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El Mesolítico

un período de transición

 

Se denomina Mesolítico al período de transición entre el Paleolítico y el Neolítico, que comenzó entre el 10.000 y el 8.000 a.C.

Los hombres del Mesolítico se dedicaron a la caza, la pesca y la recolección como los del Paleolítico Superior, pero sus condiciones de vida fueron relativamente más duras. El clima sufrió grandes cambios: había finalizado una etapa de glaciación. Las grandes masas de hielo y nieve se derritieron gradualmente, subió el nivel de los mares y se inundaron muchas regiones bajas. Por otra parte, el aumento de la temperatura provocó la desaparición o la migración hacia el Norte de los grandes mamíferos característicos del clima frío que habían otorgado una caza provechosa a los seres del Paleolítico Superior. La caza tuvo que orientarse hacia animales más pequeños o buscar otras formas de alimentación. El mamut se extinguió y los rebaños de herbívoros fueron sustituidos por animales de costumbres individuales, cuya caza era más compleja: el ciervo y los jabalíes. Los cazadores comenzaron a utilizar perros, con algún grado de domesticación, para sus actividades.

Las armas más importantes fueron los arcos, reforzados por tendones, y las flechas de piedra con variadas formas geométricas (por ejemplo, triángulos y trapecios). Utilizaron también un tipo de flechas de hueso o de madera para conseguir pieles sin dañarlas demasiado.

Durante este período se fabricaron trineos, en un principio tirados por hombres y luego por perros, y canoas de piel o de corteza de árboles. De la corteza de abedul fabricaron un producto para pegar, que se ha considerado probadamente como la sustancia más antigua realizada por el ser humano.

Los hábitos de las culturas del Mesolítico eran nómades, con alojamientos de invierno y campamentos de verano. En algunas regiones, donde las costas ofrecieron cantidades permanentes de alimentos, comenzaron a ubicarse asentamientos durante todo el año.

El Neolítico

una revolución cultural fundamental

 

Durante el Neolítico ("Edad de la Piedra Pulida") se produce una verdadera renovación cultural, la mayor y más importante de las transformaciones, que los prehistoriadores han llamado la "revolución neolítica".

El hombre pasa de cazador y recolector a ser agricultor y pastor; es decir comienza a vivir en una economía productiva: él mismo produce sus alimentos. Las culturas neolíticas más antiguas que se conocen estaban ubicadas en el continente asiático y se calcula su momento de aparición alrededor del 8.000 a.C.

A partir de aquí, la revolución cultural adquirió un ritmo extraordinario y llegó en pocos milenios a la civilización contemporánea.

 

 

Agricultura y ganadería

 

La agricultura es el avance más importante de la evolución cultural humana luego de la invención de los utensilios, la utilización del fuego y el empleo del lenguaje articulado.

El hombre comienza a cultivar. Descubre la germinación de la semilla y el desarrollo de las plantas, los métodos de cosecha y siembra. Para ello, al principio los instrumentos son sencillos, como el arado, la azada y la hoz. También surgen los graneros, es decir, comienza la "prevención": lo que no se consume en el momento no se tira, sino que se almacena para tiempos de escasez.

Las primeras plantas obtenidas fueron el trigo y la cebada. Luego también se cultivaron arveja y arroz.

Además, se inició la domesticación de animales, como cabras, ovejas, vacas y por último caballos. Se los utilizaba para el aprovechamiento de carnes, leche o lanas; o bien, como animales de carga y para realizar tareas de labranza o de transporte.

Principalmente la agricultura dio lugar a la necesidad de que el hombre se estableciera en un territorio, originándose de este modo la vida sedentaria. Este tipo de vida, a su vez, dio origen a un crecimiento de los lazos familiares y tribales y demandó una organización social de estos grupos.

 

Viviendas y monumentos

 

La vida se transforma en sedentaria. Los seres humanos abandonan la vida errante, salen de la caverna y construyen viviendas. Entre las primeras viviendas encontramos "los fondos de cabaña" y "los palafitos".

Los fondos de cabaña eran simples chozas fabricadas con elementos vegetales, en un área de terreno excavada con una profundidad de uno a dos metros.

Los palafitos eran viviendas construidas sobre pilares, en medio de los lagos, para aislarse de las fieras o del ataque de tribus enemigas. Durante el Neolítico comenzaron las luchas por la apropiación de la tierra y la necesidad de defenderla, ya que entonces costaba esfuerzo trabajarla. En los lagos de Suiza se encuentran notables vestigios de palafitos.

El hombre del Neolítico levantó imponentes monumentos, como los menhires, que recuerdan quizás algún lugar sagrado o un altar y los dólmenes, que recubrían las sepulturas de los jefes.

 

El crómlech de Avebury es uno de los más destacados monumentos circulares de Gran Bretaña. Está formado por piedras hitas dispuestas en un círculo de 400 m de diámetro que rodea a otros dos anillos menores. Todo el conjunto se encuentra en un terraplén que consta de cuatro entradas equidistantes. Este monumento forma parte de una gran construcción ritual del neolítico.

Los moai (estatuas gigantes) de la isla de Pascua, que se encuentra en el océano Pacífico, son uno de los monumentos monolíticos más impresionantes del hemisferio sur. Las estilizadas cabezas humanas de hasta 10 m de altura fueron esculpidas entre el 600 y 1500, y probablemente representan a antepasados. Se han encontrado cientos de ellas en la isla.

 

 

En el oeste de la provincia de Tucumán, próximo a la localidad de Tafí del Valle, se localiza el Parque de los Menhires, en el que se hallan las enigmáticas piedras que aparecen en la imagen. Tallados con inscripciones y figuras por los antiguos pobladores indígenas de la región, estos monumentos líticos están asociados con rituales de fecundidad.

Stonehenge fue construido en tres fases que abarcan desde el 2400 hasta el 1700 a.C. Su tamaño, complejidad e importancia hacen de este monumento circular de la edad del bronce una obra de características únicas. El círculo exterior de piedras hitas soportó en un principio un dintel arqueado que, a su vez, rodeaba a cinco trilitos (dolmen de dos piedras que sostienen a una tercera en posición horizontal) dispuestos en forma de U.

 

Cerámica y tejido

 

La agricultura tuvo además otra consecuencia: fomentó la aparición de la cerámica. Es decir, los "envases" o "recipientes" para conservar los cereales. Posteriormente, a partir de las ricas muestras de cerámica, se pudo identificar culturas diferentes.

El tejido también se conecta con la agricultura y la ganadería, porque se utilizaban fibras de lino y luego de lana.

 

Pulido de la piedra

 

Durante el Neolítico se llega al apogeo de la técnica de la piedra pulida. Los objetos más característicos son las puntas de flechas, los cuchillos y las hachas. El pulido de la piedra se obtenía utilizando arena fina, seca o húmeda. Las hachas y las mazas se adaptaban a mangos de madera.

 

Cerámica neolítica de la Península Ibérica (5.000 a.C. aproximadamente).

Objetos en piedra provenientes de la Patagonia argentina.

 

Edad de los metales

 

En un momento dado aparecieron culturas que utilizaron el cobre como material para fabricar instrumentos. Según parece, fueron los pueblos del Cercano Oriente los que descubrieron la metalurgia. En Egipto y Mesopotamia se han encontrado elementos hechos con cobre de una antigüedad de cinco mil años.

Se supone que la utilización de este metal se expandió gradualmente por las regiones cercanas junto con otros componentes de la vida sedentaria.

Las rutas probables de la expansión del cobre fueron:

 

  • Marítima: a través del Mediterráneo, hacia Grecia, Sicilia, sur de Italia y España.

  • Terrestre: desde las estepas rusas hacia Europa oriental y central.

 

El cobre fue, por ser muy maleable, el primer metal utilizado por el hombre. Quizás le haya parecido una clase superior de piedra, porque puede ser doblado, modelado y reducido a láminas. Además, si se lo somete a la acción del calor, se licua y adquiere la forma del recipiente o molde donde es volcado. Al enfriarse, retiene esa forma y se vuelve tan duro como la piedra. De esta manera, el cobre presentó mayores ventajas que la piedra; una herramienta de cobre puede volverse a afilar y, si se rompe, puede fundirse de nuevo. Más tarde, el cobre fue fundido con el estaño y el hombre consiguió el bronce. Lo utilizó sobre todo para la fabricación de cuchillos, espadas y puñales. Por último, al trabajar el hierro, los hombres pudieron desmontar selvas, combatir animales peligrosos, construir embarcaciones, edificar ciudades. Pero debemos tener en cuenta que la metalurgia del hierro sólo logró alcanzarse durante los tiempos históricos.

 

El poblamiento de América en la Prehistoria

 

Hubo diferentes teorías para explicar la presencia del hombre americano. Actualmente se acepta la tesis alóctona: el hombre americano no es originario de su continente; habría llegado desde otros sitios. Durante la última glaciación, mientras que culturas pertenecientes al Paleolítico Superior se desarrollaban en los otros continentes, grupos humanos probablemente originarios de Asia penetraron en América. Atravesaron el actual estrecho de Bering, en un momento en el que Asia y América del Norte estarían unidas en este punto, con los cual podría cruzarse a pie. Con el correr del tiempo, estos grupos y sus descendientes avanzaron gradualmente por el continente hacia el Este y el Sur, y llegaron inclusive hasta Tierra del Fuego.

Originalmente, su economía se basó en la caza y la recolección. Luego, las comunidades que surgieron desarrollaron diferentes formas de vida, aprovechando los recursos del medio. En el continente americano florecieron diversas culturas. Desde las tribus de cazadores y recolectores hasta las civilizaciones con un alto grado de complejidad en sus sistemas económicos, políticos y sociales, como los mayas, los aztecas y los incas. Su evolución fue interrumpida por la llegada de los españoles en 1492.

 

 
 

 

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