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Pasado y presente de los Negros en Buenos Aires Buenos Aires, octubre de 1997 JUAN CARLOS CORIA
LUGARES DE ORIGEN Y REUNIÓN Para Diego L. Molinari el origen de la mayoría de los negros esclavos introducidos en el Río de la Plata, responde a la denominación genérica de la región comprendida entre el Senegal y el Congo, pero estudios posteriores, han permitido un mejor conocimiento y por ello es posible afirmar que casi la mitad de los negros introducidos por la vía legal en el puerto de Buenos Aires, provenían de Brasil y el resto del continente africano. En las referidas estimaciones es imposible contabilizar la cantidad, procedencia y condiciones reunidas por los contingentes ingresados por la vía ilegal del contrabando. De los posibles de contabilizar por existir documentación fehaciente, los originados en África, provenían mayoritariamente de la franja costera atlántica y el resto, más o menos entre el 38-40% lo eran del interior continental y de la costa índica. En líneas generales es posible afirmar que los africanos esclavizados provenían en el primer caso de regiones como Congo, Guinea alta y baja, Luanda, Camerún y Gambia, recibiendo nombres diferentes, al pertenecer a distintos pueblos como fueron los bantúes, benguelas, luandos y congos, que a su vez eran divididos en naciones, como Volo, Mandinga, Revolo, Camundá, Yumbé, Aschanti, Mina, etc., llamadas como pertenecientes a la casta de Angola, mientras otras eran llamados de la casta de Madagascar, por provenir de esa isla y pertenecer a la raza bantú. Los idiomas que hablan en este amplio territorio se pueden agrupar en dos grandes divisiones: las lenguas sudanesas y las bantúes. Resulta imposible determinar con certeza el origen de los negros esclavizados entrados por Buenos Aires, al no existir un registro minucioso, ni en la documentación de las empresas o compañías que realizaron la captación en la costa africana, ni en los documentos oficiales donde se registró el ingreso, pero por diversos métodos investigativos, ha sido posible comprobar que muchos negros eran provenientes del interior y de regiones tan alejadas de los puertos de embarque atlánticos como Sudán o de pequeños enclaves interiores. De todas maneras, los negros esclavizados, primero lo fueron sobre la estrecha faja costera, pero a medida que el negocio aumentó, lo fueron de regiones situadas en el interior, variando la distancia de los conglomerados demográficos, pues al agotarse la provisión se fue adentrando cada vez más en el interior del continente, utilizando para ello a cazadores nativos y la complicidad de los reyes regionales, sobornados con diversos materiales que iban desde bebidas alcohólicas, armas, abalorios, tapices o telas muy variadas y coloridas. Los reyezuelos africanos vendían a sus súbditos, fueran prisioneros de guerra o condenados a la esclavitud por deudas o delitos. Los negociantes tenían la tarea de recogerlos y reunirlos para luego disponer el posterior embarque. El precio originario fue ínfimo en relación al pagado en cualquier puerto de Brasil o en el interior donde estaban establecidas las plantaciones azucareras. Las monedas corrientes usadas para las transacciones fueron las cauríes, consistentes en una cáscara de un molusco que adquirió un gran valor como moneda en tierra africana. Después con el desarrollo e importancia del tabaco, éste lo reemplazó como moneda. Tres fardos de tabaco ordinario constituían el precio de un negro. Ese esclavo, comprado por ese precio se vendía en los puertos de Brasil en 150.000 reis y triplicaba ese valor en las plantaciones más alejadas o en las más necesitadas de mano de obra. El elemento exportable lo constituían los huassas, gegé, nagó, y el bantú. Este último en el sur del continente africano. El huassa, se distinguía por ser de religión mahometana, por influencia de los negreros árabes. Era casi siempre un negro altivo, económico, aseado y guerrero, ya que provenía de las tribus guerreras de la región del Níger. Los gegé, eran fetichistas; los joruba, también conocido como nagó, correspondían a los grupos más importantes de la costa durante los siglos XVI y XVII. En la estadística posible de confeccionar con la documentación existente en el Archivo General de la Nación, respecto a los negros entrados desde Brasil entre 1742 y 1806, la cifra es de casi 12.500 negros esclavos, quedando de lado, como se ha indicado la cantidad introducida por la vía ilegal del contrabando. Lo más interesante de esta documentación es la comprobación de los lugares de embarque, que no siempre son el lugar de origen. De todas maneras es posible mencionar Senegal, Gambia, Mayumba, Angola, Mozambique, Cabo de Buena Esperanza y otros lugares no especificados. La simple mención de esos lugares demuestra el amplio abanico de provisión, ya que no hay puertos exclusivos y aparentemente no hubo restricciones para realizar el comercio negrero, salvo las emergentes de los conflictos internacionales. Por lo tanto, al mismo tiempo que es imposible precisar los orígenes, es posible intuir que lo fueron de cualquier lugar. Eso último se ha de ver más adelante cuando se trate el tema de las sociedades de negros que existieron en Buenos Aires.
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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
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