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EL PARTIDO DE BOLÍVAR EN LA HISTORIA BONAERENSE

Combate de Ballymanca - 1864.

 

            El Fortín Bally Manca estaba emplazado cerca del arroyo que los indígenas llamaban "Chadileo o Chatileo", y fue bautizado por los españoles de la Expedición de Manuel de Pinazo en 1770 con el nombre de San Bruno, y al que en la actualidad se lo llama "Vallimanca". En una media loma de un médano alto en la cercanía de la Estancia del mismo nombre situada en el Cuartel del Partido de 25 de Mayo.

            La línea de frontera del año 1858 en esta zona, estaba mandada por el Coronel Julio de Vedia, la sección de Bragado al Fortín Mulitas ó 25 de Mayo y los Fortines Coronel Arévalo o la Parva, Esperanza, Coronel Estomba o Resistencia y Azul, estaban al mando del Coronel Ignacio Rivas.

            El Bally Manca era avanzado a la Línea, presumiblemente fue construido a fines de 1863 cuando se establece a vanguardia del Bragado un Campamento junto a la laguna Clatafquen; a su vera fue fundado el pueblo de 9 de Julio el 12 de Febrero de 1864.

            Después de la Batalla de Pavón, librada el 17 de setiembre de 1861, en que las tropas del Estado de Buenos Aires, en virtud de la deserción de Urquiza que se retira del campo de batalla, vencen al Ejército de la Confederación Argentina presidida por el Dr. Santiago Derqui, se re´nen todas las Provincias en un nuevo orden reconociendo y acatando la Constitución de 1853 y reformada en Buenos Aires en 1860.

            El General Bartolomé Mitre, Presidente de la República, cuando Mariano Saavedra era Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se abocó al estudio de un plan de adelanto de las líneas de fortines, para terminar militarmente con el flagelo de las invasiones mapuches, encargándole al General Wenceslao Paunero, Inspector y Comandante General de la Frontera, la preparación de un proyecto para realizarlo.

            El Cacique mapuche Juan Calfucurá, amo absoluto de la pampa y Jefe indiscutido de la Confederación de Tribus, no vio con buenos ojos los planes para nuevas fortificaciones en territorios que consideraba como bajo su protección. Por lo que pidió ayuda a su pariente y aliado el Cacique Reuque Curá que acudió desde Chile con más de 1.000 indios de lanza ante la perspectiva de una abundante botín y cautivos. Con ese importante aporte pudo hostilizar las Guarniciones de los Fuertes, fortines y cantones, saquear los puestos y estancias y neutralizar de alguna manera la orden dada por el Gobierno a fines de 1863 para avance parcial en que se adelantaría del Bragado al 9 de Julio y del Bally Manca al Hombre sin Miedo, cerrando la línea con el Ciudadano, el Veterano, La Ley, La Libertad, teniendo el comando en el pueblo de Olavarría, en las puntas del Arroyo Tapalqué.

            El control de los indios maloneros se hacía en esa época mediante: descubiertas de patrullas militares afuera para observar los movimientos de la campaña durante algunos días y regresar para ser reemplazados por otros soldados; por el sistema de comunicación diario entre las guarniciones por el camino de los fortines, que servía para comunicar novedades y controlar las huellas o rastrilladas dejadas por los indios al pasar la línea; y por medio de los puestos de las estancias adelantados a los fortines cuando los gauchos rondaban las haciendas y veían movimientos sospechosos.

            En febrero de 1864 el Cacique Ferreyra Curapán, hijo de Calfucurá, con unos 200 indios de lanza y algunos de chusma, malonea por la zona de los arroyos Chadileo-San Bruno y las Flores, aprovechando que entre la guarnición del Fortín adelantado Bally Manca y el Esperanza había mucha distancia y escasa comunicación.

            El Fortín de Bally Manca estaba guarnecido por tropas del Regimiento 5º de Caballería y Guardias Nacionales que dependían de la Jefatura de Azul y estaban al mando del Capitán Eliseo Márques (1) quien tenía como segundo al Teniente Segundo Francisco Morales (2) con un total de efectivos aproximado de 50 hombres.

            En la mañana del 28 de febrero, después del toque de diana, un cabo y 9 soldados se dirigen a la costa del arroyo situado a unos 500 metros del fortín para buscar leña de cardo o de vaca para alimentar los fogones y hogares. Entre los grandes pajonales cercanos al cañadón que bordeaba el arroyo se ocultaban los indios de Curapán que los atacaron por sopresa dándoles muerte sin que casi puedan oponer resistencia.

            Desde el Fortín, la guardia informa de inmediato al Capitán Márques lo sucedido a los hombres de la patrulla, quien, al ver a los indios malones en posición desafiante, hace formar el resto de la guarnición y dejando algunos enfermos al cuidado de los ranchos, parte con su tropa a escarmentarlos y vengar la muerte de sus compañeros.

            Al toque de clarín del tropa Manzanares, los hombres del 5º de Caballería y los Guardias Nacionales, avanzaron al trote cuesta abajo al encuentro de Curapán y sus lanzas, que los aguardaban. A 100 metros del choque se ordeó el toque "a la carga" y rienda suelta lanzándose contra los mapuches en un combate desigual por la desproporción del número de indios malones que fueron rodeando a los 31 valientes que se enfrentaron a 200 indios en una lucha que culminó con la muerte de todos los soldados, que según los partes, ninguno fue herido por la espalda, todos abatidos de frente después de 3 horas de continuo batallar.

            El resto de la guarnición al ver el fin de sus compañeros, se retiró en dirección a la Estancia Los Gauchos desde donde se informó al comando lo sucedido. Los indios no los molestaron en la retirada, quizás en homenaje al heroico comportamiento de los fortineros o porque estaban extenuados.

            El coronel Julio de Vedia desde Bragado se trasladó al teatro de la acción rescatando los muertos que fueron inhumados en el cementerio viejo del pueblo de 25 de Mayo, según una carta enviada por este Jefe al General Mitre el 6 de Marzo desde Bragado (3).

            Los indios tuvieron también una cantidad no muy cierta de muertos y heridos pues lograron llevarlos del campo de combate, que había quedado cubierto de gran cantidad de armas y lanzas rotas, no obstante en los pajonales se encontraron escondidos 9 cadávares de indígenas.

            El General Mitre ordenó una investigación respecto a los indios malones que habían atacado el fortín, ya que se creía que eran indios de las tribus Tapalqueneras de Catriel, Manuel Grande y Cachul.

            El Coronel Rivas, por pedido del Coronel Julio de Vedia, indaga entre las tribus amigas del valle del Tapalqué y Laguna de Burgos y también, a vecinos de los puestos de las estancias, sacando como conclusión que estos indios no tenían nada que ver con los invasores chilenos, mandados por el Cacique Curapán, quien tampoco tenía contacto alguno con Catriel u otros Caciques de la zona.

            La lista de los hombres caídos en combate va a continuación:

            Muertos:                41

            Sobrevivientes:    9 (2 enfermeros y 7 guardias)

Regimiento 5º de Caballería de Línea            12 hombres

            Capitán                Eliseo Márques

            Teniente 2º            Francisco Morales

            Cabo 1º                Silvestre Manrique

            Cabo 2º                Juan Cuello

            Cabo 2º                Nemesio Serrano

            Trompa                Antonio Manzanares

            Soldados            Serapio Aguirre

                                        Basilio Aranda

                                        Gregorio Barbosa

                                        José Blascochea

                                        Fernando Gorosito

                                        Jerónimo Baigorria

Guardias Nacionales                                            29 hombres

            No se identificaron los cuerpos por no tener lista de efectivos; se incluyen también el cabo y los 9 hombres caídos en la emboscada, de los que tampoco hay registro de nombres.

            La historia de gauchos y soldados fortineros no se ha olvidado.

 

NOTAS

(1) Capitán Eliseo Márques - Regimiento 5to de Caballería de Línea. Nacido en Lobos. Hijo de José Luis Márques y de Secundina Rivero. Prestó servicios en: Fuerte Cruz de Guerra, Fuerte Coronel Rauch, División 25 de Mayo, Campamento de 9 de Julio, Fortín Ballymanca. El Gobierno le otorgó a su hijo Jerónimo José Luis, de 12 años, una pensión de medio sueldo.

(2) Teniente Segundo Francisco Morales. Nacido en Magdalena en 1820. Revestía en la 1ra Compañía del 2do Escuadrón Regimiento 5to de Caballería de Línea.

(3) Los cementerios de 25 de Mayo: 1847 En el Fortín Militas el cementerio estaba dentro del mismo. 1859 Se construyó el cementerio que estaba entre las calles 7 y 8 y al sur de la manzana en calle 9 en forma cruzada en la sección chacras, terreno ocupado por la Sra. Dora Mosconi. Estaba construido por una pared de 2 varas de alto y su correspondiente caballete. Tenía una dimensión de 50 varas por cada costado, 1 portón de hierro y en el centro una pieza de ladrillos con pared revocada y techo de chapa de hierro con canaleta.

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Evaristo Ramírez Juárez: La Estupenda Conquista.

Presidencia de la República: Archivo del General Mitre, Tomo XXIV.

Isaías J. García Enciso: Tolderías, Fuertes y Fortines.

Memorias de Guerra y Marina - Año 1864.

Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires. Departamento de Estudios Históricos.

Ministerio de Guerra: Legajos Márquez y Morales.

Juan Carlos Walter: La Conquista del Desierto.

 

 
 

 

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