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E L  S U E L O

 

 

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DEL SUELO

    Un sistema heterogéneo y disperso

            En un primer acercamiento, la respuesta a esta pregunta depende de las experiencias personales, sin embargo, el conocimiento de sus propiedades nos permite dar una respuesta más adecuada a la pregunta. Así desde el punto de vista de la física de suelos, en general, el suelo es un sistema de gran complejidad, heterogéneo, disperso y puede ser tetrafásico (sólido, líquido, gaseoso y coloidal, dependiendo de la proporción y la composición de sus constituyentes), que muestra gran dinamismo determinado por los efectos que provocan agentes como la luz solar, la presión, el agua, los componentes solubles y los organismos. Para fines prácticos, se considera que en un buen suelo el 50 % corresponde a la fase sólida, del 15 al 35 % a la fase líquida y del 15 al 35 % a la fase gaseosa. Las variaciones de la composición en las fases líquida y gaseosa dependen de la cantidad de agua presente.

            El suelo es un sistema heterogéneo muy complejo debido a sus múltiples componentes y a las reacciones físicas, químicas, biológicas y mineralógicas que ocurren entre ellos, que son las que determinan la productividad del suelo. Cualquier porción de suelo constituye un sistema heterogéneo compuesto de materia mineral y orgánica en diferentes proporciones que puede formar diferentes fases como son: sólida, líquida, gaseosa y coloidal, las que se presentan dependiendo de la cantidad y tipo de componentes presentes. Las interrelaciones entre sus fases dependen de sus respectivas propiedades y además de factores como la temperatura, la luz, la presión, el agua, los solutos y los organismos.

            La fase sólida es la predominante en el suelo y está constituida por los productos del proceso de intemperización de la roca madre, contiene minerales (principalmente óxidos de silicio, aluminio y hierro) y materia orgánica (organismos vivos en gran actividad química y biológica, y organismos muertos en diferente etapa de descomposición). La parte mineral está formada por partículas de diferentes tamaños, formas y composiciones químicas.

            La fase líquida es una solución acuosa de composición química variable (constituida por varios componentes químicos solubles en agua) que llena parte o la totalidad de los espacios (poros) que forman las partículas sólidas de suelo y es por donde se mueve la solución. La solución acuosa es el medio de dispersión que envuelve a las partículas individuales de suelo y tiende a llenar los poros entre las partículas sólidas de suelo. La fase líquida del suelo está formada por la solución del suelo que proporciona los nutrientes a las plantas y es el medio en el que se llevan a cabo la mayoría de las reacciones químicas del suelo.

            La fase de vapor o gaseosa está formada principalmente por aire y vapor de agua, ocupa los poros del suelo que no están ocupados por la fase acuosa y tiene una composición que puede variar en intervalos de tiempo cortos.

            La fase coloidal se presenta dependiendo de la cantidad de arcilla, limo y agua presentes en el suelo. La fase coloidal puede formar dispersiones o estados de agregación llamados gránulos. El tamaño de las partículas coloidales varía entre 10-5  y 10-7 mm de diámetro promedio (su tamaño es 10 a 100 veces mayor que las moléculas, átomos y iones).

            Los fenómenos de superficie que se presentan entre las partículas de suelo dependen de la naturaleza y propiedades físicas y químicas de la superficie de las partículas que a su vez dependen de la meteorización y de su composición química y mineralógica.

            El suelo está formado por partículas individuales dispersas o partículas primarias conocidas como unidades texturales que se encuentran totalmente dispersas y por partículas secundarias o agregados (grupos de partículas primarias) conocidas como unidades estructurales. El tamaño de las partículas varía desde los límites más pequeños de la fase coloidal hasta las fracciones más grandes de arena y grava.

Constituyentes orgánicos del suelo.

            Los principales compuestos orgánicos del suelo son la celulosa, hemicelulosa, pectinas, almidón, grasas y compuestos de lignina. Las propiedades físicas del suelo como la estructura, la penetración, la retención del agua y la composición dependen en gran medida del contenido de materia orgánica, ya que la descomposición de la materia orgánica produce gomas, resinas y compuestos urónicos que sirven de agentes que unen a las partículas del suelo para formar agregados. La materia orgánica, junto con la arcilla, tiene muchas propiedades coloidales que son valiosas para el suelo, es un regulador coloidal que aglutina suelos arenosos para formar agregados y afloja a los suelos arcillosos macizos para que se formen agregados convenientes.

            La materia orgánica tiene una gran capacidad de intercambio por lo que participa en las reacciones químicas de intercambio de aniones y cationes, es un regulador coloidal que aglutina los suelos arenosos para formar agregados y afloja los suelos arcillosos macizos formando agregados adecuados. Por lo general, mejora las características de la retención del agua y, al mismo tiempo, mejora las condiciones de infiltración y drenaje del suelo. Los suelos ricos en humus también favorecen las condiciones de aireación y evitan su compactación, tienden a permanecer sueltos y porosos.

Constituyentes inorgánicos del suelo.

            Las arcillas están constituidas principalmente por minerales cristalinos claros y diversas cantidades de material no cristalino. Los principales elementos químicos constituyentes de las arcillas son átomos de silicio, aluminio, hierro, magnesio, hidrógeno y oxígeno. Las arcillas contienen principalmente los siguientes componentes: SiO2, Al2O3, Fe2O3, y H2O y cantidades variables de otros óxidos como: TiO2, CaO, MgO, MnO, K2O, Na2O y P2O5, más los grupos hidroxilos.

                 Propiedades y textura de los suelos

            Entre las propiedades de los suelos se encuentran: el color, distribución del tamaño de las partículas, consistencia, textura, estructura, porosidad, atmósfera, humedad, densidad, pH, materia orgánica, capacidad de intercambio iónico, sales solubles y óxidos amorfos-sílice alúmina y óxidos de hierro libres.

            Las propiedades físicas permiten conocer mejor las actividades agrícolas fundamentales como el laboreo, la fertilización, el drenaje, la irrigación, la conservación de suelos y agua, así como, el manejo adecuado de los residuos cosechas. Tanto las propiedades físicas como las químicas, biológicas y mineralógicas determinan, entre otras, a la productividad de los suelos.

            Hay una relación entre el tamaño de las partículas y su superficie específica (área de las partículas por unidad de masa de material). Muchas propiedades físicas y químicas del suelo están relacionadas con la superficie específica y su actividad en la superficie de las partículas. Por ejemplo, un suelo franco limoso (textura media) tiene una superficie específica de 60 metros cuadrados/gramo (m2/g). Por lo que una muestra de 50 g de suelo franco limoso tiene una superficie de 3 000 m2. La distribución del tamaño de las partículas en el interior de un suelo representa un parámetro que no cambia dentro del tiempo ordinario y en condiciones normales del ambiente. Por esto se ha adoptado la distribución de las partículas de un suelo para caracterizar y clasificar las partículas sólidas del suelo.

            El tamaño del área superficial de un material puede influir en las propiedades físicas y químicas. Los suelos difieren en el área superficial como resultado de las diferencias de textura, tipos de minerales arcillosos y materia orgánica. Propiedades tan importantes como la retención del agua y la capacidad de intercambio iónico dependen de la superficie específica de los suelos.

            La densidad aparente varía de acuerdo al estado de agregación del suelo, al contenido de agua y la proporción del volumen ocupado por los espacios intersticiales, que existen incluso en suelos compactos. La densidad aparente es afectada por la porosidad e influye en la elasticidad,  conductividad eléctrica, conductividad térmica, en la capacidad calorífica a volumen constante y en  la dureza.

            El valor de la densidad aparente se determina dividiendo la masa en gramos de una muestra de suelo secada en estufa entre su volumen en mililitros. La colección de la muestra se debe hacer con cuidado de no alterar la estructura natural del suelo.

            La densidad real de un suelo depende principalmente de la composición y cantidad de minerales y  de la proporción de materia orgánica e inorgánica que contiene.

            La densidad de la parte mineral de un suelo es mayor que la de la materia orgánica porque contiene cuarzo, feldespato, mica y óxidos de hierro como la magnetita y la hematita.

            La porosidad representa la parte de suelo ocupada por aire y vapor de agua de una muestra de suelo está dada por la relación del volumen total de los poros entre el volumen total de la muestra de suelo.

            El porcentaje de humedad es igual a 100 x masa de agua entre la masa de suelo seco.

            La capacidad de retención de agua está dada por la relación de la masa del suelo saturado con agua entre la masa de la muestra de suelo seca.

            La capacidad de campo se define como la cantidad de agua que un suelo retiene contra la gravedad cuando se deja drenar libremente.

Textura

            La textura de un suelo es la proporción de los tamaños de los grupos de partículas que lo constituyen y está relacionada con el tamaño de las partículas de los minerales que lo forman y se refiere a la proporción relativa de los tamaños de varios grupos de partículas de un suelo.  Esta propiedad ayuda a determinar la facilidad de abastecimiento de los nutrientes, agua y aire que son fundamentales para la vida de la planta.

            Para el estudio de la textura del suelo, éste se considera formado por tres fases: sólida, líquida y gaseosa. La fase sólida constituye cerca del 50 % del volumen de la mayor parte de los suelos superficiales y consta de una mezcla de partículas inorgánicas y orgánicas cuyo tamaño y forma varían considerablemente. La distribución proporcional de los diferentes tamaños de partículas minerales determina la textura de un determinado suelo. La textura del suelo se considera una propiedad básica porque los tamaños de las partículas minerales y la proporción relativa de los grupos por tamaños varían considerablemente entre los suelos, pero no se alteran fácilmente en un determinado suelo.

            El procedimiento analítico mediante el que se separan las partículas de una muestra de suelo se le llama análisis mecánico o granulométrico y consiste en determinar la distribución de los tamaños de las partículas. Este análisis proporciona datos de la clasificación, morfología y génesis del suelo, así como, de las propiedades físicas del suelo como la permeabilidad, retención del agua, plasticidad, aireación, capacidad de cambio de bases, etc. Todos los suelos constan de una mezcla de partículas o agrupaciones de partículas de tamaños similares por lo que se usa su clasificación con base en los límites de diámetro en milímetros.

            Clasificación de las partículas del suelo según el United States Departament of Agriculture.
 
 

Nombre de la partícula límites del diámetro en milímetros

TAMAÑO

Arena 

0.05 a 2.0

         Muy gruesa

 1.0 a 2.0

         Gruesa

0.5 a 1.0

         Mediana

0.25 a 0.5

         Fina 

0.10 a 0.25

         Muy fina

0.05 a 0.10

Limo 

0.002 a 0.05

Arcilla 

menor de 0.002


 

Para estudiar las partículas minerales de un suelo se clasifican en grupos según su tamaño llamados fracciones y al procedimiento analítico se le conoce como análisis mecánico o granulométrico y consiste en la determinación de la distribución de los tamaños de las partículas componentes del suelo.


Clases de texturas

            Los nombres de las clases de textura se utilizan para identificar grupos de suelos con mezclas parecidas de partículas minerales. Los suelos minerales pueden agruparse de manera general en tres clases texturales que son: las arenas, las margas y las arcillas, y se utiliza una combinación de estos nombres para indicar los grados intermedios. Por ejemplo, los suelos arenosos contienen un 70 % o más de partículas de arena, los areno-margosos contiene de 15 a 30 % de limo y arcilla. Los suelos arcillosos contienen más del 40 % de partículas de arcilla y pueden contener hasta 45 % de arena y hasta 40 % de limo, y se clasifican como arcillo-arenosos o arcillo-limosos. Los suelos que contienen suficiente material coloidal para clasificarse como arcillosos, son por lo general compactos cuando están secos y pegajosos y plásticos cuando están húmedos. Las texturas margas constan de diversos grupos de partículas de arena, limo y arcilla y varían desde margo-arenoso hasta los margo-arcillosos. Sin embargo, aparentan tener proporciones aproximadamente iguales de cada fracción.

            Para determinar el tipo de suelo de acuerdo al porcentaje de sus componentes minerales, es decir, para hacer la clasificación de las texturas se utiliza el denominado Triángulo de textura de suelos, una vez que se ha determinado experimentalmente la proporción de las partículas constitutivas de un suelo.
 
 

Textura

 Arenoso

Franco

Franco limoso

Arcilloso

 Agente de agregación

Tacto

 Áspero

 Áspero 

Suave

Terronoso o plástico 

Tensión superficial

Drenaje interno

Excesivo

Bueno

Suave

Suave o pobre

 Materia orgánica

Agua disponible para las plantas

Baja 

Media 

Alta

 Alta 

Alta concentración de electrolitos

Agua transportable

Baja 

Media 

Alta

Alta 

Bajo potencial electrocinético

Labranza

Fácil

Fácil

Media

 Difícil 

Bajo potencial electrocinético

Erosión eólica

Alta

Media

Baja

Baja

Bajo potencial electrocinético


 

 

DETERIORO DEL SUELO


 

            Si observamos que en 1950 había alrededor de 2000 m2 de tierra laborable por habitante y según datos de 1996 (FAO) ésta se ha reducido a 1200, hay una diferencia importante. Si sabemos que constantemente se toma suelo de bosques y selvas para convertir en áreas de cultivo, esta reducción de tierra laborable se puede deber a dos factores principales, el aumento de la población y el deterioro del suelo.

 

            En la forma en que interactúa el desarrollo humano y la biosfera se encuentran parte de esas razones. Por una parte el aumento constante de la población mundial, por otra, el desarrollo de cada vez más sofisticada tecnología, afectan directamente a la biosfera, haciendo más tensa y compleja la interrelación entre el hombre y la naturaleza.
 
  El deterioro del suelo tiene como causas inmediatas:

1. Cambio climático
2. Contaminación ambiental
3. Disminución de la biodiversidad
4. Cambios en el uso de suelo
 
 
 

          Todos estos factores se comunican entre sí. El cambio climático es comprendido por muchos como el resultado de la acción de una serie de contaminantes que alteran las condiciones de la biosfera, actuando sobre el aire, el agua, el suelo y los organismos.
          Un incremento en la emisión de gases invernadero (CO2, metano, vapor de agua, entre otros) afecta las condiciones químicas y físicas que redundan en un mayor almacenamiento del calor con el consecuente aumento de la temperatura ambiental, la pérdida de masas de hielo polares, el cambio de los patrones de circulación de las corrientes de aire y de agua y sus consecuencias directas sobre la biodiversidad.
          La contaminación ambiental, además de incidir en el cambio climático, tienen efectos sobre todos los elementos de la biosfera. Se depositan y producen reacciones químicas que cambian las condiciones del agua, el aire y el suelo. Transformando un recurso viable para una comunidad biológica específica con la que se encuentran en equilibrio, por zonas de disturbio, débiles, inestables y con tendencia a la desertificación o a la formación de pantanos. Para analizar los efectos contaminantes en aire y agua conviene consultar las secciones correspondientes, en este mismo sitio web.

            Los organismos son el indicador más determinante del cambio de condiciones. Todos los días desaparecen grupos importantes de organismos debido al cambio de las condiciones ambientales. La sobreexplotación (caza, pesca, tala, cultivo intensivo), la intromisión de especies exóticas (fauna, flora, transgénicos) a ambientes naturales, la pérdida de hábitat por cambio de uso de suelo (urbanización y la delimitación de parcelas), la contaminación y el aislamiento que rompe la continuidad entre las poblaciones, son los factores principales para la pérdida de la biodiversidad.
 
 

          El aumento constante de la población y su migración a áreas urbanas y suburbanas genera una serie de fenómenos: el cambio del uso de suelo, la producción de basura contaminante, la sobreexplotación de recursos hídricos, el aumento en la explotación de recursos y el consumo de combustibles fósiles, la aniquilación, sustitución  y desplazamiento de la flora y la fauna natural.

            Composición de la población (urbana/rural desde 1970 y su proyeccción a 2050 según las tendencias observadas)
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            La distribución de la población en América Latina tiene una marcada tendencia a la concentración en las zonas urbanas.

 
            El cambio de suelo y su deterioro son fenómenos que suceden vertiginosamente en Latinoamérica y el Caribe. Si bien en 1994 en México se reportaba la siguiente distribución de suelos:

 

            La degradación de la tierra en ese mismo período en la zona mesoamericana donde se puede incluir a México, llegaba al 26% y uno de los principales factores de deterioro era la degradación química.

            En América Latina y el Caribe se perdieron cerca de 5.8 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que llevó a el déficit de -29 que se observa en la gráfica. Esto es más dramático si consideramos que entre 1980 y 1990 se habían perdido ya 62 millones de hectáreas.

            La dependencia cada vez mayor de los tecnosistemas en la vida cotidiana aumenta considerablemente el riesgo del deterioro de la biosfera. Factores como los mencionados tienen un efecto determinante en el suelo.
            Si consideramos la estructura ecológica del suelo en condiciones naturales, podemos observar en él delicadas y complejas cadenas y redes tróficas o alimenticias En éstas, los microorganismos desempeñan un papel fundamental constituyendo la materia viva del suelo. Estos organismos tienen una talla que va desde 10 -7 a 10-2 m). En esa materia viva se pueden encontrar: bacterias y hongos (microflora <10 micras), protozoarios y nemátodos (microfauna< 100 micras), ácaros y colémbolos (mesofauna de 100 micras a 2 mm) y gusanos y caracoles (macrofauna de 2 mm a 20 mm aprox).
            Las funciones biológicas que realizan los organismos que constituyen la capa viviente del suelo generan procesos como la humificación, la mineralización, la descomposición y la recirculación de compuestos.
            La humificación permite el desarrollo de humus a partir de la acción de los organismos saprófitos sobre la materia orgánica.
            La mineralización permite la conversión de materia orgánica en compuestos inorgánicos a partir de acción bacteriana.
            La descomposición ocasiona la ruptura física, la transformación bioquímica y la estabilización biofísica de la materia orgánica.
            La inmovilización se produce por la conversión de un compuesto inorgánico en uno orgánico que queda atrapado en un tejido o en un organismo, lejos del alcance de otro organismo.
            Estos procesos se pueden ver alterados de manera rápida e irreversible cuando se produce el deterioro ambiental.
 

CONTAMINANTES PELIGROSOS.

            Los desechos industriales y los productos de la extracción minera y petrolera generan una gran parte de los materiales peligrosos que afectan el suelo.
 

         La minería produce cambios muy severos en el ambiente (pérdida de la flora y la fauna), meteorización química y física del suelo y el derrame de una serie de productos contaminantes.
   Entre esos productos se encuentran los residuos de combustibles fósiles que utilizan (carbón, petróleo y gas) así como partículas metálicas y agua de albañal.
Para ampliar el tema conviene consultar: Contaminación por metales


 

La extracción de petróleo.

         Esta industria transforma severamente el medio en el que se asienta. Modifica el paisaje al perforar e instalar torres de extracción, libera grandes cantidades de contaminantes en forma de gas, produce un incremento sensible de la temperatura del medio circundante y vierte gran cantidad de sustancias tóxicas al suelo y al agua.
La petroquímica produce una gran cantidad de residuos que tienen un importante valor económico pero también un impacto grave en el ambiente cuando se derraman o liberan.
         Para obtener mayor información conviene consultar: Contaminación por petróleo

            La casa y el medio circundante también es fuente de contaminantes que afectan el suelo y la salud. Veamos algunos productos.
 

Fuente

Contaminante

Efectos potenciales en la salud

Desechos domésticos e industriales: 
baterías, termómetros y pinturas

Mercurio (Hg)

Tóxico para los riñones. Causa mareos, molestias en la piel, dolor de cabeza y mareos.

Anticongelantes para los radiadores

Etilenglicol

Dolor abdominal, vómito, mareo y ataca el sistema nervioso

Máquinas fotocopiadoras

Cromo (Cr)

Afecta a los riñones y es potencialmente cancerígeno

Productos para lavado en seco

Tricloroetano y tricloroetileno

Atacan al sistema nervioso ocasionando depresión y malestares que pueden llegar a la inconsciencia.
Deteriora los riñones y el hígado.

Transformadores eléctricos

PBC (bifenil policlorinado)

Ataca a la piel y al hígado. Potencialmente cancerígeno

Solventes comerciales

Benceno, etilbenceno, tolueno, xileno, etil bromuro, tetracloroetano, metil cloruro, etil cloruro, vinil cloruro

Ocasiona cambios en la sangre, ataca severamente al sistema nervioso central. Se han reportado casos de leucemia bajo severa exposición

Compuestos usados en la industria de la transformación

Arsénico (As), Berilio (Be), Cadmio (Cd), Cromo (Cr), Plomo (Pb) y Mercurio (Hg)

Atacan al hígado, el sistema nervioso, el respiratorio y el digestivo. Una exposición prolongada produce lesiones irreversibles.

Industria química

Benceno, etileno, etil benceno, tolueno y xileno

Ocasiona cambios en la sangre, ataca severamente al sistema nervioso central. Se han reportado casos de leucemia bajo severa exposición

Industria del vidrio y del acero

Cromo, Plomo y Mercurio

Afecta a los riñones y al hígado. El Cr es potencialmente cancerígeno.
Tóxicos para los riñones. Causan mareos, molestias en la piel, dolor de cabeza y pérdida de la conciencia.

Industria del cromado

Cromo

Afecta a los riñones y es potencialmente cancerígeno

Industria de la piel

Cromo, Plomo, Cadmio, Mercurio, Selenio

Atacan al hígado, el sistema nervioso, el respiratorio y el digestivo. Una exposición prolongada produce lesiones irreversibles. El Cr es potencialmente cancerígeno.

La carga de las baterías o acumuladores, tratamiento de caucho, elaboración de ciertas cerámicas.

Antimonio

Trastornos gastrointestinales severos

Otros factores que deterioran al suelo

            Las tabiqueras son otro factor de contaminación y deterioro del suelo importantes, por una parte los tabiqueros utilizan grandes cantidades de suelo bueno que pudiera servir para labores agrícolas con lo que provocan la inmediata erosión de la región que utilizan y por otra parte, contaminan el aire con las grandes cantidades de humos que producen por el tipo de material de combustión que utilizan como las llantas de automóviles.

            Contaminación por el agua de riego. Las aguas contaminadas hacen que el suelo pierda sus propiedades vitales modificándole sus cualidades, llegando a hacerlo peligroso o estéril.

            Si las aguas que son utilizadas para regar tierras agrícolas contienen sustancias contaminantes, o si se realizan prácticas de riego inadecuadas, los suelos serán contaminados y se afectará su fertilidad. Cuando se utiliza para regar suelos agrícolas agua con alto contenido se sales los suelos se van ensalitrando y van perdiendo su fertilidad y la superficie cultivable.

            El uso del agua de los drenajes de las grandes ciudades son utilizadas con fines agrícolas porque contienen una gran cantidad de materia orgánica que mejora las condiciones de productividad pero esta actividad tiene en contra el contenido de bacterias patógenas, parásitos y sustancias tóxicas de origen industrial y doméstico que pueden actuar a corto y a largo plazo contra el hombre. Estos caudales de aguas negras contienen sustancias tóxicas tanto para las plantas y para los microorganismos del suelo como para el hombre como son: fenoles, metales pesados, hidrocarburos, entre otros, así como detergentes sintéticos que alteran las condiciones de adsorción de las partículas del suelo y además inhiben el desarrollo de ciertas plantas.

            Es importante el desarrollo de una política para que se tomen medidas de prevención de problemas sanitarios y de la contaminación del suelo, agua y aire. Cuando se cumplan con los tratamientos primario y secundario de las aguas residuales que se usan para riego disminuirán en gran medida los problemas que se producen en el suelo por las aguas que se utilizan para riego agrícola.

            La actividad agrícola aporta otro tanto por el uso de excesivas cantidades de fertilizantes sintéticos, los cuales se utilizan con diferentes fines pesticidas y plaguicidas  y  tienen efectos como los que se describen en  plaguicidas.
 

CONTAMINACIÓN DEL SUELO

            El ciclo de vida de un suelo obedece a las reglas de un ecosistema compuesto por una sustancia mineral inorgánica que sirve de soporte y alimentación a los vegetales, así como de plantas capaces de producir materia orgánica mediante la fotosíntesis y que necesitan para su subsistencia sólo aire, agua y minerales; existen en él animales que consumen vegetales, bacterias y hongos que descomponen a la materia muerta para incluirla en el ciclo de producción.

            El suelo degrada rápidamente la mayoría de los desechos y devuelve los componentes a sus ciclos naturales, disminuyendo con ello el efecto contaminante ocasionado por las actividades del humano. El suelo tiene una área superficial y una actividad catalítica enorme además de un suministro de agua y oxígeno con los cuales puede desactivar a los contaminantes.

            El incremento de la población ha demandado de la aplicación de la tecnología a la agricultura mediante el uso de nuevos productos químicos que han sido utilizados, muchas veces, sin las precauciones necesarias y llegan al suelo en concentraciones excesivas, llegando a ser tóxicos para las plantas, por ejemplo, la aplicación de fungicidas de cobre.

            En el suelo esos productos químicos pueden ser transformados por descomposición fotoquímica o trasladadas  como sólidos por la erosión, o por el agua o ser disueltos, adsorbidos, degradados o absorbidos por las plantas; por ejemplo, la eutroficación de aguas por fosfatos. Los arseniatos de los fungicidas son retenidos por el suelo y ocurre una acumulación biológica.

            La movilidad de contaminantes catiónicos en los suelos sigue el orden:

Cu < Pb < Ba < Zn < Cd < Ni < Mg

            Los factores que influyen sobre la movilidad catiónica son: la textura, la superficie específica, el pH y el contenido de sesquióxidos libres en el suelo.

            El estado físico en que se encuentran las sustancias contaminantes tiene gran efecto sobre su distribución. Los contaminantes sólidos provocan graves daños en áreas específicas, y los sólidos finos son arrastrados por los ríos, vientos a grandes distancias hasta donde provocan sus daños. Los contaminantes líquidos son más móviles, aunque tienen áreas específicas.

            Los metales conocidos como contaminantes importantes siguen la serie de solubilidad: Cd > ó = Zn > Ni > Cu > Pb > Cr

            La absorción de los elementos químicos por las plantas es favorecida por su solubilidad, dependiendo también, de mecanismos de absorción específicos y del antagonismo con otros metales, por ejemplo, grandes cantidades de calcio reducen la absorción del estroncio, un componente de los residuos nucleares. La toxicidad de algunos metales para las plantas depende en mucho del tipo de vegetal de que se trate de acuerdo a las vías metabólicas a las que afecte.  Ésta se puede manifestar de varias formas:

    1.  Alteración del balance iónico de la membrana plasmática lo que ocasiona la salida de iones como el potasio.
    2.  Alteración del balance iónico en organelos celulares y el citoplasma, lo que genera una inhibición del crecimiento (inhibición de la división celular), alteraciones metabólicas (reacciones enzimáticas en la fotosíntesis y en la respiración).

            La resistencia de las plantas a los metales contaminantes se manifiesta de dos formas principales: evasión y tolerancia . La evasión es considerada como la capacidad de la planta para prevenir una captación excesiva, mientras que la tolerancia se manifiesta como la capacidad para controlar la concentración de esos metales, en su cuerpo.

            La evasión involucra dos tipos de procesos: exclusión y expulsión. En ellos se manifiesta:  impermeabilidad (cambio en el arreglo molecular de la membrana); captación disminuida (cambios en la capacidad de la membrana para unir metales con fracciones pectínicas y proteicas) y;  precipitación (aumento en la exudación de sustancias quelantes de metales como ácidos orgánicos, azúcares, aminoácidos y péptidos). Para llevar a cabo la expulsión, las plantas incrementan el transporte activo y la volatilización.

            La tolerancia se lleva a cabo principalmente por acumulación en forma inocua. Se pueden producir compuestos que se almacenan como aminoácidos o ácidos como el cítrico y el málico. También pueden ocurrir alteraciones metabólicas a nivel enzimático o alteraciones de transporte de sustancias de una a otra región de la planta, por ejemplo, la restricción de la circulación de compuestos de la raíz hacia el tallo; de hecho, las vacuolas funcionan como organelos que restringen por momentos, la circulación de algún compuesto, dentro de la célula.

            La presencia de metales como contaminantes pueden producir a las plantas diferentes alteraciones, tales como:

METAL

EFECTOS

ALUMINIO

 Inhibición de la división celular, alteración de la membrana celular y de las funciones a nivel citoplásmico.

ARSÉNICO

 Reducción del crecimiento y alteración de la concentración de Ca, K, P y Mn en la planta.

CADMIO

 Inhibición de la fotosíntesis y la transpiración. Inhibición de la síntesis de clorofila. Modificación de las concentraciones de Mn, Ca y K.

COBRE

 Desbalance iónico, alteración de la permeabilidad de la membrana celular, reducción del crecimiento e inhibición de la fotosíntesis.

CROMO

 Degradación de la estructura del cloroplasto, inhibición de la fotosíntesis. Alteración de las concentraciones de Fe, K, Ca y Mg.

MERCURIO

 Alteración de la fotosíntesis, inhibición del crecimiento, alteración en la captación de K.

PLOMO

 Inhibición del crecimiento, de la fotosíntesis y de la acción enzimática.

ZINC

 Alteración en la permeabilidad de la membrana celular, inhibición de la fotosíntesis, alteración en las concentraciones de Cu, Fe y Mg.

            Los plaguicidas son contaminantes que deterioran el suelo. Ciertamente los plaguicidas representan una garantía para el mejoramiento de las cosechas, la producción de alimentos y la erradicación de epidemias, epizootias y plagas, pero su mala administración y su empleo excesivo conducen a la degradación del suelo.

            Los detergentes  son contaminantes del suelo y del agua, al ser acarreados por el drenaje provocan espuma y capas de diferente densidad y constitución químicas que cambian las características de las aguas y de los suelos, matando microfauna y microflora o favoreciendo su reproducción en exceso, lo que provoca una disminución del contenido de oxígeno y la putrefacción masiva de que deteriora al suelo.

            Los plaguicidas son todas aquellas sustancias químicas utilizadas para eliminar o controlar aquellos organismos hostiles al hombre, y se clasifican, por su composición química, por el tipo de organismo que destruyen, o por características como: persistencia, toxicidad, tendencia a disolverse en agua o a evaporarse. Su potencial como contaminante del medio ambiente depende de sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

            El primer plaguicida sintético fue el DDT, C14H9Cl5 , diclorodifeniltricloroetano o 2,2-(4,4´-Dicloro-Difenil)-1,1,1-Tricloroetano, que es un insecticida que durante la Segunda Guerra Mundial se usó para combatir el paludismo y la tifoidea, al matar al mosquito transmisor, mata moscas y cucarachas, y muchas plagas de la agricultura. No es biodegradable y se acumula en el ambiente y en el tejido grasoso causando daños, en especial a peces y aves. Se ha restringido su uso pero se producen 80 000 toneladas de DDT a nivel mundial.

            Aproximadamente entre el 85 y 90 % de la superficie sembrada con maíz, soya, algodón, cacahuate y arroz se rocía con herbicidas para controlar la maleza. La mayoría de los herbicidas no eran selectivos (acababan con la maleza pero dañaban al cultivo, hasta que descubrieron el ácido 2, 4-diclorofenoxiacético (2,4-D) terminaba con las hojas gruesas de la maleza, pero permitía que las hojas de los cultivos, más delgadas, crecieran sin daño y con buenos rendimientos. Todavía es el más utilizado en el cultivo de trigo. Además se requería sólo entre 0.6 y 5 kg./hectárea en lugar de más de 500 kg/ha necesarios de herbicidas inorgánicos, como el clorato de sodio.

            A nivel industrial se utilizan unos 40 herbicidas, entre los más utilizados están: la trifluralina en el algodón, habas, melón, tomate y betabel; la atrazina en el maíz, la caña de azúcar y la piña; y el fluometurón en el algodón y caña de azúcar.  Una nueva clase de herbicidas se   desarrolló recientemente, que representa una mejor alternativa. Un ejemplo es el GleanTM o clorsulfurón que es efectivo contra las malezas que crecen entre los cereales como el trigo, cebada y avena, y se requiere poca cantidad, alrededor de 70 g/ha.

            Actualmente, el volumen de desechos sólidos ha aumentado de manera crítica, por el desmedido consumo de productos que vienen en los llamados envases no retornables, que proliferan día a día. Aunque la composición de la basura es heterogénea, sus componentes pueden catalogarse en varios grupos, en relación con la degradación biológica a que están sujetos. Materia orgánica de fácil degradación (putrescible) generalmente, formada por restos de alimentos; materiales de degradación lenta como aceites, huesos, papel, ciertos plásticos, trapo y varios metales; y otros que no se degradan como el vidrio y la mayoría de los plásticos.
 

 

LA BASURA 


 

            Hace unas cuantas décadas el progreso estaba asociado al deterioro ambiental. A nadie escandalizaba que el signo del éxito de las ciudades se representara por la presencia de múltiples fábricas. Parece que es un signo del hombre dejar deterioro y basura para mostrar que es poderoso y que tiene éxito.
            Nosotros sabemos que eso debe cambiar. No podemos continuar produciendo diariamente miles de toneladas de basura en las diferentes ciudades del mundo, que deben ser manejadas y procesadas con el consiguiente gasto de energía y producción de contaminantes.
            En la basura podemos encontrar varios tipos de desechos, producto generalmente de nuestra forma de vida. Al mismo tiempo que disponemos de más aparatos para hacer nuestra vida más confortable, nos hemos ido aficionando a la adquisición de objetos útiles e inútiles, primorosamente empacados en envolturas extravagantes y costosas. Preferimos aquellos productos que vienen envueltos individualmente y con cubiertas poco o nada biodegradables o reciclables.
            Parece que nos encanta comprar bebidas en envases no retornables para evitarnos la molestia de devolver el envase para que pueda ser reutilizado varias ocasiones.
            De tal manera nos hemos ido acostumbrando a ciertas "comodidades" que por momentos consideramos que son indispensables para llevar a cabo las tareas de nuestra vida moderna.
            Antes de seguir desarrollando esta clase de hábitos sería conveniente conocer, por ejemplo, los diferentes tipos de empaques que desechamos como basura y el efecto que tienen en el medio ambiente.
 

         De acuerdo con las investigaciones hechas por Iván Restrepo, la basura de las diferentes zonas tiene una conformación diferente. En la siguiente gráfica se puede observar la conformación de la basura producida en la Colonia Viaducto Piedad de la Ciudad de México, donde una familia promedio percibe de 4 a 7 salarios mínimos.

            Por otra parte, un grupo de estudiantes de la UNAM (Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo) observó de manera continua. la cantidad y tipo de basura que se produce en su propia casa, del promedio de los datos que obtuvieron obtuvo una composición:
 

Tipo

Potencialidad 

Composición basura inorgánica


 

          Ciudades como la de México, producen enormes cantidades de basura diariamente. Esta producción aumenta cada año, no así las medidas y las técnicas para manejarla. 
         Hay muchos depósitos ilegales donde se acumula la basura al aire libre contaminando el aire, el suelo y el agua.
         El servicio de recolección, transporte, depósito y tratamiento de la basura supone un gasto muy importante del presupuesto y, los efectos nocivos a la salud y el deterioro del medio ambiente son muy significativos.

            El Gobierno del Distrito Federal reporta que dispone:
 

Superficie de los Rellenos sanitarios
(Hectáreas) 
1996

Superficie de los Rellenos sanitarios
(Hectáreas) 
1999

Vehículos Recolectores
1996