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Pasado y presente de los Negros en Buenos Aires Buenos Aires, octubre de 1997 JUAN CARLOS CORIA
BLANCOS, NEGROS, INDIOS Y MESTIZOS La pretensión de la corona española de mantener las distintas razas que poblaban sus reinos en el más puro aislamiento para evitar las mezclas y cruzas, fracasó de manera rotunda en América. Aquí los españoles procrearon hijos con indias y con negras, sin límite ni medida, llegando a ser Asunción del Paraguay llamado el Paraíso de Mahoma, por la cantidad de mujeres que cada europeo tenía a su disposición. Otro índice elocuente de este mestizaje es el testamento de Irala, donde reconoce como legítimas a la hijas concebidas en varias mujeres nativas. Ese mestizaje ha dado lugar a un ordenamiento de acuerdo a quienes lo hicieron. Por ello el hijo de blanco con negra se llamó mulato; al de blanco con mulata, tercerón; al del blanco con tercerona, cuarterón; al del blanco con cuarterona, quinterón; al del blanco con quinterona, salto atrás; al del negro con india, zambo; al de negro con zamba, zambo prieto si predominaba el color oscuro en la piel. Cuando en la sucesión de generaciones aparecía un hijo con la piel mucho más oscura que la de los padres se lo llamó salto atrás. La sangre mezclada fue un gravísimo inconveniente de índole social y política porque incapacitaba para el goce y ejercicio de ciertos y determinados derechos. Llegando a poner límites y castigos para el uso de determinadas vestimentas a hombres y a mujeres o la prohibición extrema de impedir el entierro en ataúdes, pues estos estaban reservados para los blancos. Para otros los nombres fueron: de español con india, mestiza; de español con mestiza, castiza; de español con castiza, español. De español con negra, mulato, de español con mulata, morisco; de español con morisca, albino; de español con albina, negro marcha atrás. Indio con mestiza, coyote; negro con india, lobo; lobo con india, zambaigo, indio con zambaiga, albazarrado; indio con albazarrada, chamizo; indio con chamiza, cambujo; indio con cambuja, negro marcha atrás con pelo liso. De la mezcla de europeo e india nació el mestizo; del español y la mestiza, la cuarterona; de europeo y cuarterona, la ochavona; de europeo y ochavona, la puchüela, enteramente blanca. Algunos nombres sobrepasan los enunciados como son el mulato morisco, que es el resultado del blanco con la mulata blanca. El mulato morisco solía ser rubio de ojos celestes y podía mimetizarse con el criollo euromestizo o como español, dándose casos de ser aceptado por el grupo social principal como tal. Por su parte el mulato prieto era el hijo de negro con mulata parda. Por lo oscuro de su piel se los confundía con negros africanos. Los pardos o zambos, dadas las variaciones en la coloración de la piel se los llamó cochos, chinos, cambujos, loros o jorochos. Otros grupos resultantes de las infinitas mezclas recibieron los nombres de mestizo prieto, que se podía confundir con el mulato; el mestizo pardo, llamado coyote en México, era el resultado del mestizo blanco con la mulata parda. Son muchas las denominaciones que se dieron a la infinita mezcla del mestizaje en América entre blanco, indio, negro y los mestizos resultantes.
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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
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