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Hipólito Yrigoyen, la neutralidad argentina y la Sociedad de las Naciones 1918-1920 Por María de Monserrat Llairó - Raimundo Siepe
INTRODUCCIÓN Woodrow Wilson dijo a los europeos: "En lo sucesivo el sistema internacional no debía basarse en el equilibrio del poder, sino, en la autodeterminación étnica. Su seguridad, no debía depender de alianzas militares, sino de una seguridad colectiva, y su diplomacia ya no debía ser dirigida en secreto por expertos, sino con base en acuerdos abiertos, a los que se haya llegado sin reserva1. El presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson (1856-1924), planteó en este breve párrafo, el panorama de las tensiones e intrigas políticas que se suscitaron en Europa hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Su punto límite llegó con el estallido del Primer Conflicto bélico (1914-1918). La Paz de Versalles (1918), no solucionó bajo ningún punto de vista los problemas de Europa. Se creó un ámbito como "La Liga de las Naciones" para establecer un nuevo equilibrio en la política internacional; donde no existieran Estados de primera y segunda categoría. Si bien las intenciones fueron buenas, los resultados dijeron lo contrario. ANTECEDENTES La tensa situación político militar de fines del siglo XIX, se reflejó en las diversas Conferencias que demostraron el interés de los Estados europeos en conservar a cualquier costo la Paz en el continente, como ser: La Conferencia de Berlín de 1805, sobre el reparto de África2, y las de La Haya en 1899 y 1907, sobre guerra Terrestre, Marítima y Neutralidad. La labor Europea sobre Política internacional, en este período, fue muy importante en dos puntos: 1º. El desarrollo del Derecho Internacional Público. 2º. La concientización de la cooperación entre los Estados. Pero esta perspectiva de la Comunidad Internacional, involucró exclusivamente a los Estados Cristianos, por lo tanto no tuvo validez universal y sólo se limitó a las cinco potencias dominantes3. Este sistema internacional fue sustentado por el rápido desarrollo económico y tecnológico del siglo XIX. Inglaterra primero, Alemania, Estados Unidos y Europa después, siguieron ese camino, lo que generó una interdependencia de los Estados, apoyados por los nuevos medios de comunicación4. El sistema de "seguridad" impuesto por el Concierto Europeo adoleció de varias fallas como: - Control en el manejo de las decisiones concernientes a las relaciones internacional, al ser tomadas por un grupo reducido de Estados ignorando a los demás. La diplomacia y los tratados eran secretos en su mayoría, lo que provocó confusión entre los Estados. - La Unificación de Alemania e Italia en 1870, agregó dos estados Europeos cristianos que trataron de buscar un lugar dentro del sistema. - Los Estados Americanos fueron ignorados. - Las Conferencias eran convocadas ex post facto y había que previamente negociar el temario y lugar de reunión. Todos estos factores hicieron que el "Equilibrio Europeo" se fracturara dando origen a la Primera Guerra Mundial. LA GRAN GUERRA, EL IMPACTO EN ARGENTINA Y AMÉRICA LATINA Con la agresión de Alemania a Francia se inició el primer conflicto bélico5 y Europa rompió el llamado "equilibrio europeo" basado en las alianzas continentales. Se produjo entonces una enorme inquietud en los Estado Sudamericanos, ya que algunos pasaron de una propaganda militante al rompimiento de las relaciones diplomáticas, y otros llegaron hasta la declaración de guerra por comunidad del intereses con los aliados6. La movilización sudamericana avanzó por zonas, según las simpatías, ventajas o reacciones, producidas por episodios de agresión. Tal fue el caso del Perú, Brasil y Uruguay, que entraron en guerra7. La Argentina hacia 1917 se vio afectada por la situación europea en sus intereses económicos, diplomáticamente por Alemania, sacudida por agitaciones sociales, pero a pesar de todo, mantuvo su posición neutral con una política exterior denominada diplomacia beligerante. En septiembre de 1917 se votó la ruptura con Alemania en ambas Cámaras del Congreso Nacional. De acuerdo con los sucesos mundiales, la Argentina se acercó lentamente a la beligerancia, como lo anunciaron voceros del Poder Ejecutivo en los debates parlamentarios de ese año. El gobierno argentino expulsó del país a Luxburg, ministro del Estado alemán, por sus actitudes contrarias a la posición de neutralidad asumida por Argentina. Se estuvo a un paso de declarar oficialmente la guerra, pero Alemania se disculpó por las agresiones cometidas y porque se precipitó su derrota ante la coalición de los Aliados8. Dentro del marco de la política exterior de la Argentina debe destacarse la figura del presidente Yrigoyen y su difícil gestión diplomática que no obedeció a un programa partidario sino a sus propios "principios" en una imprevista crisis internacional; que se trasladó a las reuniones de la Sociedad de las Naciones, en donde la Argentina fue invitada a participar. LOS PRINCIPIOS IDEOLÓGICOS DEL DR. HIPÓLITO YRIGOYEN Hipólito Yrigoyen fue sin duda alguna un "Idealista", lo que es igual a ser un hombre de "Principios", cuya guía fue el filósofo alemán Karl Christian Krause (1781-1832), que estuvo de moda en España y en América Latina durante el siglo XIX. Yrigoyen, compenetrado con su pensamiento, se sirvió de él para sostener la idea de que el Partido Radical, y en oposición al conservador, tenía que cumplir una función moralizadora en el accionar gubernamental, que fuera a la vez, humanitaria y transparente; a través de una norma o ética, que no sólo sirviera para nuestro país, sino también para el resto de las naciones del mundo. Esta norma o ética, se desarrolló en Yrigoyen, como un "Principio" que abarcó la paz, la justicia y la libertad. Manuel Gálvez, el biógrafo de Yrigoyen, dejó una imagen fiel de su pensamiento: "En su odio a la guerra y a la sangre han intervenido sin duda sus convicciones filosóficas, que provienen del krausismo, pero también el sentido cristiano de la vida que está en lo hondo de su alma. El mismo confesó catorce años más tarde, al decir que en sus orientaciones internacionales aplicó las imperecederas doctrinas del evangelio9". Así también lo sintetizó Félix Luna: "La neutralidad Yrigoyeneana fue una afirmación de autonomía nacional y una manifestación de fe en la justicia y en el derecho". Yrigoyen fundamentó siempre su conducta internacional en "principios respetables", que esencialmente fueron cinco10. 1. La Paz, es decir, la neutralidad, es el estado normal de las naciones. 2. La Paz no se declara, se declarará la guerra. 3. La guerra únicamente hay que declararla frente a un ataque exterior que ponga en peligro la soberanía nacional. 4. Todas las naciones son iguales en su soberanía, no debiendo haber divisiones entre naciones grandes y naciones chicas, o entre ricas y pobres. 5. La conducta argentina en materia de política internacional se ajustará a las normas del derecho internacional. LOS PRINCIPIOS REALISTAS DE YRIGOYEN Estos "Principios Idealistas" que hemos analizado, tuvieron su correlato en "Principios Realistas", que aplicó durante la Gran Guerra el primer gobierno de Yrigoyen (1916-1922) y son: 1. El accionar político de cada nación en el plano internacional debe inclinarse hacia el pacifismo, la fraternidad y la cooperación mundial11. 2. Objetivos observadores de la realidad política de aquellos días afirman que el sentimiento neutralista estaba cimentado en un afán de equidistancia y en el convencimiento de que se debatían intereses ajenos en cierta medida a los de nuestro país. Así lo reconocieron con posterioridad algunos hombres públicos que fueron adversos a la política sustentada entonces12. 3. Proclamó el principio de autodeterminación de los pueblos, cuando entre 1918-1922, reconoció a los nuevos Estados que habían surgido como consecuencia de la finalización de la Primera Guerra Mundial (Tratado de Versalles): Austria, Checoslovaquia, Finlandia, Hungría, Polonia y Yugoslavia13. 4. Defendió también el principio de la autodeterminación de los Estados, como lo puso de manifiesto Yrigoyen el 10 de enero de 1918 al ministro belga Auguste Mélot, al declarar que: "La causa de Bélgica es, en la actualidad, la causa de la independencia y el derecho de las naciones, y la Humanidad quedará herida en sus sentimientos más profundos, si los principios de justicia en que descansa, no fueran perennes y sagrados. Creo: en el poder y en la soberanía de esos principios indestructibles de la historia del mundo, a pesar de todas sus viscisitudes"14. 5. También sostuvo el principio de no intervención en los asuntos de otro Estado, como en el caso de la respuesta a la nota del gobierno uruguayo en la cual anunciaba al argentino su ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania en donde Yrigoyen sentó la tesis, el 19 de febrero de 1918, de la independencia de cada nación en el manejo de sus relaciones exteriores. 6. Con respecto al reconocimiento de los gobiernos de facto, Yrigoyen proclamó el principio de que sólo los reconocería, cuando dicho gobierno se hubiera formado sobre la base constitucional, esto es, elegido mediante elecciones. Así actuó con Bolivia en 192015. 7. Fue un defensor de las facultades constitucionales del Poder Ejecutivo en la dirección suprema de las relaciones exteriores. Las ejerció plenamente en el caso de negarse a la ruptura con Alemania aprobada por el Congreso Nacional en septiembre de 1927. LA POSICIÓN ARGENTINA ANTE LA SOCIEDAD DE LAS NACIONES El 18 de enero de 1919 se reunió en París la "Conferencia de la Paz", con la presencia de más de mil delegados, asesores, personal administrativo y periodistas de todo el mundo. En ella participaron 32 Estados y sus Dominios, menos los vencidos16. Ni Alemania, ni Austria-Hungría, al igual que los restantes países derrotados fueron invitados a la "Conferencia de Paz". Las condiciones en que quedaron los ex aliados de Alemania, se trataron en otras conferencias menores17. Creándose ante la opinión pública internacional la idea de una Paz Impuesta, y que la firma se obtuvo bajo esas condiciones, lo que moralmente no se estaba obligado a respetar el compromiso impuesto a Alemania18. El Tratado de Versalles fue criticado por numerosos medios periodísticos diplomáticos. Por los Liberales y Conservadores norteamericanos. Los periódicos "Nation", y "New Republuc" moralmente indignados, y por la prensa izquierdista europea desde "L'Humanité" de París al "Izvestia" de Moscú19. Los trabajos concretos sobre la Sociedad de las Naciones comenzaron el 20 de enero de 1919, en el Consejo de los Diez. Allí Wilson, deseaba que el tratado de Paz y la creación de la Sociedad de las Naciones fueran un todo indivisible. Los representantes de Gran Bretaña y de Francia lograron imponer la creación de una Comisión "Ad-Hoc" que se encargó de tratar el tema de la Sociedad de las Naciones, sin interferir en la discusión de los términos para la futura Paz con Alemania. Wilson fue elegido Presidente de esa comisión "Ad-Hoc". El 3 de febrero, el Comité encargado de redactar el Pacto inició en general sus reuniones bajo la presidencia de Wilson. En abril, Wilson presentó el texto final del Pacto ante una sesión de la Conferencia de Paz y solicitó una serie de medidas: - Aprobación de una lista de 13 de Estados neutrales que serán invitados a adherirse al Pacto y que, por lo tanto, serán también miembros fundadores de la Sociedad de las Naciones. - La elección de Bélgica, Brasil, España, y Grecia, como miembros del Consejo hasta que la Asamblea tuviese la oportunidad de elegir. - La elección de Eric Drummond como primer secretario General de la Sociedad de las Naciones y la primera convocatoria en Ginebra. Como el Pacto era parte integrante del Tratado de Versalles, la Sociedad de las Naciones inició sus sesiones de manera oficial y formal en enero de 1920. Pero como ente organizador comenzó en abril de 1919, cuando el Pacto fue aprobado y designado al Secretario General Drummond20. Inmediatamente la Argentina se adhirió, y a partir de la Primera reunión de Ginebra, expuso los "principios" del Presidente Yrigoyen. El pacto de la Sociedad de las Naciones consagró la desigualdad entre los Estados "grandes" y los Estados "pequeños", al establecer que solamente las grandes potencias pueden tener en el Consejo un lugar permanente, mientras que los demás países debían entrar por elección o por turno. La Sociedad de las Naciones debió ser el mecanismo de un normal y efectivo internacionalismo, pasó a ser un instrumento de dominación en manos de los vencedores, dispusieron de nueve miembros en el Consejo Directivo y en la Asamblea, con lo que se aseguró la mayoría de la representación con un voto por cada miembro. Gran Bretaña y sus dominios constituyeron un bloque de seis votos; y los Estados de Europa Central y Oriental, que dependían militar y económicamente de Francia, entraron en la alianza. Estados Unidos estaba ausente. A Rusia, Alemania y a los demás Estados vencidos se le prohibió la solicitud de su admisión. La Argentina, que no compartió la política de exclusión de los vencidos, se retiró de la Sociedad de las Naciones, sin ningún tipo de inconveniente internacional, por el contrario le trajo la consideración no sólo de los excluidos sino también de los que permanecieron en ella. Daniel Antokoletz, miembro de la delegación argentina en la Primera Asamblea de Ginebra, años después, en sus memorias, nos daba sus reflexiones finales sobre las mismas, al decir que: "tengo la convicción de que en ningún momento las grandes potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial han tomado en serio a la Sociedad de las Naciones. Mas la tomaron como tribuna internacional, que como un órgano de acción conjunta"21. La Argentina desde un principio apoyó la idea de una Sociedad de las Naciones, no de "algunas naciones", donde todas fueran iguales, de acuerdo con el concepto jurídico de su soberanía. En este punto, pedía la admisión de todos los Estados soberanos reconocidos como tales por la comunidad internacional. La Sociedad de las Naciones debía preservar la paz sobre la base de aquella igualdad y de la solidaridad entre todos los países. Esa igualdad exigía los mismos derechos y deberes de todos sus adherentes, y la solidaridad involucrada en la creación de una organización permanente de cooperación económica entre los Estados. Pidió el principio del arbitraje general y obligatorio para todas las Naciones. Las diferencias no debían afectar la constitución propia de cada Estado. La nueva política internacional sería abierta y no secreta22. Los miembros del Consejo de la Sociedad de las Naciones se eligieron bajo un pie de igualdad absoluta entre todos los Estados y además, dentro de un lapso de tiempo todos ellos debieron ser representados allí. Para esa elección, no se tomó en cuenta, ni el factor demográfico de la extensión territorial o de la potencialidad económica de cada Estado23. De todo lo expuesto podemos finalizar diciendo que, a nivel internacional la posición del gobierno Argentino ante la Sociedad de las Naciones, fue plenamente justificada y apoyada por la Comunidad Internacional24.
NOTAS 1 - Kissinger, Henry. La Diplomacia. Méjico. Fondo de Cultura Económica, 1995. 2 - Se pueden mencionar también las leyes de guerra, de carácter humanitario como la de 1864 sancionada en Ginebra sobre heridos y prisioneros. Conferencias como la de París de 1865 que creó la Unión Telegráfica Universal o las relativas a los servicios públicos internacionales y su organización, como en el caso de la Unión Postal Universal (Conferencia de Berna, 1878) y las de creación de Comisiones fluviales para organizar y garantizar libre navegación de los ríos Rin y Danubio. 3 - El crecimiento del Derecho Internacional tropezaba con la concepción absolutista de la independencia estatal y con los intereses de las grandes potencias. Sin embargo, durante el período del concierto Europeo, los Tratados y la Costumbre Internacional tuvieron un importante desarrollo por lo que, paradójicamente, se fue limitando por esa razón el concepto absoluto de soberanía e independencia". Cita textual, trabajo de Alfredo de las Carreras, Boletín Techint Nº 286. 4 - Vázquez-Presedo, Vicente. Crisis y Retraso. Argentina y la economía internacional entre las dos guerras. Buenos Aires. EUDEBA, 1978. 5 - Renouvin dice al respecto: "¿Dónde hay que buscar la causa de aquel endurecimiento de las posiciones diplomáticas respectivas? Ante todo, en las preocupaciones de poder, de prestigio y de seguridad, de lo cual dieron ejemplo las iniciativas de las dos potencias. Austria-Hungría llevaba en los Balcanes una política ofensiva, cuyo objetivo era proteger a la Doble Monarquía contra el peligro que implicaba para ella el movimiento de las nacionalidades. Alemania la apoyaba porque quería consolidar a un aliado, cuya salud era vacilante, y porque siempre trató de romper el anillo del cerco. Rusia, no bien sus fuerzas armadas estuvieron casi reorganizadas, quiso restablecer un prestigio que en 1909 había quebrantado. Francia apoyaba la política Balcánica de Rusia a cambio de la promesa de una intervención más rápida del ejército ruso, en caso de guerra franco-alemana. Gran Bretaña, al mismo tiempo que se negaba a ligarse mediante compromisos formales sentía la necesidad de apoyarse más en Francia, ya que no había conseguido la limitación de aquellos armamentos navales alemanes que amenazaban su dominio de los mares, base de la seguridad de las Islas Británicas y de la unión del Imperio. (Historia de las Relaciones Internacionales. Siglo XIX y XX. Edit. Akal. España, 2da edición, 1992). 6 - Bemis, Samuel. The Latin American Policy of the United States. Hartcourt Brace, New York, 1943. 7 - Kissinger, Henry. La Diplomacia. Méjico. Fondo de Cultura Económica, 1995. 8 - Llairó, María de Monserrat - Siepe, Raimundo. La inserción de los Estados Unidos en la economía Argentina durante la 1ra. Guerra Mundial 1914-1918. En Anais do Simposio: O Cone Sul No Contexto Internacional, EDIPUCRS, Brasilia, 1995. Storani, Federico. La neutralidad activa 1916-1930. En La política exterior argentina y sus protagonistas 1880-1995. Argentina. Gel, Buenos Aires, 1996. 9 - Gávez, Manuel. Vida de Hipólito Yrigoyen. Argentina. Tor, Buenos Aires, 1951. 10 - Luna, Félix. Su Vida, en Hipólito Yrigoyen. Pueblo y Gobierno, Tomo I, Raigal, Buenos Aires, 1983. 11 - Bagú, Sergio. Argentina en el mundo. Argentina. F.C.E. Buenos Aires, 1961. 12 - Sanz, Luis S. La Historia diplomática argentina desde la presidencia de Mitre, 1862 hasta 1930. Academia Nacional de la Historia. Historia Argentina Contemporánea, Argentina. El Ateneo, Buenos Aires, 1966. 13 - Moreno Quintana, Lucio. Política Internacional de la República Argentina. Instituto de Derecho Internacional. Argentina. Publicación Nº 1, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires, 1948. 14 - Eschepareborda, Roberto. La Política Externa de la Argentina 1870-1920. Argentina. Universidad Nacional de Córdoba, 1961. 15 - Kissinger, Henry. Ibídem. 16 - Hobsbawn, Eric. Historia del Siglo XX. España. Crítica. Grijalbo. Barcelona, 1995. 17 - Parker, R.A.C. El Siglo XX: Europa 1918-1945. España. Siglo XXI. Madrid, 1978. 18 - Walters, F.P. Historia de la Sociedad de las Naciones. España. Tecnos. Madrid, 1971. 19 - Kissinger, Henry. op. cit. 20 - Ibídem. 21 - Antokoletz, Daniel. Páginas Vividas. Argentina. El Universitario. Buenos Aires, 1945. 22 - Antokoletz, Daniel. La Liga de las Naciones y la Primera Asamblea de Ginebra. Argentina. El Universitario. Buenos Aires, 1921. 23 - Ibídem. 24 - Diario La Prensa. 22 de noviembre de 1922.
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