eficacia y de mayor competitividad (lo cual no deja de ser muchas veces incierto). Esto que se da a nivel económico-político también se traslada a la Educación. Tampoco ella se ve exenta de verse sometida a las leyes y los intereses de una economía de mercado.

Como bien señala Norma Paviglianiti “es interesante ver cómo casi todas las medidas propuestas por el neoconservadurismo, claramente sintetizadas por el autor inglés Geoff  Whitty, coinciden con las que en nuestro país se presentan como propias o nacionales para encauzar el sistema educativo dentro del marco global del tipo de políticas de “ajuste” que se han impuesto”. “Whitty señala que la Nueva Derecha propone para la educación pública: la privatización de los servicios que antes eran costeados con fondos públicos mediante el pago de aranceles a cargo de los usuarios” (lo que sería imposible para gente de sectores marginales con escasos recursos económicos); “la privatización de la administración de los servicios generales que antes eran realizados por su propio personal (pago de sueldos, servicios de limpieza y mantenimiento, etc.); y la venta de bienes o empresas que pueden producir ingresos monetarios, sobre todo en la universidad, tales como predios, editoriales, laboratorios, hospitales, etc.”

Por otra parte Whitty señala que, la Nueva Derecha, hace un uso activo del presupuesto público para sostener la actividad privada, fundamentalmente, a través de subsidios a personas o instituciones educativas y de la derivación de los fondos públicos de investigación hacia las universidades privadas. O sea que, al mismo tiempo que hay fuertes recortes en las partidas presupuestarios que se asignan a la educación pública, se derivan importantes recursos públicos hacia el sector privado

Todo esto coloca en mejores condiciones a la educación privada que desplaza a la educación pública provocándole un continuo deterioro. Una vez más, el sistema educativo se convierte así en un instrumento reproductor de la estratificación social --al servicio de los intereses de la clase dominante-- al sostener medidas que no hacen más que perjudicar a las familias que viven en condiciones de pobreza.

Las medidas impulsadas por el neoconservadurismo en el terreno educativo no podían generalizarse si no estuviera instalado en la sociedad un discurso sobre “la mejor calidad de los servicios educativos privados” y sobre la “incapacidad e imposibilidad que tienen las burocracias estatales de hacer eficientes las prestaciones públicas”, entre ellas las educativas. También es importante señalar que el neoconservadurismo no sólo tiene una propuesta ideológica sino que opera concretamente a través de la disputa por ocupar los puestos de conducción de la educación --Ministerios, Secretarías, Consejos, etc.-- a través de los cuales pone en marcha medidas concretas que van conformando el sistema educativo de acuerdo con su proyecto.

En cada una de las crisis económicas que se dieron a partir de 1958, en las que se planteó como salida la reducción del presupuesto nacional para disminuir el déficit fiscal, los dos sectores más afectados han sido Salud y Educación. Las medidas que se implementaron desde entonces consistieron en: la transferencia masiva y compulsiva de gran parte de los servicios nacionales a las provincias o municipios; el arancelamiento de los servicios públicos, hasta entonces gratuitos; el congelamiento de la expansión de los servicios que quedaron a cargo del Gobierno Nacional. Aquellos servicios que continuaron funcionando, lo hicieron sobre la base de una drástica disminución de los salarios del personal con la paralización del equipamiento y mejoramiento de la infraestructura física y dejando libradas a las instituciones públicas la carga de encontrar recursos para mantenerse en funcionamiento, porque estos recursos fueron suprimidos o limitados a expresiones mínimas.

Al mismo tiempo los sectores neoconservadores, al disponer del control del gobierno, no frenaron sino que mantuvieron o aumentaron la canalización de los recursos públicos hacia el financiamiento de las prestaciones privadas y redujeron cada vez más el papel regulador y coordinador del Ministerio de Educación. La errática política de transferencia de los servicios nacionales a las provincias se inició en 1961 y tendió luego a convertirse en la política habitual de los gobiernos de facto. En la actualidad es retomada --bajo la cobertura del federalismo entendido como provincialización de la totalidad del sistema educativo -- como parte de la propuesta global que el Gobierno Nacional denomina “capitalismo popular de mercado”.

Para ilustrar los párrafos precedentes acerca del debilitamiento y empobrecimiento del sistema educativo que se ha dado durante la administración menemista desde la implementación del plan de convertibilidad hasta 1994, sirvan de referencia las siguientes cifras

 

ESTABLECIMIENTOS

ALUMNOS

DOCENTES

1991

41.986

10.019.009

729.384

1994

38.294

8.798.959

626.821

UNA VISION CRITICA DE LA LEY FEDERAL DE EDUCACION

            Después de haber analizado las principales características del modelo neoconservador intentaríamos analizar críticamente la  adopción de la Ley Federal de Educación articulándola en lo posible con documentos que influyeron en su formulación tales como el Informe Jomtien y el documento de la CEPAL de 1992.

            Al instalar la necesidad de reformar la educación en la agenda pública, el poder ejecutivo argumentó que el Estado Argentino tenía  leyes antiguas (la ley de “Educación común” 1420, sancionada en 1884 y la ley Avellaneda, respecto de la educación  universitaria) siendo necesario modernizar la educación  para entrar al siglo XXI. Además, el Estado Argentino nunca contó con una ley marco que regulase la articulación de los distintos niveles del sistema educativo y que concibiese al mismo como una totalidad. Tal vez sea éste uno de los aspectos positivos más importantes a destacar en este proceso de reforma educativa impulsados por la administración menemista.

            Para realizar un análisis más específico de la ley, mencionaremos algunos artículos de la misma que nos parecen muy interesantes para abordarlos críticamente y que nos dieron lugar a la reflexión y a la proyección de posibles modificaciones que serían coherentes con nuestra concepción de la política educativa.

1.- Errores de redacción y formulación presentes en la Ley

            Encontramos algunos errores de redacción y formulación de conceptos e ideas. En el artículo 10  -al referirse a la estructura del sistema educativo nacional- y, en su inciso b) -a la estructura de la educación general básica, da por sentado que en el artículo 15 se establecen los ciclos que  conforman la E.G.B. (división, cantidad de años de cada ciclo, etc). Pero sólo aparece en el artículo 10 que la duración de la E.G.B. será de 9 años; y en el artículo 15 sólo enuncia objetivos cuando debiera haber establecido la conformación, duración y características específicas de cada ciclo. Por otra parte, al referirse a la educación artística en el art. 32, aparecen los términos “educación primaria y educación media” que son anacrónicos respecto de la nueva nomenclatura propuesta por la presente ley. Por lo tanto, se utilizan términos inadecuados (por haber quedado perimidos por la nueva estructura del sistema) que dificultan la comprensión e interpretación de la misma.

2.- Ambigüedad en el rol del Estado nacional

            En la redacción de la ley se utilizan conceptos ambiguos que no dejan en claro cuál es el verdadero rol del Estado nacional con respecto a la educación. En el artículo 2 se le asigna al Estado nacional “la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento  de la política educativa...”. Luego en el artículo 3 “el Estado nacional, las provincias y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, garantizan el acceso a la educación en todos los ciclos, niveles y regímenes especiales, a toda la población, mediante la creación, sostenimiento, autorización y supervisión de los servicios necesarios, con la participación de la familia, la comunidad, sus organizaciones y  la iniciativa privada. Estos artículos asumen múltiples contradicciones. Por un lado, se fija que el Estado nacional debe garantizar el acceso a todos los niveles y el sostenimiento (financiamiento económico) cuando para ese entonces, por la Ley de Transferencia Nº 24.049  (del 2-1-92) el Estado nacional al transferir los establecimientos educativos del nivel inicial, primario, medio y superior dependientes del M.C.y E., se desentendía del financiamiento que dicho traspaso a las provincias y municipios suponía. Además, nos parece demasiado ambigua la función que se atribuye al Estado en el artículo 2. Por otra parte, el derecho inalienable de todo ciudadano a recibir educación aparece puesto en peligro al diluirse la responsabilidad del Estado  nacional en múltiples actores e instituciones (corresponsables a la hora de garantizar este derecho).

            En los estados modernos se supone como responsabilidad del Estado formar a los ciudadanos, mediar en los conflictos sociales, planificar y desarrollar políticas que tiendan a atenuar las desigualdades sociales. Como afirma Norma Paviglianiti, “... el Estado de Bienestar Social reconoce a los trabajadores ciertos derechos como salario, convenios colectivos y todo un aparato de servicios sociales tales como la salud, la educación y los subsidios para la vivienda; considera la educación no como un derecho individual, sino como un derecho inherente a la condición de los ciudadanos y actúa tendiendo a la promoción de los saberes tratando de garantizar el derecho a la educación, financiando la educación pública y, además, imponiendo las orientaciones generales de funcionamiento del sistema.”

            Si bien el estado de bienestar no pudo cumplir con la redistribución que prometió, elevó notablemente el nivel de vida de la población y permitió el acceso de las mujeres a la educación y de las capas medias a los ámbitos universitarios (sectores sociales antes excluídos).  El neoconservadurismo prefiriría, por el contrario, un sistema absolutamente privatizado, como una empresa. Para los neoconservadores, en cambio, se deben clausurar la satisfacción de estas demandas sociales a las que había mal acostumbrado el Estado de Bienestar. En el modelo neoconservador, el Estado debe regular la distribución de la educación en el mercado, tiene que dejar de ser un prestador y buscar las formas posibles de transferencia de las responsabilidades a las provincias y a los particulares. Por lo que venimos diciendo hasta aquí, podríamos señalar que lejos de constituirse el Estado nacional en un “centro fuerte o en un poder central operativo y eficaz” se va vaciando a éste de todo poder real, asignándole un rol periférico de control y evaluación del sistema sin una clara delimitación de roles, funciones y prioridades para el corto y mediano plazo. En el fondo, el Estado deja de ser el garante efectivo -y no afectivo- del derecho de todos los ciudadanos a acceder a los distintos niveles del sistema educativo.

3.- ¿Igualdad de oportunidades o diferenciación en el acceso?

            Cuando en el artículo 5 de la ley, el Estado asume el deber de fijar la política educativa respetando, entre otros,  la igualdad de oportunidades como principio , olvida como  contrapartida -que resguarde este principio-, el velar por la compensación de las desigualdades sociales y económicas de base, al existir distintos puntos de partida (clases sociales). Entender la igualdad de oportunidades desde el valor de la justicia, no supone bajo ningún aspecto dar a todos lo mismo, sino, más bien, dar más al  que tiene menos.

            El desarrollo siempre está condicionado por la cultura. Vivimos en una sociedad dividida en clases, por lo tanto, dejar a los educandos librados al amparo de “la igualdad de acceso” implicaría favorecer la reproducción de las diferencias y desigualdades sociales. Para el gran segmento de los niños pobres, al no contemplarse los distintos puntos de partida (condiciones sociales muy desiguales) y, al dejarlos librados a la tan mentada “igualdad de oportunidades”, equivaldría para ellos a socializarse en la indigencia (material y cultural), permaneciendo por siempre marginados

            Esto supondría proveer un acceso diferencial a quienes traen diferencias de base para poder así acortar distancias y romper con la desigualdad imperante al interior del sistema educativo. Por otra parte, si un ciudadano o una comunidad no conociera las posibilidades de mejoría de su condición o de respeto inalienable de sus derechos (entre ellos el derecho a aprender) no reclamaría una mejor escuela, y no manejaría las herramientas necesarias para mejorarla; es decir, se conformaría con lo que el Estado o alguna institución le ofreciera.

4.- Disolución del concepto de ciudadano en la Ley

            Según Paviglianiti, se produce una tremenda inversión conceptual –por parte del neoconservadurismo- frente al derecho a la educación, ya que en lugar de considerar que todos los hombres son iguales y, por lo tanto, tienen los mismos derechos a acceder a la educación, consideran a los hombres como producto de una desigualdad natural: no todos los hombres son iguales, por lo tanto, no todos llegan en la sociedad a ocupar los mismos lugares. La Ley Federal no habla del derecho de los ciudadanos a la educación, sino que hace referencia al derecho de los individuos, al derecho de los padres y de las familias, es decir, a una entidad que no es el ciudadano. Se diluye, de este modo, la noción de ciudadano integral quien participa crítica y autónomamente de los procesos políticos y sociales, constructores de la democracia. La ley promueve -en sus distintos artículos- un individuo competente, eficiente y consumidor, orientado hacia el mundo del trabajo y la producción. Al igual que el Jomtien, la Ley propicia una formación básica (en aritmética, lectoescritura, comprensión de textos, interpretación del entorno y participación en trabajos grupales) proyectando como producto del sistema educativo “un  buen trabajador disciplinado y acrítico”. Como afirma Paviglianiti:  la transformación educativa, con equidad y productividad, define en realidad las capacidades que debería tener un trabajador según las nuevas formas de organización del trabajo y de la industria en el Japón, lo que supondría recursos humanos altamente calificados con pocas posibilidades de ocupación. De acuerdo con esta interpretación, el hombre en este modelo ha dejado de ser el ciudadano, con derecho a bienes culturales y materiales, y también deja de ejercer su derecho a la  participación en la toma de decisiones que supondría una sociedad democrática. La Ley tomó del modelo neoconservador la concepción de hombre y de sociedad como individuos que compiten entre sí en un mercado donde la educación es un bien y un “servicio” más , y donde los hombres son esencialmente desiguales.

5.- ¿Necesidades básicas de aprendizaje o nivel de riesgo educativo?

            En la “Declaración Mundial de Educación para Todos: Satisfacción de las Necesidades Básicas de Aprendizaje” (informe Jomtien) se propone como objetivo alcanzable la educación básica para todos (Art. 1). Esto quiere decir universalizar el acceso de todos los niños, jóvenes y adultos  a la educación básica como medio para fomentar la equidad y, de este modo, reducir las desigualdades sociales (Cf. Artículos 3 y 4). Se consideran como Necesidades Básicas de Aprendizaje (NBA): a las herramientas esenciales para el aprendizaje (lectoescritura, expresión oral, cálculo y solución de problemas) tanto como a los contenidos básicos “necesarios  para que los seres humanos puedan sobrevivir, desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad”, para desarrollar una convivencia humana pacífica, en armonía con el ambiente y respetando los derechos humanos (cf. Art. 1).

            Por otra parte, en el “Marco de Acción para Satisfacer las Necesidades Básicas de Aprendizaje” se propone como una de las metas específicas (observables y mensurables) la ampliación de los servicios de educación básica y de capacitación a otras competencias esenciales necesarias para los jóvenes y adultos, evaluando la eficacia de los programas, en función de la modificación de la conducta y del impacto en la salud, el empleo y la productividad (cf. art. 8, inciso V). Por otro lado, María Teresa Sirvent introduce el concepto de Nivel de Riesgo Educativo al que define como la no apropiación de los conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas necesarias para participar en una forma plena, crítica, creativa y autónoma en la vida social, política y económica. Con este concepto refiere a la población que solo logró llegar a la escuela primaria, no todos en forma completa, y algunos pocos que, habiendo superado la barrera de pasaje a la secundaria, han abandonado en primero o segundo año (8º o 9º EGB) con lo cual dicha población quedaría marginada de la vida social, política y económica por no haber podido alcanzar el nivel de calificaciones educativas básicas necesarias para afrontar los desafíos del mundo del trabajo y de la vida política y ciudadana

            Si estas NBA propuestas en el Jomtien no suponen una sólida formación ciudadana   que permitan superar el nivel de riesgo de educativo,  habrán quedado a medio camino y estarán condenadas al fracaso por no responder a las necesidades reales de la población adolescente y adulta. 

6.- La educación al servicio del mundo productivo

            En el varios artículos la Ley se refiere a la vinculación entre la escuela y las empresas privadas. En el artículo 17, se menciona la injerencia del sector empresarial en la elaboración de contenidos curriculares del nivel polimodal. También en el Título X - sobre las funciones del Gobierno y administración-   en el artículo 53, inciso m, se realiza una afirmación bastante riesgosa, ya que se le brinda a las empresas industriales, agropecuarias y de servicios el privilegio de contar con “recursos humanos” capacitados por el sistema educativo para su propio desarrollo económico. Además, nos queda por mencionar  que en el artículo 16, inciso d, se prioriza como objetivo del nivel polimodal,  la capacitación en habilidades instrumentales específicas en función de las demandas particulares de los sectores productivos y del trabajo. Como señala Adriana Puiggrós, la Ley Federal de Educación es una mala copia de la  “Ley de Organización de la Educación Española” (aplicada desde el gobierno de Franco hasta 1988) y del “Proyecto Escuela Nueva” colombiano (vigente de 1986 a 1990). En ella se reduce la idea de trabajo y de tecnología desvinculándola de los procesos científicos-técnicos, culturales, de la formación del hombre y del ciudadano (el proyecto colombiano implicaba una integración profunda entre educación y trabajo). Además, por la presente se subordina lo educativo a las leyes del mercado a partir de los intereses de los grupos económicos dominantes.

7.- El papel redentor asignado por el neoconservadurismo a la educación

            En varios pasajes de la Ley, así como también en varios artículos del informe Jomtien, se destaca el rol de la educación como motor del desarrollo económico-productivo; es más, se sostiene que los  problemas sociales mundiales se podrán resolver, en buena medida, gracias a ... la “Educación para Todos”. (Cf. Art. 50 de el “Marco de Acción para Satisfacer las NBA”, Jomtien, 1990). Como bien señala Ana Cambours de Donini, citando las megatendencias de Naisbitt, en  El  cambio del poder: la revolución científico-tecnológica   con la incorporación de nuevas tecnologías permitirá la articulación entre la producción de conocimientos (tarea de la escuela) y la producción de bienes  como claves para el progreso económico y social.

            Pero, por otra parte, la autora destaca en su obra, tomando los aportes de Daniel Filmus, que “es posible hacer una descripción sintética de algunos rasgos comunes de un conjunto de proposiciones conceptuales, útiles para el análisis de las implicancias sociales de los fenómenos educativos”

a) No es posible proponer una función social universal y predeterminada para la educación respecto de su relación con la sociedad.

b) La educación es un factor necesario pero no suficiente para garantizar el objetivo de combinar crecimiento económico con justicia social.

            En el decir de Filmus: “Afirmar que la educación es un factor necesario pero no suficiente significa analizar su función social concreta sin expectativas desmesuradas, tomando en cuenta las limitaciones que provienen del modelo social vigente.”

            Por último, sostenemos que, si bien existe un innegable aporte proveniente del ámbito educativo a las posibilidades de democratización y de crecimiento integral de la sociedad,  el desarrollo económico-social es fruto del consenso y el aporte de todos los actores e instituciones sociales (gobierno  central y regional, ONG, sindicatos, fundaciones, escuelas, empresas, centros culturales, familia, iglesias, etc).

8.- Globalización vs Autonomía  cultural-regional

            En los ya citados artículos 16/d, 17 y 53  destacábamos la subordinación de la educación al sector empresarial (según las demandas que el libre mercado le impone).  La constitución del ciclo polimodal y de los trayectos técnicos profesionales salen al cruce de las nuevas competencias requeridas por el mercado y la globalización del capital para acceder al mundo del trabajo. Como afirma Ulrich Beck, la globalización conduce a la demolición de la política en función de la economía de mercado pues, frente a las empresas multinacionales no se elige un contrapoder, sometiéndose de este modo la educación al trabajo y el trabajo al capital, perforándose las fronteras para la libre circulación del capital.

          Por otra parte, como señala Donini, la escuela cumplió en el pasado –en el proyecto sarmientino- el mandato de iluminar contra la barbarie y la ignorancia, y de superar con el conocimiento los males sociales advertidos siempre como fruto de la  falta de progreso y de saber. Pero ello implicará negar las culturas populares, aborígenes, cercenando las diferencias de lenguaje, costumbres y creencias.  En la actualidad, a causa de la globalización, estaría reeditándose este fenómeno. La riqueza de la diversidad cultural no penetró, ni penetra con facilidad en la cultura de la escuela; la discriminación y el etnocentrismo se  cuelan aún sutilmente en la teoría  y en la práctica escolar. Más aún, se restringe la enseñanza al conocimiento intelectual y se divorcia el saber del hacer y el hacer del valorar. La globalización –de la mano del neoconservadurismo- impone una cultura única a través del monopolio de los  medios de comunicación y por las directrices universalizantes de los organismos internacionales en sus documentos, atropellándose así  las identidades culturales propias de cada región . Por el contrario, como señala Pérez  Gómez la escuela debe ser un espacio ecológico donde se cruzan las culturas y cuya responsabilidad específica sea la  de la mediación reflexiva de aquellos influjos plurales que las diferentes culturas ejercen en forma permanente sobre las nuevas generaciones. Dicho de otro modo, la escuela debe asegurar, por su mediación en este cruce de culturas, los aprendizajes significativos de los educandos que pasan por sus aulas.

9.- Sobre el financiamiento

            El título XI de la Ley refiere al financiamiento del sistema educativo. El artículo 61 fija la inversión pública consolidada total en educación por parte del Estado (ésta se incrementaría gradualmente hasta duplicarse en 5 años). En el artículo 63, a los efectos de implementar lo propuesto en el art. 61, señala que el Estado nacional, las provincias y la MCBA formalizarían un Pacto Federal Educativo.  Ambos artículos carecen de precisión al no definir el destino diferencial de los recursos asignados a educación. Nosotros creemos que se debió fijar por Ley los porcentajes diferenciales del presupuesto educativo asignados a sueldos, capacitación docente, mejoramiento de infraestructura, reforma curricular, planes especiales, etc.

10.- ¿Docentes marginados en el proceso de reforma?

             Si uno lee con detenimiento y desde una mirada crítica, en el título X Cap. 2 art. 56, la Ley no hace referencia a la participación de los docentes en el proceso de reforma curricular. Sólo  se hace un llamado tenue a cooperar junto con los padres y otras instituciones en el planeamiento educativo. Nosotros opinamos que la Ley debió haber fijado la secuenciación en el proceso de reforma educativa. Primero debió realizarse la capacitación y actualización docente en servicio; luego, tendría que efectuarse un proceso de consulta a los docentes para la elaboración de los CBC  y de las respectivas reformas curriculares. Como bien señala Paviglianiti: “Se  ha producido un desplazamiento hacia los administradores y economistas, mientras que a quienes ejercemos la profesión docente nos han dejado de lado a pesar de nuestro rol en la sociedad como agentes de creación   y  distribución  del conocimiento, de  transmisión de  visiones del mundo y de la sociedad –un rol casi político- y  que conformamos el sector de mayor ocupación.”

PROPUESTAS A  MODO DE CONCLUSION

            Vemos conveniente concluir este trabajo formulando algunas recomendaciones que permitan el mejoramiento de lo desarrollado por la Ley  en este proceso de profundas transformaciones que se impulsaron en la educación argentina.

1º) Se debería reformular el artículo 15 de la Ley marcando con claridad la duración, conformación y características específicas de cada ciclo de la EGB. También deberían modificarse, a lo largo de toda la Ley, los términos “educación primaria” y “educación media”  por los de “educación general básica” y “educación polimodal”, respectivamente.

2º) Sería conveniente precisar en el artículo 2 de la Ley que el Estado nacional tendría la responsabilidad principal e indelegable de proveer, sostener y asegurar el acceso y la permanencia de todos los ciudadanos a los distintos niveles del sistema educativo. En caso de que alguna jurisdicción (provincia o municipio) tuviera dificultades para solventar su inversión en educación, el Estado nacional debería implementar mecanismos compensatorios para solucionar este déficit. Además, en el artículo 5 de la Ley debería explicitarse que el Estado para garantizar la igualdad de oportunidades velará por la compensación de las diferencias de base sociales y económicas, generando para ello, cuando fuere necesario, planes de focalización.

3º)  Incorporar en los artículos que refieren a la educación polimodal  contenidos que expliciten una formación humanística que permitan la apropiación de los conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas necesarias para participar en una forma plena, crítica, creativa y autónoma de los educandos en la vida social, política y económica. Esto supondría cambiar el perfil economicista -en función del  modelo empresarial neoconservador- que atraviesa la ley en lo referente a la constitución de especializaciones en la educación polimodal y especialmente en los trayectos técnico profesionales.

4º) En el título XI de la Ley al referirse al financiamiento, deberían precisarse los recursos presupuestarios asignados (porcentualmente) a: aumento salarial, capacitación docente, mejoramiento de la infraestructura escolar, reforma curricular, planes de focalización, equipamiento para la incorporación de nuevas tecnologías, evaluación del sistema, etc.

5º) En el título X, Cap. 2, art. 56 debería consignarse con claridad las etapas por las cuales deberá atravesar la transformación educativa. Para ello, debería explicitarse que: La primera etapa consistiría en la actualización de todos los docentes en servicio y en forma remunerada; la segunda etapa, debería consistir en realizar un profundo proceso de consulta nacional a los docentes a través del intercambio en  las distintas jurisdicciones, para la posterior elaboración de los CBC y de las respectivas reformas curriculares (tercera etapa).

6º) La reforma estructural impulsada por la presente ley nos parece inadecuada, ya que carecemos de un diagnóstico que nos permita sostener con claridad que la anterior estructura (inicial, primaria y media) era deficiente. Como sostiene Ana Lorenzo, tanto en los debates en las Cámaras de Diputados y Senadores, como en el texto de la Ley, no aparece ninguna explicación fundamentada política, pedagógica y social que respondan a  los siguientes interrogantes: ¿Por qué es necesario reformar la estructura del anterior sistema? y ¿Por qué esta estructura (la de la Ley) y no otra?. Para realizar esta modificación es necesario invertir muchos recursos que sería conveniente invertirlos en otros aspectos de la transformación educativa (capacitación docente, actualización curricular y aumento salarial). En vez de mejorar las condiciones de la arquitectura escolar actual, la Ley promueve un cambio desmesurado, no acorde a las estructuras edilicias reales  (ej: en las antiguas escuelas primarias faltarían dos aulas y en las antiguas escuelas medias sobrarían espacios áulicos que quedarían desaprovechados. Por lo tanto, sugerimos modificar sustancialmente los artículos que refieren  a la actual estructuración del sistema educativo en niveles y ciclos, y volver a la anterior división de niveles hasta tanto no se realice un debate que justifique la necesidad de producir un cambio.

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