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Aceites esenciales
Los aceites esenciales se obtienen principalmente de las flores y en algunos casos también de las hojas y los tallos de algunas plantas. A partir de estos aceites se elaboran los perfumes y las colonias, que consisten en una mezcla de diversos aceites esenciales con una sustancia fijadora, como el ámbar gris, el almizcle u otras de origen sintético. La sustancia fijadora tiene por objeto retardar la evaporación de la sustancia aromática.
Frecuentemente los aceites esenciales se extraen por destilación. Para realizar este proceso se coloca la materia prima, previamente triturada, en un alambique, y se introduce vapor que arrastra el aceite; al pasar luego por un condensador, se condensa el vapor y se evapora el aceite, el cual es recogido por este método. Este procedimiento se emplea para extraer aceites esenciales obtenidos de las rosas y los geranios, pero algunos aromas sumamente delicados no pueden obtenerse así. Para ellos suelen utilizarse otros dos procedimientos, basados en la propiedad que tienen las sustancias grasas de absorver los aceites esenciales. En uno se extienden las sustancias grasas sobre unas láminas entre las que se colocan las flores, después de lo cual se comprimen las placas. Todos los días se reemplazan las flores por otras frescas, hasta que la grasa queda saturada con su fragancia. Los aceites del nardo y el jazmín se obtienen de esta manera.
El aceite de violeta se extrae sumergiendo las flores en grasa licuada o en el aceite de oliva. La separación de la sustancia grasa y el aceite esencial se realiza mediante el alcohol. El país que elabora mayor cantidad de perfumes es Francia, donde se obtienen anualmente (1978) más de 500 toneladas de los fragantes líquidos. Los aceites esenciales, en cambio, se recogen en las regiones más diversas del mundo.
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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
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