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EL DISEÑO DE INVESTIGACIÓN 1. Concepto de diseño Existe un paralelismo entre la formulación de un marco teórico para la investigación y la delimitación de un diseño para la misma; si la primera tarea tiene por finalidad analizar el objeto en tanto que construcción teórica, para permitir una clara aproximación conceptual, la elaboración del diseño se ocupa, por contraparte, del abordaje de ese mismo objeto en tanto que fenómeno empírico para lograr confrontar así la visión teórica del problema con los datos de la realidad. Por ello es que hablamos de un momento específicamente metodológico de la investigación, porque en este punto las preocupaciones esencialmente lógicas y teóricas de la fase anterior ceden el paso a los problemas más prácticos de la verificación, del diseño de la prueba. Si el conocimiento es un proceso intrínsecamente teórico- práctico, donde las ideas e hipótesis deben ser confrontadas permanentemente con los hechos empíricos para poder afirmarlas o negarlas, se comprenderá entonces la importancia de trazar un modelo conceptual y operativo que nos permita efectuar tal cometido. El diseño de la investigación se ocupa precisa- mente de tal necesidad: su objeto es proporcionar un modelo de verificación que permita contrastar hechos con teoría y su forma es la de una estrategia o plan general que determine las operaciones necesarias para hacerlo. Es decir que, si por ejemplo nuestra labor teórica nos lleva a suponer que la esquizofrenia tiene un origen orgánico, tendremos que elaborar un método para poder comprobar si tal afirmación se corresponde o no con la realidad. Definir qué pruebas de laboratorio, qué observaciones y qué datos son los pertinentes para llegar a esa comprobación es lo que llamamos elaborar un diseño; o sea que en este plano lo importante no es ya qué investigar sino cómo hacerlo. A eso nos referimos cuando hablamos de un momento metodológico de la Investigación. Nos hemos referido ya a que todo trabajo científico se define como tal primordialmente por el método que adopta, tanto para su planteamiento como para su ejecución y análisis, más que por la verdad o falsedad de sus resultados o por el tema sobre el que se desarrolle. De lo mismo se infiere que, sin un plan coherente y racional de trabajo, sin una estrategia general orientada a la correcta selección de las técnicas de recolección y análisis de los datos, estamos lejos de trabajar científicamente. El diseño e s un método específico, una serie de actividades sucesivas y organizadas, que deben adaptarse a las particularidades de cada investigación, y que nos indican las pruebas a efectuar y las técnicas a utilizar para recolectar y analizar los datos. Es una estrategia general que el investigador determina una vez que ya se ha alcanzado una claridad teórica suficiente y que orienta y esclarece las etapas que habrán de acometerse posteriormente. Seguidamente pasaremos a revisar los tipos básicos de diseños de investigación que se utiliza en el trabajo científico. Debemos aclarar, sin embargo, que cada investigación posee un diseño propio, peculiar, y que por eso sólo nos referiremos en lo siguiente a abstracciones, a tipos ideales puros, pero teniendo en cuenta que cada estudio concreto puede apartarse más o menos de estas líneas generales, empleándolas tan sólo como referencias (véase, para mayor claridad, 5.). 2. Diseños más usuales En función del tipo de datos a ser recogidos para llevar a cabo una investigación es factible categorizar a los diseños en dos grandes tipos básicos: diseños bibliográficos y diseños de campo. Los diseños de campo son los que se refieren a los métodos a emplear cuando los datos de interés se recogen en forma directa de la realidad, mediante el trabajo concreto del investigador y su equipo; estos datos, obtenidos directamente de la experiencia empírica, son llamados primarios, denominación que alude al hecho de que son datos de primera mano, originales, producto de la investigación en curso sin intermediación de ninguna naturaleza. Cuando, a diferencia de lo anterior, los datos a emplear han sido ya recolectados en otras investigaciones y son conocidos mediante los informes correspondientes, nos referimos a datos secundarios, porque han sido obtenidos por otros y nos llegan elaborados y procesados de acuerdo a los fines de quienes inicialmente los manejaron. Como estas informaciones proceden siempre de documentos escritos, pues esa es la forma uniforme en que se emiten los informes científicos, llamamos a los diseños que trabajan con estos datos diseños bibliográficos. No escapará al lector que se trata de dos tipos de trabajos notablemente diferentes, ya que no es lo mismo estudiar directamente los objetos de la realidad que analizar, sistematizar o reinterpretar datos ya recogidos en el curso de otros estudios. Toda la estructura del trabajo, su planificación, técnicas y procedimientos, variarán profundamente de acuerdo a esta demarcación. Debernos añadir, sin embargo, para que esta diferencia no resalte de un modo demasiado radical, que todo trabajo bibliográfico no deja por eso de referirse a la misma experiencia empírica porque los datos que nosotros tomamos como secundarios han sido datos primarios para el investigador inicial, por más que nos lleguen como experiencias ya analizadas y sintetizadas. De modo que el contacto con la práctica subsiste, aunque en este caso se trate de un contacto transferido, indirecto. Ha surgido la duda, a veces, de si los trabajos bibliográficos pueden considerarse en un sentido estricto como verdaderas investigaciones; se aduce que al faltar el contacto directo entre el estudioso y su mundo empírico, lo único que podrá éste hacer es reelaborar conocimientos ya obtenidos, sin aportar mayormente al respecto. Creemos que esa es una visión muy estrecha de las posibilidades que ofrece el trabajo bibliográfico, pues el investigador que desarrolla este modelo puede realmente concebir y resolver problemas nuevos. Si tomamos datos de un censo sanitario, por ejemplo, y analizamos sus resultados de acuerdo a indicadores macro-económicos y pautas sociales generales, podremos obtener un conocimiento muy rico respecto a la relación entre tales factores; estaremos en condiciones de formular y corroborar hipótesis de un mayor nivel de generalidad, y habremos alcanzado un conocimiento sintético, interdisciplinario, de suma utilidad. Negar que ello constituya una investigación es reducir demasiado el alcance de este término y negar el valor y la originalidad de los estudios de tipo sintético, relacionar y de mayor nivel teórico. Por último, es preciso anotar que los diseños de campo tampoco pueden basarse exclusivamente en datos primarios. Siempre será necesario ubicar e integrar nuestro problema y nuestros resultados dentro de un conjunto mayor (marco referencial), para cuya elaboración siempre, o casi siempre, se realizan consultar o estudios de tipo bibliográfico. En síntesis, la distinción entre diseños de campo y bibliográficos es esencialmente instrumental, aplicable a la metodología necesaria para el desarrollo de los mismos, pero no interviene en determinar el carácter científico de la investigación y no invalida la indispensable interacción entre teoría y práctica. 3. Diseños bibliográficos El hecho de trabajar con materiales ya elaborados, de tipo secundario, determina lógicamente las principales ventajas e inconvenientes de estos diseños. El principal beneficio que se obtiene mediante este diseño es que posibilita al investigador cubrir una amplia gama de fenómenos, ya que no sólo debe basarse en los hechos a los cuales él mismo tiene acceso sino que puede extenderse para abarcar una experiencia inmensamente mayor. Esta ventaja se hace particularmente valiosa cuando el problema requiere de datos dispersos en el espacio, que seria imposible obtener de otra manera. Un investigador no puede ir recorriendo todo el planeta en busca de datos de producción o población, para hacer luego análisis comparativos; pero si tiene a su alcance una bibliografía adecuada no tendrá mayores obstáculos para contar con toda la información de referencia. El diseño bibliográfico también es indispensable cuando hacemos estudios históricos, no hay otro modo, en general, de enterarnos de los hechos pasados si no es apelando a una gran proporción de datos secundarios. Esta ventaja nítida que proporciona, en cuanto a la amplitud de los ternas que es posible examinar mediante la bibliografía, tiene la contrapartida de una dificultad que puede llegar a ser muy significativa según los casos. Si nuestras fuentes han recogido o procesado defectuosamente su material primario, ya sea por error, subjetivismo o intencionalmente, todo nuestro trabajo habrá de apoyarse sobre bases falsas, sobre una serie de errores iniciales que nosotros trasladaremos y amplificaremos. La duda sobre la calidad del material secundario está siempre presente y, por más que utilicemos procedimientos específicos para tratar de solventarlas, es difícil decir que podemos trabajar con estos datos con entera seguridad. Para reducir este margen de duda conviene asegurarse de las condiciones concretas en que han sido obtenidos los datos, estudiar en profundidad cada información para descubrir incoherencias o contradicciones, utilizar a la vez varias fuentes distintas, cotejándolas cuidadosamente, etc. Todos estos recursos nos permiten incrementar nuestro margen de confianza hasta niveles razonables si los aplicamos sistemáticamente y con rigor. No existe un camino preestablecido para el manejo de la información bibliográfica. A pesar de esto, y de la amplia variedad de enfoques y estilos de trabajo que se conocen, señalaremos algunas tareas básicas que, de todas maneras, es conveniente cumplir. 1) La etapa inicial consiste en conocer y explorar todo el conjunto de fuentes capaces de sernos de utilidad. Estas fuentes pueden ser libros, artículos científicos, revistas, publicaciones y boletines diversos, y en general toda la rica variedad de material escrito que frecuentemente puede encontrarse sobre un tema. La mejor manera de tener un panorama respecto a todo este universo de publicaciones es acudir a bibliotecas, utilizando los ficheros de que éstas disponen. Una alternativa complementaria consiste en la consulta a expertos o especialistas en el asunto, que suelen tener un buen conocimiento del material existente. Por último cabe señalar que todo libro o trabajo serio constituye una ayuda en este sentido, porque generalmente se incluye en cada obra una serie de citas, referencias bibliográficas y listas de material consultado que colaboran con este objeto. 2) En segundo lugar es necesario leer todas las fuentes disponibles. No es preciso leer completamente cada uno de los trabajos a consultar sino utilizar un tipo de lectura discriminatorio, que nos permita conocer en profundidad los aspectos esenciales, y someramente los restantes. De acuerdo a los resultados de esta lectura es que se podrá ir ordenando todo el material según los diversos puntos y subpuntos a tratar. 3) Posteriormente se deberá proceder a la recolección misma de los datos, que se hará mediante fichas tal como se verá en: (INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS - 8.). De cada fuente se extraerán los aspectos concretos que, supuestamente, podrá ser de utilidad en la investigación, ya sea por medio de fichas textuales, de contenido, o mixtas. 4) Estas fichas deben ordenarse de acuerdo a sus contenidos, para lo cual es indispensable contar, a esta altura, con un esquema o plan de cómo habrá de ser el informe final. 5) Seguirá entonces el cotejo o comparación de las fichas obtenidas, procediéndose luego al análisis de cada punto, observando los aspectos de contacto y oposición que haya, y tratando de evaluar su confiabilidad. 6) Por último se sacarán las conclusiones correspondientes y se elaborarán nuestros puntos de vista respecto a cada parte del estudio, teniendo especial cuidado en esclarecer la problemática que previamente nos habíamos planteado en la fase inicial de la investigación. Los pasos enumerados antes constituyen, evidentemente, una guía ideal que no debe limitamos en nuestra actividad investigadora, que por definición debe entenderse como una acción libre y creadora, antidogmática y no formalista. Las etapas señaladas pueden ser de suma utilidad para alcanzar una sistematización adecuada y para permitir un desarrollo ordenado y armónico de la investigación pero, como todas las indicaciones de este tipo, deben ser ejecutadas con la mínima flexibilidad que permita alcanzar resultados positivos y originales. 4. Diseños de campo Son los que, como hemos indicado en 2., se basan en datos primarios, obtenidos directamente de la realidad. Su innegable valor reside en que permite cerciorarse al investigador de las verdaderas condiciones en que se han conseguido los datos, posibilitando su revisión o modificación en el caso de que surjan dudas respecto a su calidad. Esto, en general, garantiza un mayor nivel de confianza para el conjunto de la información obtenida. No obstante presentan la clara dificultad de su reducido alcance: son muchos los tipos de datos que no se pueden alcanzar por esta vía, ya sea por limitaciones espaciales o de tiempo, por problemas de escasez de recursos o por muchas otras razones. Las investigaciones de campo quedan así reducidas a un sector mucho más pequeño de la realidad, aunque éste se puede abordar con mayor precisión y seguridad. De la gran variedad de métodos posibles se ha logrado establecer algunos tipos estandarizados que son los que se utilizan con mayor frecuencia aunque no por ello agotan todas las posibilidades. Se trata de tipos puros, que como tales no se aplican prácticamente salvo en contadas ocasiones, resultando más efectivo y útil combinarlos de acuerdo a las características de cada trabajo que se emprenda. Los diseños básicos de campo más frecuentes son los que seguidamente se tratarán: - El diseño experimental - El diseño post-facto - El diseño "encuesta" - El diseño panel - El estudio de casos 4.1. Diseño experimental Resulta difícil exagerar la importancia que ha tenido este Método de investigación dentro del desarrollo de la ciencia, ya que es prácticamente a partir de su utilización orgánica que las ciencias naturales comienzan a superar las antiguas explicaciones sobre el mundo, basadas en la revelación, el dogma, o la mera opinión. Gran parte de los conocimientos hallados en los últimos tres siglos se deben al empleo del experimento, y sobre él se han desarrollado significativas aportaciones tecnológicas y prácticas. Por supuesto que lo anterior no pretende reducir la ciencia a la experimentación, por más valiosos que sean sus resultados, ya que éste es un método aplicable a algunos tipos de problemas, especialmente en el campo de las ciencias naturales, y no a otros como los que se plantean muchas veces en la sociología, la antropología, la psicología, la economía, etcétera. En esencia un experimento consiste en someter un objeto en estudio a la influencia de ciertas variables, en condiciones controladas y conocidas por el investigador, para observar los resultados que cada variable produce en el objeto. La variable a cuya influencia se somete el objeto en estudio recibe el nombre de estímulo. En otras palabras, si tomamos un objeto X, por ejemplo un trozo de algún metal, y lo hacemos sufrir esfuerzos mecánicos (presiones, tensiones, etc.) medidos por nosotros, podremos alcanzar un conocimiento muy seguro y muy claro respecto a la resistencia de ese material; si observamos que siempre se produce una fractura al aplicar una fuerza de un cierto valor estaremos en condiciones de afirmar que es esa fuerza la que produce la ruptura, pues en el experimento se han controlado -haciéndolas constantes-, todas las otras variables que hipotéticamente hubieran podido producir el mismo resultado. Para sostener esta conclusión es preciso que otro trozo del mismo material, que no haya sido sometido al esfuerzo de referencia, no se haya fracturado, pues de otro modo la fractura podría obedecer a alguna causa que no hemos controlado o previsto y no al estímulo que hemos introducido. Cuando a través de un experimento se pretende llegar a la causa de un fenómeno se procede del modo siguiente: sea Z el fenómeno en estudio, que en condiciones no experimentales se presenta frente a los factores A, B, C y D. Nuestra primera prueba consiste en controlar -reduciendo a un valor O- cada uno de estos factores, para observar qué ocurre con los restantes. Así tendríamos, en un ejemplo: A, B y C producen Z A, B y D no producen Z B, C y D producen Z A, C y D producen Z De estas cuatro pruebas efectuadas podemos inferir, al menos, que C es necesario para que se produzca Z. Si comprobáramos además que con sólo el factor C, y eliminando los restantes, Z también ocurre, podríamos afirmar que C es condición necesaria y suficiente del hecho Z, en otras palabras, su causa. Naturalmente que el ejemplo planteado es de una extrema sencillez, pues sabemos que puede haber condicionamiento de diversos tipos, por lo que en la práctica las situaciones experimentales que ocurren no son tan nítidas ni simples, e implican un trabajo frecuentemente intenso, ya sea porque son muchas las variables a controlar, por la complejidad de sus relaciones, o por las dificultades que pueden presentarse para medir cada uno de los factores en juego. Cuando nuestros objetos en estudio son barras de metal, moléculas, virus o ratas no tenemos prácticamente ninguna limitación en cuanto a las posibilidades de inventar estímulos diversos a nuestro antojo. No escapará al lector que muy diferente es el caso de experimentar con objetos sociales, es decir concretamente con personas, grupos o instituciones. Las limitaciones de la experimentación en el campo de las ciencias sociales hacen que este método sólo pueda usarse en contados casos, pues diversas consideraciones éticas y humanas impiden su realización. Si quisiéramos conocer los efectos que la desnutrición aguda ejerce sobre la agresividad de los grupos humanos deberíamos buscar otras formas de comprobación ajenas al experimento, pues no podemos aplicar, por razones obvias, el estímulo "desnutrición aguda" a un conjunto humano. Ningún fin científico justifica actitudes que puedan lesionar a otros hombres ya sea en lo físico o en lo moral. Hay otra cantidad de experimentos que son teóricamente posibles, pero que en la práctica ningún investigador tiene opción de realizar, por más que en este caso no sean problemas morales o humanos los que están en juego. Se trata aquí de que, para modificar ciertas variables, sería necesario alterar todo el curso de la sociedad o poseer una suma de poder económico o político inmenso. Un investigador social no puede suprimir el uso de automóviles en la sociedad actual para registrar el cambio que esto produce en otras variables, ni puede cambiar las regulaciones legales vigentes; tampoco puede cambiar los términos económicos de los mercados o llevar a la ruina a una empresa, etc., etc. Sin embargo, hechos de esa naturaleza deberían ser ejecutados para comprobar algunas hipótesis, mediante la experimentación. Siendo el experimenta el método que nos permite extraer más sólidas y exactas conclusiones, las limitaciones que éste posee dentro de las ciencias humanas explican en gran parte la poca rigurosidad que éstas manifiestan en sus conclusiones. Las ciencias de la naturaleza pueden desarrollarse con mayor libertad y sobre objetos y variables generalmente más simples, lo que explica su mayor desenvolvimiento. El diseño experimentar, por las razones expuestas anteriormente, sólo se utiliza para algunos problemas de psicología social (ejemplo, medición de actitudes, influencia de la propaganda, de tipos de liderazgo, etc.), de sociología del trabajo (Ej.: cambio de condiciones de producción, tipos de organización), de técnicas pedagógicas (experimentos sobre nuevas técnicas de enseñanza o modalidades de aprendizaje, etc.,) y en algunos otros casos como el estudio de mercados, problemas clínicos de psicología, etc. Existen diversos patrones de acuerdo a los cuales se realizan los experimentos en ciencias sociales. Explicaremos los tres más comunes, que son: a) "Antes y después con un solo grupo": El objeto en estudio queda constituido por un grupo social, generalmente reducido, previamente definido en cuanto a sus características fundamentales. Supongamos que nos interese medir el efecto de una buena iluminación sobre la productividad de los trabajadores. Para ello tomaríamos un grupo de trabajadores que estén realizando sus tareas con una iluminación determinada y mediríamos (antes del experimento) su productividad. Luego introduciríamos el estímulo, en este caso una mejor iluminación, para después volver a medir la productividad del grupo. Si encontramos alguna diferencia significativa en esta variable podemos atribuirla al cambio de la condiciones de iluminación. Este es el esquema más simple de experimentación y tropieza con la dificultad de que las modificaciones que puedan producirse en la variable medida pueden tener su origen en el estímulo o, tal vez, en alguna otra variable que no hemos tenido en cuenta. Con una repetición suficientemente grande de experimentos, sin embargo, podemos lograr resultados muy confiables con este esquema tan simple. b) "Solamente después con dos grupos": en este caso debemos constituir dos grupos, que se denominarán grupo experimental (destinado a recibir el estímulo) y grupo de control (que nos sirve de punto de referencia para apreciar las variaciones que se produzcan en el anterior). Como es necesario efectuar las mediciones comparando los resultados entre ambos grupos éstos deben ser, en todas las características de relevancia que sea posible controlar, lo más semejantes posible, ya que no iguales. Esta tarea de igualación de los grupos se denomina homogeneización, y para llevarla a cabo se apela a procedimientos de muestreo. En este tipo de experimento no se realizan mediciones antes de la aplicación del estímulo. Luego se aplica éste solamente al grupo experimental y se mide finalmente a ambos grupos. Siendo los grupos previamente homogeneizados se puede inferir que toda variación significativa que encontremos entre ellos obedecerá a la influencia del estímulo aplicado. c)
"Antes y después con un grupo de control": se basa en los mismos
principios que el método anterior, pero con la diferencia de que aquí las
mediciones se hacen antes y después del estímulo a ambos grupos. Ello nos
previene contra los posibles defectos de la igualación y nos permite también
tener en cuenta la influencia de cualquier situación que pueda originar
variaciones simultáneas en ambos grupos, y que de otro modo no detectaríamos.
Entre estas situaciones siempre es preciso tomar en cuenta la alteración que
nuestras mediciones, o el posible conocimiento de hallarse en situación
experimental, puedan originar sobre la conducta de los grupos. Esquemáticamente
eSte modelo se puede representar así;
Si llamamos GE al valor de la medición inicial para el grupo experimental y GC al valor de la misma para el grupo de control, y designarnos con GE' y GC' a los valores respectivos de las mediciones finales para ambos grupos el efecto "e" producido. por el estímulo, puede calcularse de la siguiente manera:
Los esquemas antedichos son los más simples que se emplean; existen modelos que se denominan "Antes y después con dos grupos de control", "Antes y después con tres grupos de control", y otras variaciones sobre estos modelos básicos. Estas formas más sofisticadas resultan más eficientes para medir influencias no consideradas previamente, para descartar errores de medición y dan lugar a conocimientos más precisos y valiosos en general, aunque su aplicación es más costosa y delicada.
4.2.
Experimentos post-facto
Experimento post-facto quiere decir, simplemente, experimento que se realiza
después de los hechos. Por su método no se trata de un verdadero experimento,
pues en él el investigador no controla ni regula las condiciones de la prueba,
pero sí puede considerárselo como tal si nos atenemos al procedimiento lógico
de que se vale, que es en un todo idéntico al de los experimentos propiamente
dichos.
Consiste en tomar como experimentales situaciones reales que se hayan producido,
trabajando sobre ellas como si efectivamente se hubieran dado bajo nuestro
control. Si en un país tenemos dos regiones geográficas A y B,
por ejemplo, que en cuanto a una serie de variables tienen un comportamiento
similar y ocurre un hecho en una sola de ellas, digamos la apertura de una
carretera troncal, las modificaciones que se produzcan en ésta y no en la otra
pueden ser atribuidas al hecho de referencia, pues ha sido el único factor de
peso que hubo en un caso y no en otro, y porque consideramos que ambos objetos
de estudios eran, previamente, homogéneos. En este ejemplo, podemos atribuir un
incremento del comercio, o un cambio de pautas sociales de comportamiento, a los
efectos directos o indirectos del mayor contacto que supone esa vía de
comunicación.
Como se ve, nuestro razonamiento en nada difiere del que hacíamos en el punto
anterior; sólo los hechos son diferentes en el experimento post-facto,. pues
son hechos espontáneos, incontrolados. Por esta última razón sus conclusiones
pierden validez respecto a las de un experimento en sentido estricto, aunque
pueden tomarse como ciertas si las mediciones se han hecho con cuidado y se
contemplan todos los principales factores intervinientes.
Es imposible exagerar la importancia que este diseño tiene para las ciencias
sociales y humanas: casi todo el trabajo de comparaciones históricas tendientes
a determinar diversas leyes económicas y sociales se basa en una lógica de
este tipo a pesar de que muchos investigadores lo usen
"inconscientemente", como un recurso lógico que parece natural y no
amerita ser explayado.
Del mismo modo es insustituible en cualquier aproximación ala sociedad global y
al estudio de su estructura, dado que por ser lo social una realidad
evidentemente histórica, siempre se podrán encontrar situaciones comparativas
donde aplicar este modelo. Así, por ejemplo, el estudio de las crisis económicas,
de las etapas del desarrollo, de las diversas formaciones sociales y otros
problemas similares hechos por diversas escuelas del pensamiento social llevan tácitamente
la impronta de este tipo de diseño. 4.3.
Encuestas
El diseño encuesta es exclusivo de las ciencias sociales, y parte de la premisa
de que, si queremos conocer algo sobre el comportamiento de las personas, lo
mejor, lo más directo y simple, es preguntárselo a ellas. Se trata de requerir información a un grupo socialmente significativo de personas acerca de los problemas en estudio para luego, mediante un análisis de tipo cuantitativo, sacar las conclusiones que se correspondan con los datos recogidos. Cuando se recaba información a todas las personas que están involucra- das con el tema en estudio este diseño adopta el nombre de Censo. Los Censos, por las dificultades materiales que implica su realización, son casi siempre trabajos de envergadura, que sólo pueden ser acometidos por los Estados o por instituciones de muy amplios recursos. Son sumamente útiles porque a través de ellos tenemos una información general de referencia, indispensable para casi cualquier trabajo de indagación social posterior. Por la gran cantidad de personas a entrevistar no es factible en ellos obtener una información muy detallada, pues se convertirían en trabajos desproporcionadamente difíciles de ejecutar y analizar.
En su
lugar se emplean las encuestas por muestreo, donde se escoge mediante
procedimientos estadísticos, una parte significativa de todo el universo, que
se toma como objeto a investigar. Las conclusiones que se obtienen para este
grupo se proyectan luego ala totalidad del universo, teniendo en cuenta los
errores muestrales que se calculen para el caso. De esta forma Ios hallazgos
obtenidos a partir de la muestra pueden generalizarse
a todo el universo con un margen de error conocido y limitado previamente por el
investigador.
El método de encuestas ha alcanzado gran popularidad en los últimos años
entre los investigadores sociales, lo que ha llevado a que muchas personas
confundan encuestas con investigación social, como si fueran una misma cosa,
siendo que en realidad la encuesta es sólo uno de los métodos posibles de
estudio de la realidad social y que presenta como todos los métodos, sus puntos
a favor y en contra.
Este diseño ha logrado difundirse gracia a una serie de ventajas muy
importantes, entre las que merecen señalarse: 1)
Su conocimiento de la realidad es primario, directo, y por lo tanto menos engañoso.
Al acudir directamente a la gente, a los actores sociales, para conocer su
situación, conducta u opinión, nos precavernos contra una multiplicidad de
distorsiones y nos ponemos a salvo de interpretaciones que pueden estar
altamente teñidas de subjetividad. 2)
Como es posible agrupar los datos en forma de cuadros estadísticos se hace muy
simple la mensuración de las variables en estudio. De esta manera se pueden
cuantificar una serie de variables operando con ellas con mayor precisión,
permitiendo el uso de correlaciones y otros elementos matemáticos; se supera así
una de las dificultades básicas de la investigación social que es su limitada
rigurosidad y la alta posibilidad de errores por un tratamiento poco exacto de
los fenómenos. 3)
La encuesta es un método relativamente económico y rápido de trabajo. Si se
cuenta con un equipo de entrevistadores, codificadores y tabuladores
convenientemente entrenado, resulta fácil llegar rápidamente a una multitud de
personas y obtener una gran cantidad de datos en poco tiempo. Su costo, para los
casos más simples, es sensiblemente bajo.
En los últimos años, después del relativo abuso precedente, la mayoría de
los investigadores ha comprendido que este diseño resulta de valor para
determinado tipo de problemas pero que, en otros casos, aparecen una serie de
inconvenientes serios que les restan validez
como diseño. Las desventajas más frecuentemente reconocidas son: 1)
La encuesta recoge la visión que la gente tiene de sí misma; no puede dudarse
de que ésta es siempre una imagen distorsionada y muy subjetiva y que para
algunos temas puede ser deliberadamente falsa o imprecisa. No es lo mismo lo que
las personas hacen, sienten o creen, que lo que ellas mismas dicen que hacen,
creen o sienten. Existen algunos recursos para reducir este problema; los
principales son: omitir algunas preguntas que sabemos la mayoría no desea o no
puede contestar con veracidad, buscar formas indirectas de constatación,
prestar cuidadosa atención a la presentación personal del encuestador, etc.
Estos recursos, sin embargo, son poco eficaces para destruir radicalmente la
duda antes señalada. 2)
La encuesta nos relata los hechos sociales desde el punto de vista de sus
actores; puede, en este sentido, llegar a una cierta profundidad y
sistematicidad, pero se muestra poco apta para reconocer las relaciones sociales
ya sean éstas interpersonales o institucionales. 3)
El diseño encuesta resulta estático. Tiende, de por sí, a proporcionarnos una
especie de imagen fotográfica de un determinado problema, pero no nos indica
sus tendencias a la variación y menos aún sus posibles cambios estructurales.
Esta consideración reduce notablemente su eficacia predictiva, salvo para fenómenos
de bastante simplicidad. 4)
El tratamiento de la información es estadístico, lo que supone agrupar a todas
las respuestas dándole a cada una igual peso relativo. Ello puede resultar muy
democrático y útil en ciertos casos, pero casi nunca se corresponde con la
realidad de los hechos sociales, donde el liderazgo y la asimetría de las
posiciones sociales están altamente generalizadas.
De los comentarios expuestos puede inferirse cuál es el campo de mayor
utilidad de este diseño. Las encuestas resultan apropiadas casi siempre para
estudios de tipo descriptivo, aunque no tanto para los explicativos. Son
inadecuadas para profundizar ciertos aspectos psicológicos o psico-sociales
profundos pero muy eficaces para problemas menos delicados, como los del mercado
masivo y las actitudes electorales. Resultan poco valiosas para determinar tipos
de liderazgo y en general todos los problemas que se refieren más a las
relaciones y estructuras sociales que a las conductas más simples o a los
comportamientos, actitudes y opiniones masivas, donde sí adquieren mayor
eficacia.
La lógica de la verificación mediante encuestas se basa naturalmente en la
correlación estadística que presenten las distribuciones de frecuencias (o los
porcentajes) de dos o más variables sobre las cuales se supone que existen
relaciones de determinación. De este modo se puede inferir si existe o no una
asociación entre los valores de las mismas, con la cual queda establecida una
cierta relación. Determinar, más allá de esto, el tipo de relación que se ha
detectado y el grado de influencia que ejerce una sobre otra requiere de otras
nuevas pruebas, y no siempre se está en condiciones de realizarlas
exclusivamente por medio de este diseño. 4.4. El
panel
El diseño llamado panel surge como una respuesta frente al panorama demasiado
estático que ofrecen las encuestas y pretende superar esta dificultad a través
de la repetición de mediciones normalizadas.
En un sentido general se
puede llamar panel a toda sucesión de mediciones, que se hacen en condiciones
regulares, y que se aplican a determinar los valores de una variable, para un
cierto objeto. En este sentido el panel es una forma de presentación secuencial
de datos de cualquier tipo, que tiene la ventaja de proporcionarnos información
acerca de sus variaciones en el tiempo. Para que los datos puedan resultar
verdaderamente valiosos es esencial que las mediciones se efectúen siempre en
las mismas condiciones empleando para todos los casos un mismo instrumento de
recolección de datos. Esto permite la exacta comparación
de los resultados y posibilita hacer análisis de tendencias y otras inferencias
de ese carácter.
Mucha información económica, (ver gráfico), se presenta en esta manera, ya
que carece de sentido hablar del producto territorial bruto de un país o de su
tasa de inversión si no ubicarnos estos datos dentro de una perspectiva histórica.
Lo mismo ocurre para otras variables como el porcentaje de población urbana, en
analfabetismo, etc., que sólo adquieren verdadera significación cuando se
consulta su tendencia evolutiva.
En un sentido más específico un panel es algo así como una encuesta repetida;
un mismo cuestionario que se administra a una misma muestra para observar la
evolución y las modificaciones de las respuestas y lograr así una idea
tendencial respecto a las variables estudiadas. Si bien no se alcanza una
apreciación totalmente dinámica, al menos se logran sensibles progresos
respecto a las encuestas por sí solas. Las entrevistas deben realizarse en
lapsos prefijados y regulares y debe prestarse especial atención a cualquier
perturbación que, pueda originar el trabajo de recolección.
Una dificultad que plantea este diseño es lo que se denomina mortandad del
panel y que consiste en la progresiva reducción de la muestra por diversas
causas: traslados, fatigas y otros problemas. Al reducirse el número total de
entrevistados el error muestral aumenta progresivamente, lo cual puede
repercutir negativamente sobre la calidad de los resultados.
El otro problema que se asocia a los paneles mediante encuestas es lo que se
denomina situación del panel, que consiste en una especie de actitud de rechazo
progresivo por parte de los entrevistados. Después de ser sometidos a responder
tres, cuatro o cinco veces a las mismas preguntas la gente tiende a cansarse de
ellas: surgen respuestas estereotipadas, de mala voluntad, apresuramiento para
responder, etc., lo que incrementa sensiblemente los errores.
Para reducir el efecto de estos fenómenos se puede utilizar un diseño
semi-panel, donde la muestra a entrevistar es suplantada en parte de medición a
medición. Para ello debemos seleccionar un número
determinado de sub-muestras, lo más parecidas posibles en todos sus aspectos
fundamentales. Sean esas muestras
las muestras A, B, C. D,... N. Si efectuamos
un reemplazo de submuestras por tercios nuestro esquema de medidas sería:
Estos reemplazos reducen la mortandad del panel y eliminan prácticamente todo
efecto de saturación. Sin embargo si las muestras no llegan a ser sensiblemente
iguales, sus informaciones pierden casi todo el rigor que caracteriza a este
diseño. Por eso es necesario efectuar algunas mediciones paralelas para
controlar adecuadamente la composición muestral. 4.5.
Estudio de casos
La nota peculiar de este diseño la constituye el estudio profundizado y
exhaustivo de uno o muy pocos objetos de investigación, lo que permite obtener
un conocimiento amplio y detallado del mismo, casi imposible de alcanzar
mediante los otros diseños considerados.
Se basa en la idea de que si estudiamos con atención cualquier unidad de un
cierto universo, estaremos en condiciones de conocer algunos problemas generales
del mismo; por lo menos tendremos una perspectiva, una reseña general que
orientará provechosamente una búsqueda posterior, más sistemática y orgánica.
Esta suposición se muestra como válida en la gran generalidad de los casos,
aunque desde un punto de vista lógico resulta inconsistente. V. g., si nuestro
interés es conocer la estructura y el funcionamiento de las universidades,
podemos partir del supuesto que todos los objetos que pertenecen a la categoría
"universidad", tienen algunas características en común, que
precisamente permiten ubicarlas dentro de esta categoría general. SI estudiamos
una universidad cualquiera podremos, entonces, reconocer esas líneas comunes o
por lo menos obtener un punto de partida para ello. No estaremos a cubierto, lógicamente,
de la posibilidad de que la universidad elegida para el estudio del caso sea un
caso absolutamente anormal dentro de su especie, lo que nos llevaría a una
perspectiva totalmente errada para sacar conclusiones más amplias.
La limitación mayor de estas investigaciones es, de acuerdo a lo visto, la casi
absoluta imposibilidad de generalizar o extender a todo el universo los
hallazgos obtenidos, por lo que resultan poco adecuadas para formular
explicaciones o descripciones de tipo general.
Su ventaja principal estriba en su relativa simplicidad y en la economía que
supone, ya que puede ser realizado por un investigador individual o por un grupo
pequeño, y porque no requiere de técnicas masivas de recolección como las
encuestas y otros métodos. .
De acuerdo a lo anterior la utilidad mayor de los estudios de caso se percibe
cuando emprendemos estudios exploratorios. Son muy flexibles y adecuados para
las fases iniciales de una investigación sobre temas complejos, para formular
hipótesis de trabajo o reconocer cuáles son las principales variables
involucradas en una situación. Para el ejemplo anterior podríamos obtener un
conocimiento bastante completo acerca de las funciones y componentes de una
estructura universitaria, de sus mecanismos de gestión y decisión, de los
problemas básicos que rodean su desarrollo, etc., etc. Mas nos será imposible
pretender que estas características son comunes a todas las universidades, o
que son las más frecuentes y generales dentro de ese campo de actividad, pues
el caso seleccionado puede ser completamente atípico. Estas deficiencias del diseño reducen su validez a los estudios exploratorios o a aquellas investigaciones particulares en que el objeto determinado cae dentro de un tipo ideal, ya conocido y elaborado previamente. Si poseyéramos un marco teórico que nos permitiera afirmar que existen tres grandes tipos distintos de universidades, y deseáramos ubicar una universidad concreta dentro de alguno de ellos, tendríamos que apelar a un estudio de caso, pues resultaría lo más simple y apropiado a la situación.
Por otra parte, si conocemos previamente el universo de los objetos a ser
investigados, y si en vez de tomar un solo caso estudiamos una cierta variedad
de ellos, tres o cuatro por ejemplo. será posible superar en cierta medida los
inconvenientes anotados y extraer conocimientos más valiosos y confiables. Para
ello debemos seleccionar los casos de interés de acuerdo a ciertos criterios,
según el tipo de problema en estudio, como por ejemplo: - Buscar
casos típicos:
se trata de explorar objetos que, en función de la
información previa, parezcan ser la mejor expresión del tipo ideal de la
categoría. Es preciso definir concretamente el tipo ideal de referencia y luego
ubicar un caso que responda a este modelo. De esta forma podremos conseguir una
apreciación más profunda sobre todo el conjunto implicado. -
Seleccionar casos extremos:
se puede tomar alguna de las variables
involucradas y escoger casos que se ubiquen cerca de los límites de las mismas.
Así podríamos considerar una universidad muy antigua y otra de reciente creación,
o una grande y otra pequeña, etc. La ventaja de utilizar casos extremos reside
en que de este modo, probablemente, podamos tener una idea de los límites
dentro de los cuales nuestras otras variables pueden oscilar. (En este caso podrían
ser el tipo de organización, el nivel académico, etc., que podrían estar
correlacionadas de algún modo con la antigüedad o el tamaño de las casas de
estudios). - Tomar
casos marginales:
se trata aquí de encontrar casos atípicos o anormales
para, por contraste, conocer las pautas de los casos normales y las posibles
causas de desviación. Es una forma que la medicina y la psiquiatría han usado
frecuentemente, analizando los casos patológicos para, por oposición, llegar a
determinar en qué consiste un individuo sano. Es muy conveniente, cuando es
posible, confrontar casos desviados o marginales con casos típicos, tomando un
caso de cada una de estas características.
Si hemos tenido la precaución de seleccionar nuestros casos adecuadamente,
mediante estos u otros criterios, es muy posible
que
las apreciaciones que podamos formular al cabo de nuestro estudio posean un
valor bastante alto, y que ellas puedan ser generalizadas a todo el universo tan
sólo con leves modificaciones o adiciones. 5.
El diseño concreto de la investigación
El lector que nos haya acompañado hasta aquí podrá quizá tener la idea de
que en cada investigación sea necesario optar por alguno de los tipos de diseño
antes detallados. Tal visión del problema es completamente equivocada. Los
tipos de diseño que hemos señalado son apenas modelos puros, abstracciones
sobre los diseños concretos que hay que utilizar en cada caso. En la práctica
cada investigación es una unidad coherente desde el punto de vista lógico y
metodológico; en ella existe un diseño, pero no como aplicación de tal o cual
modelo abstracto, sino como resultado de su propia estructura interior, de sus
propuestas teóricas y de sus dificultades empíricas. A partir de ellas es que
se abstraen los tipos enunciados antes, que por eso sólo tienen el valor de una
guía para el estudiante y no de un listado taxativo de posibilidades. De hecho,
ellos pueden combinarse y completamente, adoptar formas inéditas y variaciones
específicas según las necesidades de cada trabajo. Del mismo modo, tales
posibilidades son sólo algunas -las más aplicadas- de las que pueden
concebirse.
Lo importante no es conocer toda la lista de posibles diseños sino apelar al
razonamiento lógico ya la experiencia para determinar, antes de recolectar los
datos, qué información nos proporcionará un determinado método y qué
relevancia y confiabilidad puede asignársele.
Por ejemplo, un estudio que se hace sobre un solo caso puede estar antecedido
por toda una sección bibliográfica y recoger gran parte de los datos a través
de encuestas por muestreo, si el caso a investigar es una institución o
comunidad que integran varios centenares de individuos. Una encuesta puede ser
profundizada, en algunos aspectos de primordial interés, realizando estudios de
caso sobre una sub-muestra de la misma, a la que a su vez se podrá analizar con
una secuencia tipo panel. O un experimento se puede repetir a intervalos
sucesivos (panel), o pueden
utilizarse
encuestas para medir las variables en un experimento post-facto, etc.
En fin, las posibilidades resultan muchas y casi infinitas, por lo que es
recomendable que el lector se ejercite en este campo, ensayando posibles
respuestas a problemas de diferentes características. 6. El proyecto de
investigación
Una vez seleccionado el diseño concreto a emplear en la investigación se hace
imprescindible poner en claro las formas específicas que éste habrá de
adoptar, y las operaciones necesarias para su consecución.
A esta actividad la denominamos reseña de procedimientos y para
realizarla es preciso detallar: -Los pasos necesarios
para llevar a cabo el diseño de investigación, ordenada y explícitamente. -Las variables a medir
y el papel que adoptarán en relación a las otras variables que intervienen. -Los esquemas lógicos
de comprobación y la interpretación que pueden dársele a diversos resultados
posibles. -Los recursos
materiales y humanos necesarios. -Cualquier otro
elemento que pueda revestir importancia para la demarcación concreta de las
tareas a ejecutar.
Con esta reseña específica de procedimientos estaremos a cubierto de
desagradables sorpresas que surgen de la improvisación y podremos planificar de
antemano un trabajo que frecuentemente se hace complejo y hasta tedioso.
La reseña de procedimientos debe ser completada, para mayor claridad, con un esquema
previo, provisional, de presentación de la investigación. Este esquema
tiene por objeto proporcionar una visión general de cómo va a resultar, en
conjunto, nuestro trabajo, orientando y clarificando sobre sus posibles
omisiones,
incoherencias o contradicciones. .
Debe constar, cuando existen datos a procesar estadísticamente, del plan de
cuadros a presentar, y en general del esquema de capítulos o partes que
desarrollarían el contenido del trabajo.
Un plan de cuadros no es otra cosa que la especificación de los datos que habrán
de ir en cada uno, si es posible con su título e indicaciones, con las
variables que figurarán en él, y en el orden posible de presentación final.
El esquema de presentación deberá contener no sólo los capítulos o partes
principales sino también el detalle de los puntos que incluye cada uno, con
especificación de su contenido probable.
Se entiende que estos esquemas son de índole tentativa y que por lo tanto están
sujetos a una cantidad de revisiones posteriores; lo importante no es eso sino
el poseer, de antemano, una guía, un elemento orientador que haga posible una
actividad más organizada y que evite posibles trabajos innecesarios o
repetitivos.
Estas tareas pueden desarrollarse antes o después de encarar la operacionalización, que a continuación veremos, pero es fundamental que estén concluidas antes de abordar la recolección de datos, pues de otro modo trabajaremos a ciegas durante toda esa etapa. Con ellas se habrá estructurado, en lo básico, lo que suele llamarse el proyecto de investigación que incluye las etapas señaladas hasta aquí, y que nos permitirá realizar con efectividad las siguientes actividades, más técnicas, del trabajo.
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webmaster: Marcelo Adrián Fuentes |
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